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Las claves de Moncholi

Tarde torista, final decepcionante a una Feria cargada de matices

Madrid 06/10/19

Ponía el punto final la sexta de marcada cariz torista a una Feria de Otoño cargada de matices. Última cuya guinda eran los toros de Adolfo Martín, cuyas claves fueron:

1) En primer lugar, la presencia torista de los Albaserrada, emparentados con los Victorino, habitualmente ligada a la presencia de la casta. Casta como sinónimo de combatividad, principio ineludible para que exista la bravura.

2) Pero, la casta apenas se hizo presente sobre el ruedo de Las Ventas. Lo más, la media casta, salvo en el cuarto. El cuarto exigía de poder y Curro Díaz así lo entendió, de forma tal, que todo se lo hizo por abajo, por donde se puede la parte indómita del toro de lidia que proporciona la casta, mantenida e incrementada a lo largo de los años por la vía de la selección.

3) Paró el jienense al primero de su lote, que hubo de aguantar las coladas que de forma artera le lanzaba el Adolfo. Voluntad y abnegación demostradas por Curro que dijeron mucho en su favor de su actuación en el primero.

4) La capacidad técnica, la muleta baja, poderosa en el arrastre sobre la arena, fue la gran virtud de quien supo que podía ser, si se hacía con cabeza. Cabeza de Curro Díaz que no concluía las serie por alto, sabiendo de las posibilidades que tenía por el pitón izquierdo. Series sin incurrir en el error que hubiera supuesto los obligados de pecho por alto. El pinchazo previo a la entera recetada le impidió recibir más allá de la Ovación con Saludos.

5) Queda dicho, pero habría que repetir que fue la falta de casta lo que deslució la tarde. Bondad en el segundo al que entendió López Chaves con el suave manejo de los engaños. Voluntad que empañó por el mal uso de los aceros.

6) Hasta en tres ocasiones salió el quinto, luego de volver a entrar dos veces. Probablemente fuera un toro corraleado (nacido en febrero de 2014, es decir, con cinco años) y por ello acostumbrado a entrar y salir por las puertas.

7) Con ese quinto, López Chaves destaca por la brega en los de recibo. El poderlo, mostrar el capote, enseñar al toro a embestir, el hacerle bueno al tomarlo es fundamental, forma parte de la lidia. Y hay que estar muy puesto, -López Chaves lo está-, para saber combinar movimientos de pies, manos y capote. La voluntad demostrada por el salmantino le mantiene en el puesto que nunca debió abandonar.

8) Si a cualquiera aficionado le dicen que lo peor de la tarde habrían de ser los toros de Adolfo Martín por su falta de casta, no se lo creería. Y si le dicen que Manuel Escribano pegaría un petardo con las banderillas, tampoco. Pues, fue justo lo que sucedió, luego de recibir a portagayola al tercero, que le metió un regate como consecuencia de los excesos en los toques.

9) Pero, no solo el comportamiento fue la clave, también la presencia. Paletón y veleto el primero, y terciado el segundo, no fue la corrida soñada por el aficionado, ni a buen seguro por el ganadero.

10) Concluía así una Feria de Otoño que ha tenido buenos momentos. La tarde del novillero Tomás Rufo; las faenas de Ureña y de Perera, aunque ésta última no fuera rematada con la espada; la emotiva despedida de “El Cid” con la presencia de aficionados de verdad en el ruedo para sacarle a hombros por la puerta de cuadrillas y el completo espectáculo de Antonio Ferrera en su reto de medirse con seis toros.

Termina una temporada cargada de matices, éxitos y también sinsabores que algún día contaremos.


Sainete a espadas, recital de ópera de detalles

Madrid 05/10/19

Casi tres cuartos en la quinta de la Feria de Otoño con un denominador común: ver triunfar a Antonio Ferrera. El extremeño salió por la Puerta Grande en un festejo que tuvo sus propias claves.

1) De entrada “chapeau” para Antonio Ferrera, quien aceptó el reto de medirse en solitario con toros de seis ganaderías distintas (al final cinco por repetición de Victoriano del Río) con lo que conlleva el estar cambiando continuamente de “chip” de comportamiento.

2) De salida, un público entregado y dispuesto a disfrutar la tarde a poco que se diera bien, cuyo inicio tuvo en la ovación de salida el primer termómetro del festejo. Ovación cerrada con menos decibelios que en la tarde anterior. Eran motivos, toreros y circunstancias distintas.

3) Desde el principio dio la sensación de que Ferrera tenía claro un objetivo: la variedad. Más que nunca he agradecido la obra de José Luis Ramón sobre las suertes del toreo, recopilación aumentada sobre su libro original, editada en fascículos para “6 Toros 6”. Una joya de colección de obligada reedición como libro de compilación.

4) Se agradece el esfuerzo de Antonio Ferrera. Tijerilla, verónicas, medias, chicuelinas, tapatías, gaoneras, saltilleras, largas cordobesas, largas afaroladas, faroles… y todo tipo de muletazos y adornos. Un alarde de conocimiento de varias de las centenares de suertes existentes, que dieron variedad a la tarde Otra de las claves para que el respetable no se aburriera.

5) No solo son claves, sino también protagonistas. El toro, los toros, fallaron con el de Alcurrucén por soso y deslucido; el de Parladé por manejable sin transmisión que fue a peor; el de Adolfo Martín, con sentido y peligro; el de Victoriano del Río, con oreja para cortar; el de Domingo Hernández, con más posibilidades de las vistas y el remendón de Victorino del Río, también de oreja.

6) Clave fue también la actitud del diestro. Consciente de su responsabilidad, tuvo multitud de detalles. El sacar él mismo a los toros del caballo; el poner al toro de Parladé en suerte, que no cuadraba ni con zapatillazos en el suelo y cuyo toque de presencia de Ferrera sirvió para que se centrara. Un Antonio Ferrera tenso en los primeros toros. Decepcionante al tirar la toalla con el Adolfo y venido arriba, pese a perder el trofeo por el fallo a espadas a partir del Victoriano del Río que hizo cuarto.

7) Más relajado en el quinto, cortó una oreja por una tanda con la diestra. Bueno, por eso y por una acertada entera tras haber estado hecho un pinchaúvas hasta ese momento. Y también porque el público soberano exigió a golpe de pañuelo el primer trofeo del festejo. Me compete dar las claves, no valorar los méritos, objeto de la crónica, siempre acertada, de Alberto Bautista.

8) Venido arriba, entreabierta la Puerta Grande, había que jugarse el todo por el todo. La suma de méritos: el irse a portagayola, los adornos con las largas y rebolera, los quites de larga de rodillas, el quite por chicuelinas; el par de banderillas por los adentro de regalo, tras el otro soberbio par de Fernando Sánchez y la voltereta de Valdeoros; los muletazos por alto de rodillas, y las dos tandas de derechazos (sobre todo la segunda) y la de naturales, muy de verdad… Todo fue sumando. Y sobre todo, porque el público necesitaba un triunfo.

9) La necesidad de un triunfo. Clave de una tarde en la que hubo de todo: detalles, altibajos, entrega y mucha disposición. Tarde de precaución ante el Adolfo, que la responsabilidad presionó mucho al extremeño ibicenco.

