PLAZA DE TOROS DE CASTELLÓN

Domingo, 18 de marzo de 2012

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: toros de Miura (1º, 2º y 3º), y de Cuadri (4º, 5º y 6º) (muy bien presentados y de juego desigual; destacaron el bravo 1º y el encastado y exigente 6º).

Diestros:

Javier Castaño: palmasy oreja.

Rafaelillo: oreja y silencio.

Serafín Marín: ovación y silencio.

Entrada: algo más de media plaza.

Crónicas de la prensa: EFE, ABC, Aplausos, COPE.

EFE

Por Juan Miguel Núñez. Espejismo de bravura

El empeño de Javier Castaño por lucir en varas al bravito -sólo en diminutivo, sin llegar a bravo- toro segundo, emulado con idéntico anhelo por Serafín Marín en el siguiente, de la misma condición, casi surte el efecto contrario de lo que ambos buscaban. No eran toros para ese escaparate.

Castaño pretendió rescatar por un momento un elemento prácticamente olvidado en la lidia moderna: la bravura. Pero no pasó de ser un espejismo. El toro fue cinco veces al caballo, cada vez desde más lejos. En el primer encuentro empujó y con la cara abajo, recibiendo un puyazo en regla. Bien aquí.

Pero ya el segundo fue un puyacito. Y al tercero, cuarto y quinto acudió “corrido”, es decir, sin estar en suerte, sin saber “el miura” dónde iba y a lo que iba. Para la muleta fue muy noble, sin hacer un mal extraño. Reventadas sus escasas fuerzas, tuvo un andar cansino y bobalicón. No aportó nada. Y Castaño lo mató después de andar con él muy sereno.

Serafín Marín ensayó la misma fórmula en el siguiente, haciéndole ir cuatro veces al caballo. Y casi se acaba la leyenda de terror que tienen “los miuras”, pues blandeó nada más ver el peto, escarbó y se lo pensó mucho “al abrirlo” más de lo que se acostumbra, se volvió incluso, y en definitiva el castigo se redujo a ligeros picotacitos.

A todo esto, ni en este toro tercero, ni en el anterior hubo quites. Menos mal que “Rafaelillo”, llegado su turno, se dejó de pamplinas.

Porque en la primera parte de la corrida lo que abundó fue precisamente eso, mucha nadería.

En el chochón y descafeinado primero, “Rafaelillo” anduvo firme y resuelto, demostrando que más allá del estilo batallador que se le supone por el prototipo de toro al que suele enfrentarse, también sabe hacer el toreo pausado y con sentimiento. Por eso cortó la oreja. En cambio, frente al difícil cuarto, que “cazaba” por los dos pitones, tuvo que aligerar con un seguro macheteo sobre las piernas. Obvio.

Castaño se pegó un arrimón muy serio en el quinto, toro tela de complicado. Faena a más, tragando mucho en la primera parte, hasta corregir los defectos del “cuadri”, que terminó tomando con temple la muleta-látigo del valiente y poderoso torero. Otra oreja de peso.

También anduvo Marín muy sobrado frente al sexto, otro que no perdonada errores, al que no valía dejar que fuera a su aire, pues se hubiera comido al torero. Un toro con mucho que torear, tobillero y atosigante. El mérito de Marín fue que, después dominarle, acabó toreándole a placer. La pena fue no matarlo como Dios manda en estos casos para amarrar el trofeo.

ABC

Por Rafael Carrión. Miura y Castaño reivindican la emoción

En el segundo de los desafíos de Castellón se pudo vivir la emoción desde dos puntos de vista totalmente distintos. Primero, por los toros de Miura, que con su pelea en varas y el juego que dieron dos en la muleta hicieron revivir tiempos pasados de esta legendaria divisa. Y segundo Javier Castaño, que tras la actuación de ayer y la pasada en Valencia vuelve a pedir a gritos su presencia en las ferias.

Castaño estuvo demasiado generoso con su primero: lo lució en el caballo y lo terminó pagando, pues el toro se paró. A su segundo lo fue metiendo en la muleta hasta cuajar una faena llena de valor y temple, cortando una oreja de ley. Rafaelillo se llevó otra por una faena movida a un buen miura; con el peligroso cuadri estuvo desconfiado. Serafín Marín mató mal y perdió una oreja tras una buena faena al encastado y exigente sexto y se lució al torear de capote a su primero.

