PLAZA DE TOROS DE CASTELLÓN

Imagen: J. Arroyo

Lunes, 20 de marzo de 2012

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: toros de Miura (1º, 2º y 3º, con kilos y pitones, bravos y de buen juego salvo el deslucido segundo), y de Victorino Martín (4º, 5º y 6º, más desrazados y menos colaboradores) (muy bien presentados y de juego desigual; destacaron el bravo 1º y el encastado y exigente 6º).

Diestros:

Jose Luis Moreno: tres pinchazos y tres descabellos (gran ovación tras aviso); y tres pinchazos y estocada (silencio).

Luis Bolívar: estocada habilidosa y cuatro descabellos (silencio); y pinchazo y estocada (oreja).

Paco Ramos: bajonazo (ovación); y cinco pinchazos y descabello (silencio tras aviso).

Entrada: media entrada.

Crónicas de la prensa: EFE, Aplausos, COPE.

EFE

Por Juan Miguel Núñez. Oreja para Bolívar

Una oreja cortó Luis Bolívar y José Luis Moreno estropeó con la espada una notable faena, este lunes, en el cierre de feria de La Magdalena, otro mano a mano entre dos ganaderías, el tercero de los programados, en el que nuevamente hubo mucho interés por el juego de los toros.

El venezolano Bolívar ha cortado una oreja que le va a significar mucho de cara a la temporada que empieza, sobre todo para las contrataciones en corridas de este tipo, de carácter “torista”. Y Moreno ha vuelto a perder la enésima oportunidad para relanzar su carrera al no matar bien después de torear magistralmente.

Moreno ha vuelto a demostrar que tiene un concepto del arte de torear -y habría que recalcar lo de arte y torear- como pocos. Conoce la técnica, tiene valor y personalidad. Pero no mata, o mata muy mal, su gran hándicap de siempre.

Hoy ha tenido en la mano un triunfo que le hubiera abierto el abanico de ferias y plazas importantes, de haber tirado patas arriba de un gran estoconazo al primer “miura” de la tarde. Era la rúbrica que se merecía la gran faena que había cuajado. Él sabrá por qué no entró la espada.

Moreno toreó con una gran concentración en todos los órdenes de la lidia. Comprometido con el toro y, por supuesto, consigo mismo. Buen intérprete con el capote, sobresaliendo una media que fue un auténtico cartel de toros. El toro cumplió en varas. Y la faena de muleta fue poderosa y, más aún, tuvo muy buena expresión artística.

A los sones de “Manolete”, el solemne y comprometedor pasodoble que acostumbran poner de fondo a las faenas de las figuras que difícilmente fallan, el rubio torero cordobés toreó muy seguido y limpio desde el primer muletazo. Cada vez más encajado, seguro y poderoso, con mucha exposición y claridad de ideas. En la tercera tanda a derechas la hondura fue total.

Muy relajado Moreno, acompañando con la cintura, las muñecas sueltas. Gran expresión artística sobre la base del temple y el ajuste, la estética por supuesto y la ligazón. Hasta en las postrimerías, cuando “el miura” perdió fuelle y ya no repetía tanto, también los muletazos sueltos y los pases de pecho resultaron enormes. Pero, qué pena, lo de la espada es para no contarlo.

Había sido noble el toro. Claro que su buena respuesta fue porque el hombre que tuvo delante lo entendió a la perfección. No hace falta advertir que un toro de Miura, el del hierro de la “A” con asas, pone a más de uno a cavilar por la historia que tiene detrás está ganadería.

El cuarto, de Victorino Martín, fue flojo y con poca casta. Le costaba seguir los engaños. Y también por la falta de fuerzas se defendió más de la cuenta, o no pasaba o se volvía. Moreno no pasó agobios con él hasta que llegó otra vez la hora de matar.

Bolívar no terminó de ponerse frente al primero de su lote, un “miura” que tampoco dio facilidades. Sin embargo, estuvo firme y muy resolutivo en el quinto, un “victorino” que salía de los pases desentendiéndose, pero que se encontró siempre al torero en el sitio justo para provocarle, haciéndole ir continuamente a la pelea.