10) En resumen, un festejo en el que se vivió todo un recital operístico de detalles, excelente en el papel de director de lidia estableciendo terrenos. Y tarde de sainete con la espada. Se agradece la voluntad de la suerte recibiendo, pero por el sainete a espadas se perdió la que pudo ser otra oreja del cuarto. Meritoria actuación de Antonio Ferrera, que no aburrió y en cierto modo emuló a Esplá, de imborrable recuerdo.

El Cid, adiós en tarde de recuerdos, emociones y torería

Madrid 04/10/19

La cuarta de la Feria de Otoño fue una tarde de emociones, recuerdos y sensaciones. Una tarde que tuvo sus claves:

1) Se despedía quien nacido en Salteras (Sevilla) es considerado de Madrid. Si “De Madrid al cielo” es un eslogan, ser de Madrid es un privilegio. Y torero de Madrid es considerado Manuel Jesús Cid al que apodan “El Cid”.

2) Apodo el de “El Cid” de quien en esta misma plaza de Las Ventas viose derrotado tantas tardes por el mal manejo de la Tizona. Ardo en deseos de ver la novela de Pérez Reverte ya en cine.

3) Y ese tendido del siete, poblado de buenos o malos aficionados, exigentes o no, habituales o foráneos, -que de todo hay-, tuvo un día más la sensibilidad suficiente como para rendir homenaje a quien se despedía de la afición taurina.

4) Decía adiós aquél al que descubriera el aficionado venteño una tarde de verano. El mismo que le encandiló con el regusto de su toreo de capa. De quien brilló con la mano izquierda. Aún recuerdo la crónica en la Cadena SER de aquel día, donde tuve el honor de informar durante 35 años. Honor en los primeros años, deshonor no hasta que llegaron, sino hasta que se aposentaron con prisas unos desconocidos de la radio, que solo sabían de dinero y política.

5) Tarde de pancarta. “El Cid torero de Madrid Gracias”. En la pancarta no había coma, ni punto. Había alma, admiración, afición apasionada. Y en la ovación cerrada, unánime y sentida, había corazón, entrega y rendición atronadora.

6) Sí, fue la tarde de “El Cid”, que no la de Ricardo Gallardo, ni sus Fuente Ymbro, ni del sobrero de Manuel Blázquez. ¡Qué más hubieran querido el ganadero titular y el del sobrero!

7) Y a pesar de ello, la tarde tuvo estigma en los lances de verónica, los delantales, las medias y en los de recibo de Manuel Jesús. Y empaque y atisbos por momentos con la mano izquierda, ante un toro soso, que embestía sin transmisión y con la cara alta.

8) Se fue, como también hiciera en el primero el de Salteras a brindar al público, su público, en el cuarto, que le permitió estar más a gusto, más de mano baja, más despacio… con la izquierda. Bajó el nivel por el pitón derecho. El nivel y el recorrido. Se quedaba el fuenteymbro “pegado al piso”, como se dice ahora. Y al término, fue cuando brilló la tizona que tantas tardes le traicionó.

9) de aquel manantial de estocada brotó una gran ovación y una obligada vuelta al ruedo. Me puse en pie, como toda la plaza, y me permití, como muy pocas veces he hecho, reconocer con las palmas al torero que nos decía adiós, medio enjuagado en sus propias lágrimas. El mismo que al concluir el festejo fue sacado en volandas por la puerta de cuadrillas por los suyos, -El Rosco entre ellos-, jóvenes y mayores, aficionados sinceros y costaleros furtivos.

10) pido perdón a Emilio de Justo, quien tuvo detalles de torería, y a Ginés Marín, que lo intentó pese a todo. Les pido perdón por apenas considerarles. Sus respectivas claves fueron el mal juego de sus toros, que les impidió brillar en sus sendas faenas.

Tarde de emociones, de adiós, de recuerdos y torería, pues un torero, -esta es la auténtica clave-, dijo adiós. Y la afición ¡hasta siempre, maestro!

Tarde de mucha torería, que supo a poco

Madrid 28/09/19

La tercera de la Feria de Otoño nos trajo grandes momentos, grandes decepciones y grandes perplejidades. Y estas fueron sus claves.

1) La fuerte ovación con la que se recibió a Paco Ureña presagiaba una tarde especial. Y no defraudó. Lo realizado por el murciano resultó ser uno de los hechos que marcaron el festejo.

2) No sólo es su concepto, -verticalidad, despaciosidad, gusto y sentimiento-, sino también su capacidad lidiadora. Dicho lo cual, le sobraron los ayudados por alto de inicio al segundo, sobre todo porque no estando sobrado de fuerzas, obligó en exceso al de Núñez del Cuvillo, lo que hubiera podido provocar que nos hubiéramos quedado sin toro.

3) Sobre el otro de Núñez del Cuvillo, si alguien le dice que supo desde los inicios que iba ser un toro de bandera, probablemente es que le está tomando el pelo, o le está mintiendo o está fanfarroneando. Bueno, o es que es un privilegiado en el arte de ver toros.

4) Ese quinto de Núñez del Cuvillo más parecía un poney que un toro, más el producto cruzado de charolés y limusín, que un toro de raza de lidia. Cabezón, manos cortas, bajito… Cuando Miguel Angel Perera corrigió el planteamiento de faena y empezó a darle distancia le salió la reata y se convirtió en una máquina de embestir, para perplejidad de unos cuantos. No digamos de quienes pidieron que se devolviera a los corrales…

5) Cuando Perera le dio distancia, le ponía la muleta, le encelaba en el engaño, le daba sitio, se la ponía de nuevo, le tocaba leve pero suficientemente, y el toro se le venía, fue cuando descubrimos un gran toro y un gran torero, ambos en conjunción, dando como resultado la gran faena que vimos construida a base de tandas de derechazos, naturales, adornos, largos pases de pecho y bernadinas de remate. Una pena, un error, -imperdonable error-, el fallo con los aceros de un torero habitualmente seguro con la espada.

6) Dicho lo cual, el festejo tuvo más referencias para el análisis. Miguel Angel Perera, en el día de su onomástica, tuvo una actuación mucho más que digna desde los inicios. No perdonó en quites, galleó, estuvo en director de lidia y no tuvo suerte, ni sentido de la medida, con el marmolillo primero de Juan Pedro.

7) Como tampoco tuvo mayores opciones con el justo de casta de Victoriano del Río que hizo tercero. Inició con ayudados por alto, menos exagerados, a un toro que estaba justo de fuerzas. A éste y al primero, generoso como es habitual en el de la Puebla del Prior dosificó el encuentro en varas. Un detalle a favor del espectáculo que no supo reconocerse por quienes se empeñan en que hay que picar sin medida y porque sí.

8) La oreja cortada por Ureña al de Núñez del Cuvillo supo a poco, pero lo cierto es que ni tuvo toro con el de Juan Pedro salido en cuarto lugar, ni mucho menos con el sobrero de José Vázquez que cerró el festejo. Bueno, o tal vez sí con este último. Si hubiera visto las opciones que le ofrecía, cual manso, al hilo de las tablas, tal vez, sólo tal vez, hubiera habido merecimiento para más.