Imagen: Javier Castaño, en un pase de pecho al imponente toro efe.

Imagen: Javier Arroyo (Aplausos.es)

Aplausos.es

Por Jorge Casals. Oreja para Castaño y Rafaelillo en un emocionante desafío ganadero en Castellón

1º) Salió de naja en el primer puyazo el toro de Miura que abría la tarde. Pero en un segundo encuentro el toro apretó de verdad y el picador también castigándolo en exceso. Se arrancó bien después en un tercer encuentro marrando el picador y hasta un cuarto puyazo recibió al final. Duro castigo al de Miura. Se dejó torear en el capote y en la muleta. Fue un toro bueno, que tuvo franqueza y se desplazó largo, permitiendo gustarse a Rafaelillo, que lo entendió bien. Repetía el toro codicioso a la pañosa y el murciano ligó tandas ante un público demasiado frío y nada metido en la faena. Mató de una estocada casi entera en buen sitio que acabó con el de Miura, aplaudido en el arrastre.

2º) Hasta cinco puyazos recibió el segundo de la tarde, un Miura que se dejó torear aunque se apagó muy pronto en la muleta. Espectacular fue el tercio de varas gracias a la generosidad de Javier Castaño. Lo fue dejando cada vez más lejos y allí que iba al toro, caminando, pero iba. Los dos últimos puyazos fueron de plaza a plaza aunque a veces el toro se arrancaba más por su condición de gazapón. El picador lo cuidó y tuvo mesura en los encontronazos. Una fuerte ovación recibía el toro cada vez que se arrancaba y otra más recibió el picador Fernando Sánchez Muriel . Ya en la muleta, el toro se dejó torear en los primeros compases aunque se apagó pronto. Mató Castaño de una buena estocada, pelín contraria. Su generosidad para con el toro y el público le privó de poder redondear la faena de muleta.

3º) El tercero fue otro toro de Miura que peló en varas. Lo lució Serafín Marín, que lo dejaba cada vez más largo. Hasta cuatro veces acudió el toro en otro tercio que gustó mucho al público. El toro fue el de peor condición de los tres, con una embestida áspera y sin entrega, lanzando tarascadas a la muleta del catalán, que porfió por ambos lados sin poder levantar el vuelo de la faena. No estuvo acertado con la espada, matando de varios pinchazos y una estocada desprendida.

4º) Tuvo cuajo y remate el cuarto, de Cuadri, que peló abajo con fuerza en el caballo. Tomó dos puyazos, el segundo arrancándose de verdad. Saludaron en banderillas José Mora y Pascual Mellinas, que parearon con pureza. El toro no fue nada fácil en la muleta, quedándose corto y sabiendo lo que se dejaba. Rafaelillo optó por una lidia a la antigua, de aliño sobre las piernas. No estuvo acertado con la espada.

5º) Histórico fue el tercio de banderillas que se vivió en el quinto de la tarde. David Adalid demostró que los toros de Cuadri, aunque difíciles en este tercio, también se pueden banderillear con emoción, pureza y arte. Se gustó David Adalid, que clavó dos pares espectaculares, asomándose al balcón, entregado en la suerte y saliendo airoso y torero de la misma. Levantó al público de sus asientos en lo que fueron los momentos más emocionantes de la tarde. Además de Adalid, perfecta fue la brega de Marcos Galán, cuidando al toro, rompiéndolo adelante. Los dos fueron obligados a saludar haciendo sonar incluso la música. El toro de Cuadri se vino abajo en la muleta. Muy parado, apenas pudo lucir castaño, que optó por meterse entre los pitones. Se tiró tras la espada dejando una buena estocada, que necesitó del descabello.

6º) El tercer cuadri fue el que menos peleó en el caballo y sin embargo, el que más opciones tuvo en la muleta. Embistió bien y repitiendo sobre todos en los dos primeros muletazos, a partir del tercero se quedaba en los tobillos del matador. Serafín Marín lo entendió bien y muy firme, lo llevó empapado en los vuelos de la muleta. Faena de emoción, con un cuadri que sabía en todo momento lo que se dejaba atrás. Seguridad y buenas maneras las del catalán, que no manejó con acierto la espada.