El toro gazapeaba, defecto que desconcierta mucho a los toreros, ya que se venía andando antes de los cites, y eso obligó también a perderle pases. Fue por tanto faena de valor y oficio. Muy bien ganada la oreja que paseó Bolívar.

A quien le vino grande la tarde por las circunstancias de los toros fue al local Paco Ramos, que puso mucha voluntad pero sin resolver.


Imágenes: J. Arroyo

Aplausos.es

Por Jorge Casals. Oreja para Bolívar de un bravo victorino en Castellón

1º) Se dejó torear de capa el primer toro de Miura, largo, con cuajo, de 650 kilos de peso. Recibió tres puyazos y aunque se arrancó con prontitud al caballo, no siempre empujó con estilo. Mucho castigaron al de Miura, de manera acertada. José Luis Moreno se acopló perfectamente a la manejable embestida del miura, que aunque a media altura, se movió y repitió a los engaños. Toro bueno, que se fue templando poco a poco. El Cordobés se fue afianzando con el toro llegando a dejar algunas tandas sobre la diestra que tuvieron ligazón y entidad. Se gustó también e algún natural largo. Se le esfumó el premio con la espada. Mató de dos pinchazos, un tercero hondo y tres golpes de descabello.

2º) Buena presentación tuvo el segundo miura, de 621 kg. de peso. Tomó tres puyazos. En una de les veces, estando colocado ya en el tercio, no quiso arrancarse el toro al piquero, huyendo de la pelea. Desarrolló complicaciones en la muleta de un firme Bolívar, que lo intentó pero sin lucimiento. Se acopló mejor sobre el pitón derecho en una labor con poco eco en los graderíos. Mató de una estocada entera y varios descabellos.

3º) Se mascó la tragedia a la salida del tercer miura de la tarde, un castaño bien presentado. Paco Ramos se estaba estirando a la verónica asentado, con gusto y de repente el toro se lo llevó por delante prendiéndolo del cuello. Afortunadamente salió ileso. Bien lo llevó el de Onda al caballo con chicuelinas al paso. Se vivió un emocionante tercio de varas. El toro se arrancó en tres ocasiones con verdad, al galope de parado, con alegría. Se agarró muy bien el picador Manuel Montiel, que fue fuertemente ovacionado. El toro tuvo muy pocas opciones en la muleta, siempre a la defensiva y lanzando tarascadas. Paco lo intentó con voluntad y arrestos pero sin lucimiento.

4º) Frío fue el tercio de varas del cuarto de la tarde, primero de Victorino. Recibió dos puyazos, uno de cada picador. José Luis Moreno realizó una faena larga y afanosa pero carente de emoción ante la falta de brío del victorino, que tenía una embestida insulsa. Mató de tres pinchazos y un feo bajonazo.

5º) Hasta en tres ocasiones entró el de victorino sin emplearse demasiado y con poca fijeza en la cabalgadura. Bolívar no lo lución en la larga distancia. El toro se vino arriba en la muleta y sacó carbón de bravo en los primeros compases, en los que se dobló muy bien el torero por abajo para calmas los humos. Embistió con transmisión el toro, repitiendo por abajo a la muleta de un dispuesto y firme Bolívar, que toreó con mando en muletazos de mano baja. Bravo el toro en la muleta. Faena emotiva, algo venido a menos porque al toro le costó repetir en el último tramo de la faena y Bolívar tuvo que tirar más de él. Pinchó al primer encuentro dejando después una estocada ligeramente contraria que le propinó al toro una rápida y espectacular muerte.

6º) Se empleó bien en tres puyazos el victorino que cerraba el festejo y la feria. Un toro que o se lo puso fácil a Paco Ramos en el último tercio. Gazapeó el toro, que nunca vino metido en la muleta, embistiendo a oleadas y por los adentros. No tuvo opción el torero de la tierra, que abrevió.