9) Lo cierto es que la tarde si bien supo a poco, no decepcionó. Las intervenciones de las cuadrillas merecen un punto aparte. Bien la de Ureña en el segundo. Sensacional José Chacón al llevarse al tercero a una mano hasta el burladero. Y en general todos los rehileteros en sus correspondientes tercios.

10) Concluye así la primera parte de una Feria de Otoño interesante en conjunto en la que destacaron además de los mentados Ureña y Perera, el novillero Tomás Rufo y la actitud de Luque, Leal y Ortega que se estrellaron contra el mal juego de los de Puerto de San Lorenzo.

El próximo fin de semana más, con la tarde en solitario de Ferrera y la despedida de un grande para el que todos, -todos, insisto, incluido areneros-, deberían mostrar su reconocimiento. No vaya a ser que suceda como en otras plazas.

Entrega de los de luces, por encima de los frailes

Madrid 28/09/19

La clave de la segunda de la Feria de Otoño fueron los toros de Puerto de San Lorenzo, pero no la única. Hubo muchas más:

1) Concretamente la mansedumbre de los seis. No tanto por su comportamiento de salida, -propio del encaste-, cuanto por la respuesta que dieron el resto de las lidias. Un día dije que los frailes se fueran al convento. Al menos mientras sigan dando tardes de aburrimiento como éstas, sigo pensando lo mismo.

2) Como contraposición, destacaría la actitud evidenciada, en más o en menos, por los de luces. Daniel Luque es posiblemente uno de los mejores capoteros del momento. Su presencia con la capa se hizo patente en cada oportunidad surgida. En los de recibo, en los quites y en las réplicas a sus compañeros. Bien por el de Gerena.

3) Luego, destacaría en el inicio de muleta al primero, de mano baja y bella compostura, vertical y mandona. La faena fue a menos en la medida en que lo fue también el toro. Por su labor, su actitud, su saber estar en director de lidia, Daniel Luque no perdió enteros en lo que ha sido una temporada a más, de madurez y ambición. Con el buey cuarto, feo, sin cuello y descastado, tuvo el mérito de intentarlo y hasta de sacarle una tanda con la diestra, merced a dejarle muy puesta la muleta y perseverar en los toques cortos, contundentes y ligeros.

4) Es cierto, Juan Leal debe corregir ese defecto de torear despegado y un tanto perfilero. Pero, su actitud en quites e intentos de agradar también estuvieron presentes en sus dos faenas. Por cierto, se puede cargar la suerte a pies juntos y también sin tener que echarse exageradamente sobre la pierna de salida. El toreo es naturalidad y Leal cargaba en el embroque, ligeramente sí, pero cargaba el peso sobre la pierna de salida. Eso, y no otra cosa es cargar la suerte.

5) La tarde tampoco le dio oportunidades a Juan Ortega, una de las esperanzas más claras que tiene el toreo en estos momentos. El sevillano lo intentó en el tercero, pese a las condiciones adversas del astado. Me quedo con una tanda con la diestra, robada, en la que apuntó lo que es y lo que puede llegar a ser este torero.

6) Mención aparte merece el sexto. Otro toro manso y además con dificultades. Un toro cambiante en su embestida, incierto, reservón. Un toro que deja tocado a cualquiera y que pone a cavilar a más de uno. A Juan Ortega le esperan noches de insomnio con este toro. Y a los aficionados tardes de disfrute del buen torero que lleva dentro. Y si no, al tiempo.

7) El festejo tuvo sus claves también en el buen hacer de los de plata. Es el caso de Marc Leal, cuyo susto en el segundo le hubiera quitado a cualquiera las ganas de permanecer en el ruedo más tiempo. Marc se levantó tras el frío encuentro entre el de Puerto de San Lorenzo y su figura de banderillero. Y eso es valor.

8) El tercio de banderillas realizado por Raúl Caricol y Jesús Arruga fue uno de los mejores momentos de la tarde. Ambos rehileteros dieron la cara, se asomaron al balcón y recibieron una sonora ovación al término del tercio por la emoción transmitida.

9) Otro momento de emoción y entrega lo protagonizó Antonio Chacón, -de casta le viene…-, cuando de dentro a fuera puso un par muy arriesgado en el tercero. El hecho de buscar el burladero le hizo querer salir por los adentros, lo que propició que le apretara el toro en su querencia de manso. Y ahí fue donde Jesús Arruga lució en un quite de peligro que salvó a su colega de una cogida cierta.

10) La clave de la tarde estuvo en el deslucido comportamiento de los de Puerto de San Lorenzo, pero también en la entrega, ganas y disposición de los de luces. De no haber sido así, el festejo hubiera sido muchos más soporífero.


Con Tomás Rufo… “habemus” figura del toreo

Madrid 27/09/19

Las apuestas son temerarias. Lo sé. Y que, de toros no saben ni las vacas, también. Por mucho que mi querido Fernando Gil Cabrero se aproxime bastante con sus investigaciones sobre el pronóstico de comportamientos de los toros de lidia, la primera de la Feria de Otoño permitió hacer una apuesta clara por el futuro. Estas fueron las claves:

1) Si en los tendidos una tarde de viernes se concitan 16.361 espectadores en una novillada… los totalitarios antitaurinos deberían hacérselo mirar.

2) De seis, al menos cinco novillos de Fuente Ymbro llevaban orejas para cortar. El ganadero debe estar satisfecho.

3) Dos de los trofeos fueron a las manos de quien es una apuesta segura. Se llama Tomás Rufo. Y no es la primera vez que triunfa en esta Plaza de Las Ventas. Ya lo hizo en la final de las nocturnas.

4) Sus armas son las ganas, el valor, el temple, la colocación, lo despacio que puede llegar a torear y el hambre, la ambición. Ambición en un quite en el primero y la réplica al no menos buen quite de Fernando Plaza en el segundo de la tarde. Así se viene a Madrid.

5) ¿Su fuerza? La contundencia con la que maneja los aceros. Dos espadazos y dos orejas para el esportón.

6) Mejor dos orejas a ley, con toda la plaza puesta de acuerdo, que tres trofeos con el papanatas de turno poniendo pegas a un novillero que lo ha dado todo. Y si además es una oreja con dos vueltas ruedo, mucho mejor.

7) Lo que tiene que quitarse es ese defecto tan “juliano” de torear retorcido, tan recostándose al lado de salida, tan doblado para el que torea. Se ha puesto de moda (lo ha puesto de moda Julián López “El Juli”) como recurso para paliar su corta talla. En el caso de Tomás Rufo no tiene necesidad y luce más en la vertical que en semejante postura “semisestera”, como evidenció en los doblones, erguido, encajado en la cintura. Lámina de inspiración picassiana que puede verse en el Museo Picasso de Buitrago de Lozoya.

8) Se presentaba El Rafi en Madrid. En solo dos años ha progresado meritoriamente. Pega pases con buena técnica. Pero, torear es sentir, es transmitir.

9) No se llevó el mejor lote Fernando Plaza. Hijo de torero, el concepto lo lleva dentro. Mas, la voluntad no basta. Fernando debe saber que el ritmo es muy importante. De menos a más. Y mejor de más a mucho más.

10) La primera de otoño tuvo sus claves, una novillada y un buen torero, novillero, que apunta alto. A más de 16.000 espectadores pongo por testigo. Mañana más.