Imagen: EFE

COPE

Por Tico. Por un nuevo orden taurino

Una tarde de toros, y van dos, interesantísima, de las que hacen afición. Los que no vinieron –muchos fueron los asientos vacíos- se lo perdieron y ahora se estarán lamentando. No solo de nombres vive la Fiesta. Su verdadera grandeza está en los hombres que la magnifican con sus actuaciones. Puede que el gran público no los conozca, pero tiempo al tiempo. Se impone un nuevo orden en el que los que hagan méritos sean los más valorados, en el que el marketing pase a un segundo plano, en el que los mindundis con pedigrí se queden en su casa.

Javier Castaño quiere ser gente en esta difícil profesión. Le ha visto las orejas al lobo y no está dispuesto a caer de nuevo en las negruras del olvido. Gracias por su largueza al lucir a su primero -del que luego me ocuparé- que le duró un suspiro en el último tercio. Y gracias por hacer el toreo de verdad, introvertido, sin buscar la complacencia de los espectadores con gesto histriónico alguno, atacando el pitón contrario, arrancándole los pases de uno en uno y siendo consciente del terreno que pisaba. Puede que no viera hasta el final que el lado bueno de Hamburguesa era el izquierdo, pero se le puede perdonar porque muchos no le advertimos posibilidades por el derecho. Con unos naturales de buen corte saldó cuentas, si es que las tenía, y la oreja que paseó, pedida sin la rotundidad que cabía esperar, es de ley. Castaño no se perdió detalle de la lidia y en el sexto anduvo muy oportuno al cortarle el toro a un subalterno que salió apurado de una reunión, evitando un percance.

Rafaelillo sorteó un primer miureño muy noble y con fijeza pero siempre tuvo presente el hierro que lucía. Corrió bien la mano en redondo pero acabó buscando agarrarse a los cuartos traseros. Al cuadri lo recibió entregado con el capote pero hubo de tomar el olivo precipitadamente. Luego no quiso saber nada y le quitó las moscas por la cara. Barato tuvo una embestida a dos velocidades, complicada, pero el murciano tiró por la calle de en medio.

Serafín manejó el capote con gusto frente al de Miura y a media alturita le cogió el aire en una labor plagada de buenos deseos y voluntariosa al natural. El toro de la A con asas fue el menos bueno de los tres y se quedó corto. En sexto lugar saltó al ruedo Mágico, que hizo honor a su nombre. Al Sera le faltó mando en los cites, había que tragar con firmeza para dominar unas embestidas con tendencia a meterse hacia adentro. Una vez resulta la contingencia, que no fue el caso, hubiera sido de lío gordo.

Pero no te olvides de la suerte de varas

¡Ole por los buenos picadores, por los que saben montar a caballo, por los que son capaces de echar el palo adelante y esperar al toro con brazo firme deteniendo su embestida con un puyazo en buen sitio!. Fernando Sánchez picó así al segundo, que fue cinco veces de lejos dejándose casi todas sus fuerzas en la lucha. En la última utilizó el regatón y Primavero se arrancó desde las tablas opuestas a las que se encontraban caballo y caballero.

El primero huyó al sentir el hierro en la primera entrada, le pegaron fuerte y trasero en la segunda, falló el de aúpa pero el cornúpeta se mantuvo firme en el peto en la tercera y señaló la cuarta. El tercero se arrancó cuatro veces desde los medios de manera similar: escarbaba, avanzaba unos pasitos y se iba en busca de pelea. Se dejó pegar en la primera vara, salió suelto de la segunda, no se entregó en la tercera y cumplió en la última.

El cuarto metió los riñones y le taparon la salida y tuvo alegría cuando cabalgó desde los medios, cumpliendo después. El quinto flojeó en la primera entrada, en la que apenas le señalaron la vara; le pegaron trasero y se marchó suelto en la segunda y cumplió y se fue de naja en la última. El sexto salió suelto en la primera, le pegaron en la segunda y se limitó a cumplir el expediente en la tercera.


Castellón Temporada 2012.