Imagen: EFE

COPE

Por Tico. Miura tiene futuro

Soy optimista con el futuro de Miura y me resisto a creer que pueda acabar como algunas ganaderías históricas. Si en la segunda jornada del desafío echó un primer ejemplar bonancible, en la de hoy ha ocurrido otro tanto. Dos toros cuyo comportamiento está muy lejos del que los aficionados guardan en su memoria colectiva, del peligro permanente, de los arreones a diestro y siniestro, de la tragedia. Al contrario, ambos han dado espectáculo en varas y han tenido unas embestidas francas, ideales para hacer el toreo bueno. Claro que han de salir los pregonaos, pero se abre una nueva vía para que alguna figura con amor propio se anime a hacerles frente.

Victorino ha tenido otro interesante, el quinto, con carita de rata, que tomó bien los engaños sin acabar de entregarse del todo. Antes, había echado el peor de todo el desafío, bobalicón y flojo de remos.

Luis Bolívar ha paseado el único trofeo de la tarde porque entiende como pocos el juego de los cárdenos de Coria. Ya con el capote puso vibración en cuanto hizo y lo dejó en suerte con una larga con reminiscencias camperas. El secreto de su labor estuvo en la firmeza al trazar los redondos y en dejar claro que el que mandaba era él. Con la zurda rayó a buen nivel y agarró un espadazo algo contrario que tumbó patas arriba a Matador. El de Miura que le cupo en suerte acometía sin codicia a media altura y el colombiano no pasó de voluntarioso en un trasteo al que le faltó compromiso en las reuniones.

Si a José Luis Moreno le funcionara la espada otro gallo le cantaría y las empresas contarían más con él. Al que abrió plaza le ganó terreno hasta los medios y lo alegró con la voz citándolo con la diestra. En uno de los cambios de mano pasó un momento comprometido, dejando claro que los toros de este hierro están a la que salta. Al natural, sobre todo en la primera serie, dibujó dos soberbios. Con Bodeguero, la mancha negra de Victorino, hubo persistencia y poco más, si acaso un par de redondos.

Paco Ramos estaba ante el reto más importante de su vida, el ser o no ser. Complicado lo tenía tras su triunfo en la Beneficencia 2011 pero estaba obligado a jugar fuerte. Empezó con dos verónicas de buen corte, pero pronto se torció la cosa al darle un tremendo golpe Pilote en el brazo. El de Onda se rehízo y galleó por chicuelinas para dejarlo en suerte, pero con la muleta no tuvo opciones porque se defendió el miureño y al diestro se le notó lo poco placeado que está. En una serie con la diestra anduvo más asentado, pero era en las postrimerías. El victorino fue horriblemente lidiado por Josele, que le dio muchos capotazos. Los banderilleros, muy desconfiados, prendieron garapullos de uno en uno y el matador tomó sus precauciones ante un animal que cortaba por el izquierdo y que no tenía fondo.

Pero no te olvides de la suerte de varas

El primero de Miura tomó tres varas: fue sesgado en la primera y lo sacaron del peto; pronto, cabeceó y sangró mucho en la segunda y con alegría acudió en la postrera, señalando el de tanda. Al segundo le dieron igual número, yendo con presteza en las dos primeras y frenándose cuando intuyó que lo iban a picar en la tercera. Después cumplió. El tercero empujó con el izquierdo en la primera, a la que acudió pronto; falló el de aúpa en la segunda, rectificó y escarbó el cornúpeta y no se agarró en la tercera.

En cuanto a los de Victorino, el cuarto acudió dos veces: la primera, al relance, al caballero que guardaba puerta, que le hizo la carioca y en la siguiente, andando, se dejó pegar y cabeceó el estribo. Al quinto lo cuidaron en las tres varas señalando el castigo y yéndose suelto del segundo encuentro y el sexto empujó en el primer viaje, cumplió en segundo, del que se fue suelto y el de turno lo picó en la paletilla cuando se había arrancado de lejos.


Castellón Temporada 2012