El Fandi da todo lo que puede, López Simón se lo debe pensar, Aguado no es solo una esperanza, es mucho más

Madrid, 16/06/19

Termina el ciclo isidril con la Corrida de la Prensa. La 34ª nos trae más de lo mismo, esperanza y una gran corrida de Santiago Domecq. Claves para entender lo sucedido un día más, en el coso de la calle de Alcalá.

1) Se puso el cartel de “No hay billetes”. La presencia de Pablo Aguado fue el aliciente para que se vendiera todo el papel.

2) La corrida de Santiago Domecq ha tenido mala suerte. Seis toros con orejas y todos se fueron con ellas al desolladero

3) Es difícil que se dé en una corrida que los seis toros fueran toreables. Pues eso mismo sucedió.

4) No engaña a nadie. Es como es. Da todo lo que puede y más si pudiera. Se trata de David Fandila “El Fandi”. Más de lo mismo, pero en versión intercambio con Matilla. A más de uno le sobra en Las Ventas. A mí, no me sobra.

5) Él no tiene la culpa. Crea su espectáculo en banderillas, tercio en el que indiscutiblemente es el número uno. Se empeñan en que toree como Morante, como Roca, como El Juli, Ponce o Aguado. Y no puede ser. Quieren dejarle tranquilo, ¡por favor!

6) ¿Que debe asomarse al balcón? Pues mire usted, sí, en eso tiene razón. Clavar a toro pasado, con esas facultades que tiene es un pecado. Así que ¡a confesarse!

7) López Simón no es el mismo de años atrás. Un torero no puede olvidarse de torear de un año para otro. Alguno dirá que nunca supo torear. Lamentablemente, le falta ritmo, cadencia, empaque. Eso sí lo ha perdido. Ojalá solo sea una crisis pasajera. De lo contrario le van a enviar al rincón de pensar.

8) Ha cambiado. Ha madurado. En un año Pablo Aguado no es el mismo. Está mucho más centrado, más profundo. Da gusto verle. ¿Su clave del éxito? Sobre todo, el concepto que tiene del temple.

9) Le gritan desde el tendido, - ¡qué falta de respeto! -, que baje la mano. Pero ¿no se da cuenta que el toro lleva la cara a media altura? No se da cuenta que, si le baja la mano, le va a protestar o se le va a parar. Cuando termine la faena le pita o le abronca, pero durante: ¡respeto, por favor.

10) Resulta herido Aguado en el tercero y para algunos se acaba la corrida. Pero no, la corrida sigue para: ver tres toros más, detalles como el quite de peligro de Carretero en el quinto, el tercio de varas de Manuel Bernal en el sexto y tantos y tantos detalles que hemos podido ver en la última de la isidrada.

Ha sido un placer compartir con todo ustedes estas claves de lo que dio de sí cada día. ¡A todos muchas gracias!

Y Ureña salió, toreó y remontó la tarde, Amén

Madrid, 15/06/19

La 33ª del ciclo, -Corrida de la Cultura-, pone el cartel de “No hay Billetes”. Máxima expectación que trato de ordenar:

1) Roca Rey sigue siendo el torero más taquillero. Las Ventas pone el cartel de NHB cuando hace el paseíllo el peruano. La presión a la que se le está sometiendo me preocupa

2) Le toca a Roca un manso y otro más manso aún. No solo es cuestión de suerte, es que además los lotes están mal hechos. ¿Por qué no le han hecho caso al ganadero por la mañana en el apartado?

3) Inicia con ayudados por alto al tercero. Si el Victoriano es manso y quiere salir suelto, es razonable pensar que por alto lo somete menos.

4) Enlotar mal es lo que tiene. Le toca el “raspa” del encierro, el quinto, y el público más exigente se pone en contra. No le falta razón.

5) Y estar arriba es lo que tiene. No le pasan una. Le recriminan su colocación. El peruano pide calma. Algunos se le echan encima. Esa es la clave y no que haya estado mal el peruano. ¿Su mácula? El mal manejo de la espada. En eso debió estar mejor.

6) Tampoco tiene suerte Sebastián Castella. Con el más parado de la tarde, en el límite de las fuerzas, el francés comete un error: iniciar la faena por alto. La calidad sin movilidad, por romper por alto al toro, no transmite.

7) Lo intenta Castella por los dos pitones en el cuarto. El Victoriano va a menos y a peor. Los dos terminan en un terreno que nunca debieron dejar: en tablas. Al toro hay que darle lo que quiere. A bruto, siempre gana él.

8) Dejo para el final, como en las bodas de Caná lo mejor. Y lo mejor lo ha protagonizado Paco Ureña. El lorquino goza del afecto y protección de los más exigentes. Ya se sabe aquello de “más vale caer en gracia, que ser gracioso”.

9) Pero, es que además Ureña da motivos para que se le admire. Torea de capa con gran cadencia. Su inicio sentado en el estribo, el toreo al natural, -lo vio muy claro desde el principio-, la colada y la posible fractura. Todo en conjunto, era de oreja. Trofeo que debió cortar si hubiera habido más petición. Hubo un tiempo en Las Ventas en el que pinchar en lo alto no era motivo de desdoro. La vuelta al ruedo y la entrada a la enfermería generó suspense a su favor.

10) La salida de la enfermería “bajo su responsabilidad”, -así lo dice el parte médico-, le favorece. El excelente toro de Victoriano le favorece aún más. El inicio de ayudados por alto, por bajo y el remate arrebata al público ansioso de ver triunfar a su héroe. Ya nadie repara en la colocación. Todos disfrutan de su toreo con la mano izquierda. Corta dos orejas, -podía haber sido una, y la otra en el segundo-.

La salida por la Puerta Grande de Ureña pone el punto final a una tarde que tuvo sus claves. Y aquí se las hemos contado.

Tarde de pestiño por el viento y los toreros, que tuvieron toros con orejas para cortar

La totalidad de 150 minutos de espectáculo, insulso y desangelado obliga a un análisis pormenorizado de qué ha pasado. Y es que:

1) No es posible que una corrida de toros dure 150 minutos. Más de 120 ya es mucho. Los alargamiento baldíos de faenas vacías van en contra del espectáculo. Los toreros ni deberían regalar su tiempo, ni robárselo a los espectadores.

2) A que haya tenido esa duración han contribuido cinco faenas con avisos. Avisos que, recordemos, llegan tras 10 minutos de faena estrictamente hablando y algo más por la benevolencia del palco.

3) Peor aún, la del sexto no fue de uno, sino de dos avisos, que en lesa teoría se supone que sucede a los 13 minutos del inicio de faena.

4) Si a los avisos se añade la devolución, conforme a reglamento, de un toro, nos estamos yendo de tiempo, por mucho que el mayoral de plaza “Florito” sea un mago en el manejo de los bueyes.

5) A todo lo anterior añadamos la presencia del viento y del frío, lo que provoca que la tarde sea desangelada. Juntamos todo y ya tenemos los porqués del pestiño de tarde.

6) Si analizamos los toros de Fuente Ymbro, mucho me temo que hubo un quinto con notables opciones para cortar oreja, ovacionado en el arrastre. Un cuarto manejable, también de oreja, igualmente ovacionado. Y si me apuran un tercero con posibilidades por el pitón derecho y un segundo con el que, más dispuesto, se hubiera podido tocar pelo.

