Entresijos y secretos de la Puerta Grande de Roca Rey

La pasión es consustancial a la Fiesta de los Toros. Cada cual cree tener razón. Hasta el punto de que un catedrático admitirá en lo suyo la posibilidad de equivocación, pero en cuanto a su saber de toros, no admitirá discusión alguna. Esa es la clave. Y estas las de la 9ª de San Isidro.

1) La variedad en la presentación y juego de los toros de Parladé, que lucieron divisa negra como respeto a Fernando Domecq, ganadero de Zalduendo, recientemente fallecido.

2) Manuel Jesús Cid, “El Cid” se despedía de Las Ventas. La que siempre fue su plaza le recibió con una cariñosa ovación. Adiós, ¡torero! Hasta siempre, ¡amigo!

3) El Rey Emérito Don Juan Carlos asiste un día más a Las Ventas. Lo hace desde la meseta de toriles. La razón es bien sencilla, resulta más accesible para él que ir a una barrera. Podría ocupar el Palco Real, pero quiere asistir como un aficionado más.

4) El torero de Barajas, Alberto López Simón corta una oreja al segundo, un buen toro, con bondad. Trofeo pedido por mayoría que es la que manda en los toros.

5) Es la primera tarde de Roca Rey, quien ha llegado a la plaza tarde por su culpa. Por su culpa, porque el tráfico en los alrededores de la plaza estaba colapsado. Y todo porque había lleno hasta la bandera para ver al peruano.

6) La voltereta que sufre Roca Rey del tercero, sobrero del Conde de Mayalde, le provoca una cornada de 6 cm. El peruano ni se mira, aguanta las coladas y tornillazos. Hasta matar de bajonazo no pasa a la enfermería, donde es operado con anestesia local, tras confirmar que quiere salir a lidiar al sexto.

7) En el cuarto, El Cid destaca por su buena administración de los tiempos que permiten reponerse al de Parladé. Manuel Jesús se despide dignamente de su plaza de Las Ventas.

8) Todo toro tiene su lidia. Los mansos también. Alberto López Simón lo intenta con el manso quinto en terrenos menos propicios y finalmente acepta el reto de medirse al hilo de las tablas. Buena lidia, el toro allí traga sobre todo hacia los adentros. Hay quien no se entera y le pita. “Hay gente pa tó

9) Detalle de Roca Rey de esperar en la puerta de la enfermería a que termine López Simón su faena. Alberto se pone muy de largo para la suerte suprema. Se encuentra a gusto así, pero no le ayuda a estoquear. Debería pensárselo.

10) Sale Roca Rey para lidiar el sexto. No puede torear de capa. Le protesta el Parladé que sale suelto. Lo ve claro, se va a los medios, dos cambiados entre ¡uys! Largos pases de pecho, cuya clave está en los toques, imperceptibles para el común de los mortales. Se hace con el toro por los dos pitones. Se gusta. Convence al público. Deja una entera. Se le pide una, ¡dos orejas! Nadie discute al palco. Todos, grandes y perqueños-, se quedan para presenciar la Puerta Grande.

Se va El Cid, parte de una generación que está dando paso a otra, con Roca Rey como referente. En barrera está Enrique Ponce. ¿Qué habrá pasado por su cabeza?

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