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Antonio Martínez Díaz, Finito de Triana

“De niño veía a Belmonte en su finca y me impactó su temple”. Actual asesor en La Maestranza sevillana, brillante banderillero, fue llevado a hombros de novillero en una ocasión hasta su barrio.

Diario de Sevilla, 18/11/2019. Por Luis Nieto. Antonio Martínez ‘Finito de Triana’ afirma que nació “en la capital del mundo, en Triana, en 1936, en la calle Castilla”. El torero nos habla con cariño de aquella Triana ya prácticamente desaparecida: “Era un arrabal, un barrio con gente cariñosa, que vivíamos en los corrales de vecinos. Como todos los chavales jugaba al toro. Formábamos una placita con medios ladrillos. Y así aprendí los tercios. Toreaba con una colcha”. Luego, con los sueños a flor de piel, “entrenaba en Camas con El Pío, Curro Romero, Curro Puya, Salomón Vargas y Antonio Gallardo”.

Asevera que quedó impactado cuando conoció a Juan Belmonte: “Tendría 8 o 10 años y me lo presentaron en la capillita del Carmen del Altozano. Entonces comencé a ir a Gómez Cardeña –la finca del genial torero trianero– Aquello era maravilloso. Verle torear ¡Con qué temple toreaba en los tentaderos!”.

Comienza su singladura “toreando en Sevilla, con ‘Los Califas’ –un espectáculo cómico-taurino en el que llegó a iniciarse Manolete–. Manolo Belmonte me puso en una novillada sin caballos. Fui el triunfador de las de promoción en 1954. El 20 de junio corté una oreja, con petición de otra, tocábamos a un solo novilllo, me sacaron a hombros y me llevaron por el puente hasta Triana. Es de lo más sentido que he vivido”.

Desde entonces y hasta 1962 “sumé más de una treintena de novilladas”, pero abandonó “porque me pedían dinero por torear”. Tiempos en los que “mis ídolos eran Pepe Luis Vázquez y Antonio Ordóñez”. Llegó a torear con Ordóñez, “aunque no fui fijo, lo hice en la goyesca de Ronda del 76” y recuerda como anécdota: “Cuando iba con Litri, Ordóñez me pidió en Bayona que le apuntillara un toro. Le dije:‘-Yo no soy puntillero y si fallo…’. Cayó el toro contra las tablas de un batacazo. Y Ordóñez, con el brazo sobre mi hombro me hizo cruzar la plaza en medio de una grandiosa ovación”.

Ya en 1962 comienza como banderillero suelto en varias cuadrillas “hasta que me llamó El Vito para colocarme fijo con Litri. Luego, estuve con José Fuentes, Beca Belmonte, José Luis Parada, Fuentes otra vez y José Antonio Campuzano, con el que más he toreado, desde el 78 al 87. Y continué hasta el 91 suelto con muchos, desde Manuel Caballero hasta El Cid”.

De su dilatada trayectoria afirma: “Me han tocado la música en la plaza de Sevilla una treintena de veces, dos de ellas en el capote. Yel mejor par de banderillas fue a un toro de Pablo Romero en Málaga, toreando con José Fuentes”.

Finito de Triana enumera entre sus referentes a “Gabriel Moreno y Pepe El Andaluz con el capote. Y por supuesto Tito de San Bernardo, Chaves Flores, Luis González, Andrés Luque Gago y Almensilla”.

De esa labor esencial del torero de plata, explica: “Todo es importante. La del capote es una labor extraordinaria y si además pones muy bien las banderillas, que son fundamentales para el espectáculo en sí, eres completo. Yo, en banderillas, fui espectacular, según la gente y la prensa”.

En su actual tarea como asesor en La Maestranza refiere: “Comencé en el 92 y he coincidido con presidentes que han sido y son grandes aficionados, como Delmiro Salazar, Antonio Pulido, Fernando Carrasco y Anabel Moreno”.

De sus tiempos a los actuales cree que el cambio fundamental está en el toro: “Ahora tiene menos movilidad”. Y en estos de convulsión para la Fiesta, sobre el movimiento antitaurino es explícito: “A quien no le gusten los toros que no vaya, pero que no falten el respeto a los toreros”.

finito_de_triana.txt · Última modificación: 2019/11/18 22:38 por paco

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