7) Vayamos por partes. Morenito de Aranda no está a la altura de lo que se espera. Recibe a portagayola al primero, torea con la voz y la muleta muy puesta, pero el toro no es la alegría de la huerta. En el cuarto tira de técnica, pero no de emociones y el viento se lleva las dudas para mal.

8) Pepe Moral lamentablemente ni está, ni se le espera. Ha tenido un San Isidro malo. Debe pasar por la consulta del especialista en valor. Despegado y desconfiado, así no se puede venir a Las Ventas.

9) José Garrido se entera tarde de las condiciones del tercero. Cuando lo hace ya se le ha pasado el tiempo. El sexto bis de Mayalde se deja sin clase. Garrido no se acopla. Tampoco da para más.

10) La feria de las oportunidades no ha sido aprovechada por algunos toreros que, precisamente, más la necesitaban. Tras San Isidro les podrán llegar triunfos, pero ya será tarde.

Y es que Madrid podrá ya no dar tanto, pero sí quitar. Quitar posibilidades de ocupar puestos en las ferias donde se maneja el parné. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio. Lo cierto es que los de Fuente Ymbro, a pesar del viento, llevaban orejas para cortar.

Medio toro y un torero en el adiós a Cuadri

Madrid, 12/06/19

Se nos va acabando la feria. Y se nos va un ganadero cabal, aunque no se ha ido. La corrida de Fernando Cuadri siempre tiene interés. En el año del adiós, también por los siguientes motivos:

1) Se va, pero no se va Fernando Cuadri. Lo deja, pero en buenas manos. La nueva generación va a seguir contando con la ayuda del decimocuarto ganadero romántico que bien podría haber inspirado a Fernández Salcedo.

2) Se va Cuadri sin el brillo que le debían sus toros. La corrida no ha sido la esperada por todos. Me ha decepcionado. Solo decepciona aquello en lo que se tiene ilusión, esperanza.

3) La esperada por servidor, es aquella en la que la casta está presente. De los seis, uno o dos de esta ganadería suelen permitir a los más pobres sumarse al convite.

4) El exceso de kilos no favorece a este encaste por mucho que se empeñen. Cuatro de ellos sobrepasaban los 600 kilos. Así es difícil obtener la movilidad que requiere la emoción, por mucho que la casta sea esencial para todo.

5) Uno de los seis es casi seiseño. Cumplía en noviembre los seis años. Parece como que la empresa Plaza 1 va arramblando con los más abuelos. ¿Será para ahorrarse dinero?

6) Se despide a Fernando Cuadri con el afecto que se merece. La pancarta dice: “Don Fernando Cuadri, gracias por todo”. La han pagado los aficionados. Aquí no hay cambalaches con Plaza 1.

7) Los piqueros no están por la labor y pegan a mansalva. Mucho y mal.

8) Rafaelillo toma las riendas de la dirección de lidia y pone orden cuando no lo hay. Detalle para considerar.

9) López Chaves lleva varios años sin pisar Las Ventas. Lo hace con los Cuadri para fortuna de la Fiesta. Tiene mérito con el deslucido segundo y aprovecha lo poco que el ofrece el que medio se ha dejado quinto. Le debo un helado.

10) La corrida ha salido mala. Tengo un gran aprecio por el ganadero. Nos encontramos tras la corrida y está de acuerdo en que solo ha valido medio toro. No se da coba. Por eso le admiro tanto.

Se va, sin irse del todo, un ganadero serio, cabal, honesto. Le quedan aún los canarios.

Beneficencia, con “vivas” y cartel de “No hay billetes”

Madrid, 12/06/19

La Corrida de la Beneficencia debería cambiar el nombre. ¿Por qué? Veamos las claves.

1) Su fin ya no es benéfico. No se recauda para ningún fin social. La Comunidad de Madrid cubre las necesidades sociales con el presupuesto propio en el que se incluye en el capítulo de ingresos el canon de la empresa Plaza 1. La nada desdeñable cifra de 2,5 MM de Euros.

2) Ganadero y toreros ya no figuran en la lápida conmemorativa del patio de caballos. Ya ninguno aporta o torea gratis.

3) Se mantiene la asistencia del Jefe del Estado. El Rey Felipe VI comprueba por sí mismo que el público de los toros no es agresivo, retrógrado y maleducado como el de otros espectáculos de masas.

4) En las puertas no hay servicio de seguridad privada cacheando. En los bares te dan sin problema los refrescos en bote, acompañados de vasos de plástico.

5) Suena el himno nacional y nadie lo pita. Se escucha de pie el símbolo común de los españoles. Los aficionados a los toros no son fachas, simplemente, más respetuosos. Este año se ha puesto de moda ir a Las Ventas como quien va de boda a gritar los “vivas” a todo pulmón. Los que más suenan: “¡Viva España!”, “Viva los Toros” y ¡Viva el Rey”, -en alusión al Rey padre-! Aquello parece una boda, en la que solo faltan los vivas al ganadero, a los toreros…

6) En la Beneficencia se saltó la costumbre de este San Isidro un espectador que gritó “Viva la República”, -no se sabe bien si se refería a la primera de bandera bicolor o la segunda de la tricolor-, y le cayó la del pulpo, por el abucheo recibido junto a los gritos de “Fuera, fuera, fuera…”. Le pasa por no ser demócrata.

7) Los toros de los Espartales hicieron amagos de saltar. No serían de mi amigo José Luis Iniesta si no lo hicieran. Salieron buenos. Diego Ventura falló con el definitivo en el primero y cortó una oreja en el cuarto. Se le cambió la cara. Necesitaba el trofeo como el comer. Le debe escocer que PHM le haya ganado la partida este año. Y tiene razón.

8) Ser niño precoz, torero con años de experiencia tan joven y ser de los que más cobran tiene sus inconvenientes. A El Juli no le perdonan una. Se pone en el mismo sitio que otros y está claro que no es su consentido: se lo echan en cara. Entra con esa manera de matar tan suya, tan fea, - tan de ¡ale hop! -, y se le reprocha en Madrid. Si encima es para dejar pinchazos, pierde toda opción de cortar orejas. Como le pasó en el quinto.

9) El riojano Urdiales sí cuenta con parabienes. Se coloca fuera de cacho y se les oye a los supuesto exigentes silbando hacia otro lado cual despistados, como queriendo decir: “A mí, que no me pregunten”. Por su empaque, toreo profundo y verticalidad se mereció una oreja del tercero. Por su petardo a espadas, la perdió.

10) Ya va siendo hora de que se coloquen bien los de luces a la salida de los pares en el tercio de banderillas. Por la mala colocación del propuesto por la empresa, Víctor Saugar “Pirri” no tuvo quién le quitara en el tercero y sufrió una grave cornada. Se supone que allí estaba el sobresaliente Miguel Angel Sánchez para algo y no para hacer el mono vestido de torero.

Beneficencia sin beneficios. Boda con “vivas” sin novios. Sobresaliente irresponsable. Y buenas faenas sin orejas. Lo cierto es que se puso el cartel de “No hay billetes” y ni Felipe VI se aburrió. Entonces, ¿por qué no viene más a los toros?

A buen entendedor…

Madrid, 11/06/19

Lo peor que le puede suceder a un espectáculo taurino es que sea aburrido. Ni por toros, ni por los de luces fue aburrida la 29ª de San Isidro. Otra cuestión es que se fueran toros con orejas puestas al desolladero, y todo porque:

1) Hubo toros de Valdellán encastados, con transmisión; toros de cara o cruz que no se aprovecharon para participar de la emoción que llevaban dentro.

2) Cuando sale una corrida exigente y delante hay una terna que torea poco, servidor baja el listón de la exigencia. Lo que no quiere decir que no exija a quienes debieron estar mejor.

3) Fernando Robleño se mostró con ganas ante el manso y deslucido primero. Ganas al intentarlo por ambos pitones, sobre por el derecho, por el que le avisó desde el principio. No entiendo por qué insistir.

4) Y dio la cara en el cuarto ante un toro fiero, -esa es la esencia del toro, la fiereza, lejos del carácter doméstico que algunos le quieren atribuir-, con el que lo pasó mal, pues apenas le dejaba reponer.

5) Lamentablemente Iván Vicente defraudó. Defrauda aquel del que se espera más. No estuvo a gusto, -lógico-, y se mostró desconfiado, dubitativo. Lo mejor, que fue breve.

6) El quinto pudo ser de oreja. Un toro que humillaba y repetía; un toro exigente con el que había que estar. Lamentablemente Iván no se acopló. No estuvo.

7) Supo resolver Christian Escribano en momentos de apuro una faena que debería haber concluido con una oreja en la mano. El diestro recibió una ovación tras fallar reiteradamente con la espada en el tercero. Poco reconocimiento es, con un toro que fue también ovacionado en el arrastre.

8) El sexto tuvo el defecto de la sosería. Se dejaba, iba y venía sin más. Fue ovacionado al ser arrastrado por su pelea en varas, con un matiz, que salía suelto.

9) El festejo brilló por los de luces de oro y plata. Los de oro, como Adrián Navarrete que aguantó bien en el tercio de varas del sexto.

10) Los de plata, como Jesús Alonso con los palos en el tercero y Raúl Cervantes en el sexto. Y por la brega de José Chacón en el quinto.

Sí, se fueron orejas, -las del tercero, quinto y sexto, y alguna otra más si me apuran-, pero, no vi anunciado a ningún figura de los que veremos en los próximos días. Y servidor, en estos casos, baja el listón. A buen entendedor…

Complicada corrida de El Ventorrillo, Ritter herido y De Mora, una oreja

Madrid, 10/06/19

La oreja cortada por Eugenio de Mora al sexto y la cornada a Sebastián Ritter en la 28ª de San Isidro exigen algunas reflexiones bienintencionadas.

1) La corrida de El Ventorrillo no se cayó. Me alegro, aunque… La corrida de El Ventorrillo fue más complicada que de costumbre. Me preocupa.

2) Consulto con mi asesor de cabecera. “No pienses mal” me dice. “Es solo que está desrazada, que le falta casta. No pienses mal”. Me alegro, aunque…

3) Está decidido Eugenio de Mora y aguanta la violencia y embestida descompuesta del primero. Me gusta. Hace viento, y le deja descubierto. Me preocupa.

4) El segundo es otro seiseño. ¿La empresa hace caja? No me gusta. Sebastián Ritter se muestra voluntarioso y aguanta las rebañadas, que le lanza. ¡Qué comportamiento más raro! Me mosquea.

5) Atrae a bastante gente Francisco José Espada. Es un éxito del torero de Fuenlabrada. Se pone andarín el de El Ventorrillo, pega tornillazos, no tiene clase. Espada pone voluntad. Está por encima. No me decepciona.

6) Hace un quite Sebastián Ritter en el cuarto. Se le cuela y en el suelo le pega una cornada grave. Llevamos un San Isidro sangriento. Se impone la presión de la temporada. La feria de las oportunidades marca el riesgo que sufren los toreros que salen a por todas.

7) Ya en la muleta, lo intenta por los dos Eugenio de Mora y se la juega. El Ventorrillo tiene peligro sordo. Me admira su entrega. No le hacen ni caso. No le dan importancia. Me cabrea.

8) Otra vez Espada sale a por todas. Se juega la temporada. El toro es un mansito con peligro, que embiste con la cara suelta. Me mosquea. El fuenlabreño interpreta manoletinas ajustadas y es pitado. Me indigna la falta de respeto.

9) Aunque distraído, el “cierra plaza” se frena, pero denota más nobleza. Es ya el último. ¿Me mosquea?

10) Le da distancia Eugenio de Mora. Se siente a gusto por el derecho. Administra bien los tiempos. Le cuesta ligar más por el izquierdo. Cada toro tiene su lado bueno. La gente tiene ganas, pide el trofeo y corta una oreja.

Si analizas todo, te puedes llevar una sorpresa. Manejo, falta de casta… Me mosquea.

Firmeza épica de Román, plasticidad de Curro y miedo, mucho miedo en el ruedo

Madrid, 09/06/19

Tragedia y gloria. Arte y sacrificio. La Fiesta es así de cruda, de verdad y de analítica

1) Repetía Román Collado en un gesto que le honraba para cubrir la baja de Emilio de Justo. Gesto que no fue reconocido por los supuestos sabios con una ovación. Injusto.

2) Me hubiera gustado ver al primer toro de Ibán. Inválido y aún más, lesionado si se le endiña el zurriagazo que le propinó Pepe Moral en el quite interruptus.

3) Volvamos a Román. La tarde iba a la deriva. Con el tercero todos se pusieron de acuerdo. Nació en noviembre de 2013 el toro tenía casi seis años. ¿Por qué se trajo a Las Ventas?

4) Un toro encastado con esa edad exige una lidia exquisita, ordenada, muy cuidada en todo momento. Cosa que no se hizo.

5) Después de derribar, tras una pelea fiera, empujando, el toro es quitado del caballo y se le deja en los medios, con grave peligro de que se emplazara. Mal por los subalternos de a pie. Y bien por Santiago Morales “Chocolate” que dio la réplica al de Ibán como torero de a caballo.

6) Con la cara alta, el toro exigía poderle por abajo. Los doblados de inicio no se hicieron con la muleta arrastrada, sino flameada por el viento, por alto.

7) El comportamiento del casi seiseño, -cara alta, pegando tornillazos, bronco, complicado, con sentido y queriéndose ir-, terminó rajado. La pelea de Román fue ejemplar, con mérito, valor, firmeza y una gran disposición.

8) El tercero fue un toro de cara o cruz. Román dio la cara y para servidor subió enteros. Y sufrió la cruz al prenderle en la suerte suprema y producirle una cornada muy grave. Ánimo y fuerza, ¡torero! Por cierto, ¿por qué no fue paseada por la cuadrilla la oreja cortada por el matador? La honra debe tener su premio en la liturgia de los Toros.

9) Curro Díaz depositó la montera frente a la puerta de la enfermería y aprovechó un gran toro de Ibán, con gusto y empaque, toreando despacio. Inspirada la espaldina, poderoso al bajar la mano, mandón en los toques. Oportuno brindis al compañero herido y oreja meritoria de un gran toro.

10) El miedo se hizo presente en el ruedo en los tercios de banderillas. También en los de muleta de Pepe Moral. Desaprovechó el segundo y no se entregó ante las posibilidades del quinto.

Claves de una tarde en la que se hizo presente la casta de los toros de Ibán, el valor y la firmeza de Román. La plasticidad del toreo de Curro Díaz. Y el miedo. El miedo es libre.

Tarde breve de toros cansinos de Alcurrucén

Madrid, 07/06/19

Definitivamente los Alcurrucén de este año han pegado un petardo en San Isidro. Los otrora ganadores de premios al mejor toro no han respondido a las expectativas ganadas por el juego dado otros años. Por este y otro motivos…

1) Lo mejor de la 25ª de San Isidro ha sido la brevedad. Solo 130 minutos. Lo cual se agradece.

2) Que fuera dentro de los límites del tiempo que debe durar una corrida fue motivado a que los tres diestros supieron abreviar en sus respectivas faenas imposibles.

3) Antonio Ferrera lo intentó no obstante en el primero y aguantó con estoicismo la violencia de su embestida. El ibicenco-extremeño tragó los gañafones que a la defensiva le lanzaba el manso que marcó pronto su terreno junto a la salida de chiqueros.

4) Otro tanto pasó con el cuarto. Lo intentó y al ver que no era posible decidió abreviar y concluir de un feo bajonazo.

5) El segundo era de los que hacía como que quería hacer. Y Diego Urdiales que hacía como que hacía. Afortunadamente el capítulo acabó pronto.

6) Consiguió Urdiales algunos muletazos sueltos, -sobre todo uno largo con la diestra-, en el quinto. No se acopló en los inicios el riojano con la izquierda y le costó ligar en los finales. La clave estuvo en que el de Alcurrucén fue un manso con bondad, que llegó a echarse.

7) Ginés Marín se encontró con un grave dilema. Si no bajaba la mano el de los hermanos Lozano se complicaba, y si la bajaba, se caía. Por más que lo intentó Marín, la faena no lució por la falta de fuerzas del astado.

8) Resultó abanto el sexto y Ginés Marín quiso cuidarlo en el caballo. Se le quedó crudo y el jerezano inició la faena con doblones por bajo. Esa fue la clave de porqué Ginés se hizo con su embestida lo poco que duró, ya que al verse vencido el toro se dedicó a emprender una continua huida.

9) La huida del toro le permitió a Ginés Marín dar una vuelta al ruedo tras el de Alcurrucén con la muleta. Le hubiera gustado más hacerlo con una oreja en la mano.

10) Una lástima, pues la terna evidenció ganas, no había viento, ni tampoco toros con casta.

Y así se nos echó la tarde y el tiempo.

Los de San Lorenzo mansos y descastados, ¿pudieron ayuda más sin viento?

Madrid, 06/06/19

La de Puerto de San Lorenzo no fue una corrida encastada, pero…

1) La presencia del viento impidió ver al toro en condiciones favorables para la lidia.

2) No, que nadie piense que fue una corrida brava y encastada. Antes, al contrario fue mansa y descastada.

3) De la quema solo se salva el tercero pues, aunque soso, tuvo nobleza y recorrido, fue manejable y permitió a López Simón hilar faena.

4) El público quería ver de nuevo la magia de Antonio Ferrera. El extremeño fue recibido con una fuerte ovación al concluir el paseíllo.

5) Feo detalle el de unos cuantos espectadores que, cuando Antonio invitó a salir también a sus compañeros, - en un gesto habitual entre compañeros, aunque solo sea por cortesía-, pitaron la iniciativa de Ferrera. La falta de educación estuvo en el tendido, que no en el ruedo.

6) Los intentos de Ferrera incluyeron detalles de capa (variado el quite al cuarto por tijerillas y verónicas) y de muleta. Lástima que el viento no nos dejara ver al ibicenco-extremeño en toda su extensión.

7) Se veía venir. Se intuía que a Miguel Angel Perera le iban a pasar factura. No son de recibo este tipo de actitudes.

8) El quinto fue un manso, abanto, de libro. Se echó de menos que Perera se la dejara puesta la muleta al terminar cada muletazo. Una vez lo hizo y el toro se le quedó. Realmente fue un espejismo.

9) López Simón aprovechó las cualidades del tercero y firmó pasajes de gran belleza por someter con la mano baja y por torear despacio. Hizo bien en practicar las bernadinas. Y en repetir la suerte tras la voltereta sufrida. Probablemente conmocionado no pudo rematar la obra bien hecha.

10) La bronca al varilarguero en el sexto tuvo su origen en empeñarse el piquero en recuperar la colocación en sentido de las agujas del reloj, cuando debe ser en sentido contrario. Y de paso, su compañero, -picador de la segunda suerte-, modificar también su posición para colocarse frente a frente en terrenos totalmente opuestos.

La 24ª de San Isidro no dio opciones por los toros, pero quién sabe qué hubiera pasado sin viento.

Pasión, polémica y dos vueltas de Ginés Marín sin oreja

Madrid, 05/06/19

Se armó la mundial en la 23ª de San Isidro. Vamos por partes y veamos algunas claves:

1) Comencemos por lo ocurrido en el tercero al que se le protestó de salida. ¿Por qué? Probablemente porque en la tablilla decía que su peso era de 518 kilos.

2) El trapío no se mide por el peso. El reglamento español establece que el “peso mínimo” en los toros es de 460 kilos en plazas de primera.

3) El trapío se define como la armonía de hechuras dentro de su propio encaste, con la condición necesaria de que debe dar miedo. El tercero respondía a esta definición.

4) El toro de Domingo Hernández además de trapío lo que llevaba era cuando menos una oreja para cortar. La misma que le cortó Ginés Marín, pese a alargar la faena. El toro fue ovacionado en el arrastre. ¿Contradictorio con las protestas de inicio?

5) El sexto fue otro toro con posibilidades de cortar un trofeo. ¿Por qué no se cortó? Por ser una oreja para Puerta Grande, y se exige más para su consecución.

6) Y ¿fue la faena de oreja? La faena tuvo un buen comienzo, especialmente en las dos tantas al natural que precedieron a otra de derechazos. Lamentablemente en las siguientes series faltó ligazón y disminuyó la intensidad.

7) ¿Se pidió la oreja con fuerza? Se pidió con fuerza, que no por mayoría. Tras decaer la faena por la falta de ligazón, subió algo con las bernadinas y volvió a bajar con el pinchazo. Esos altibajos fueron en detrimento de la concesión.

8) Probablemente, si no hubiera sido el segundo trofeo, necesario para abrir la Puerta Grande, se hubiera concedido.

9) ¿Se pidió por mayoría? La petición por mayoría supone que, de cada dos asistentes, al menos uno debe pedirlo por el método tradicional. Es decir, agitando el pañuelo y no con gritos.

10) Por último, -quiero interpretar que sin intencionalidad alguna-, las mulillas a punto estuvieron de provocar un escándalo al fallar dos veces en el enganche del toro. ¿Sin intencionalidad? Quiero entender que así fue.

Conocidas las claves, pienso que a Ginés Marín le va a servir mucho más la polémica creada, y las dos vueltas que dio, que una salida por la Puerta Grande protestada.

De gasolina, entienden, de manejo, que aprendan

Madrid, 04/06/19

El viento, el tan taurino aire en movimiento, que nada tiene que ver con el nombre de la plaza de toros de la calle de Alcalá, fue uno de los impedimentos de que la 22ª de San Isidro resultara ser el peor de los festejos de lo que llevamos de buena Feria. Estos fueron algunos más:

1) El viento es uno de los accidente meteorológicos que más afectan al toreo. Mucho más que la lluvia o la nieve (No sería la primera vez que veo torear nevando).

2) El viento molestó, y mucho, en el desarrollo de la que hizo 22ª de San Isidro. Antonio Chenel siempre se preocupaba si el viento venía del sur. En tardes de amenaza de lluvia “es lluvia segura” afirmaba.

3) Pero, lo que más molestó fue el mal juego de los toros de Las Ramblas, en general deslucidos con el común denominador de mostrar unas astas bien desarrolladas y astifinas.

4) Al menos dos, más parecieron bueyes que toros. No tanto por el dato en la báscula, cuanto por resultar pasados de kilos. Especialmente el sexto, que el primero perdió peso en los corrales.

5) Me cuenta una fuente solvente que es un problema de manejo. El modo en que se cuida una ganadería es vital en la cría del toro de lidia. Y, por lo que se me dice, no es la mejor.

6) No obstante, el principal problema sobre su comportamiento no fue la justeza de fuerzas, sino la falta de casta. Su insuficiente juego en el caballo, reservón, tardo, cabeceo como defensa, sueltos de cara… es propio de toros descastados.

7) De los seis, es de justicia salvar el buen juego del segundo. Un toro noble, que repetía, con recorrido y transmisión. ¿Mal manejo? Puede ser. El mal manejo influye en aquellos toros justos de casta o descastados. El segundo no lo fue. Su comportamiento empujando en el caballo, repitiendo tras la muleta, corroboran esta argumentación.

8) Juan del Álamo perdió la oportunidad de tocar pelo con el único con posibilidades reales del festejo. Su toreo variado al segundo pecó de ligero, de falta de estructura (todo deslavazado) y de una estocada defectuosa.

9) El de Aranda de Duero no tuvo toro en el primero por su falta de casta y exceso de kilos. Morenito de Aranda tampoco lo encontró en el cuarto, complicado, reservón y con peligro.

10) Tomás Campos se libró de pasar al hule de milagro, -San Isidro no usa capote, pero también los hace, no va a ser solo San Fermín con su capotillo-, y le agradezco sus intentos, arrimón incluido en el tercero y en el sexto, tan con la cara suelta que parecía un perrito de esos que algunos llevan en el salpicadero trasero de los coches.

Sobró el viento y faltó gasolina. La que da la casta, la que proporciona la movilidad. De gasolina, los ganaderos entienden. De manejo… que aprendan.

Diego San Román puede ser torero, aunque se le fueron las orejas de los de Fuente Ymbro

Madrid, 03/06/19

La tercera novillada del ciclo ofreció los novillos de Fuente Ymbro, cuyo comportamiento respondieron a las siguientes claves:

1) De los seis novillos lidiados tres fueron aplaudidos y tres pitados.

2) De los tres aplaudidos, el primero punteaba, protestaba y pese a eso fue molesto, pero no transmitió. El segundo fue un buen novillo encastado, que humillaba, con transmisión y nobleza. Y el cuarto, fue un novillo complicado a mejor. ¿Se mereció las palmas el primero? Creo que no.

3) De los tres pitados, el tercero fue un mansito que salía suelto y buscaba tablas, pero no se comió a nadie. El quinto punteaba por rematar Antonio Grande el muletazo arriba. Y así no consiguió quitarle el defecto, sino que lo incrementó. Y el sexto, fue un mansito que escarbaba, salía suelto, se quedaba corto y punteaba, pero sin malas intenciones. ¿Se merecieron los tres los pitos? Pues creo que no.

4) El primero tuvo un defecto aparente, el de mugir. Hay ganaderos y mayorales que afirman que mugir no siempre es una expresión de mansedumbre, sino que puede ser de querer acometer. De hecho, sus mugidos precedieron siempre acometidas.

5) El cuarto escarbó en varias ocasiones. Hay ganaderos y mayorales que aprecian que escarbar no es siempre un síntoma de mansedumbre y lo justifican como un acto de refrescarse o también, de avisar que va a acometer. No lo tengo claro.

6) El portugués Juanito ahogó en exceso al cuarto. Dándole más sitio y dejándose enganchar menos, el novillo se hubiera prestado más al lucimiento.

7) El salmantino Antonio Grande se mostró en el segundo con las ganas propias de un novillero. Pero, las ganas son insuficientes cuando se está en Las Ventas. A la cátedra debe venirse con la lección aprendida.

8) Lección aprendida en forma de conocimientos que no supo aplicar en el quinto por estar fuera de cacho y no saber acoplarse a las condiciones del novillo. La próxima debería venir más puesto, Simón Casas, para incluirlo en los carteles de San Isidro.

9) Las coladas que sufrió el manito Diego San Román le sobrevinieron por empeñarse en llevar hacia fuera al que salía suelto y buscaba tablas como buen manso encastado que era. Ha tenido suerte en la voltereta. Al hilo de las tablas hubiera respondido mejor el novillo. ¿Se lo habrá dicho alguien?

10) Tuvo mérito y valor el torero queretano que aguantó las coladas. Diego San Román estuvo en novillero por intentarlo pese a que avisaba una y otra vez. Los avisos son para corregir terrenos, distancias y colocación, no para dejarse coger, -perdón, herir, ya que en México “coger” quiere decir otra cosa-.

Lo cierto, es que hubo novillos y quien destacó con ellos fue el mexicano, si bien alguien le tiene que decir sus defectos, entro los que no está el de matar mal. Le auguro un buen futuro.

Un San Isidro bueno, como poco…

Madrid, 01/06/19

La feria de este San Isidro 2019 está siendo buena en lo económico y en lo taurino. Esto es así, porque:

1) En lo económico, según fuentes de la empresa Plaza 1 se llevan vendidas 30.000 entradas más que en el San Isidro de 2018.

2) En lo taurino, no quiero valorarlo por las veces que se ha abierto la Puerta Grande, sino por el conjunto de faenas, -unas premiadas y otras no-, que se están viviendo.

3) Las últimas han tenido lugar en la 19ª de San Isidro con la tarde que ha protagonizado Antonio Ferrera. La del primero, de oreja y dos vueltas, y la del cuarto, de dos orejas.

4) Para analizar lo sucedido, lo primero es quitarse los prejuicios, olvidar el Ferrera de hace años y valorar al renovado torero ibicenco-extremeño actual.

5) Madrid le ha recibido con una fuerte ovación como muestra de cariño tras los malos momentos sufridos recientemente en su pueblo.

6) La faena al primero de capa no ha sido posible por el comportamiento abanto del Zalduendo, al que ha sabido parar bregando y dominando con el capote, como se hacía antiguamente por cierto, a este tipo de toros.

7) La faena de muleta ha sido realizada sin la ayuda de estoque, sobre el pitón izquierdo, que supo ver desde el inicio, farol previo incluido. La distancia recordaba la que dejaban otras figuras y toreros muy queridos en Madrid, entre sí y el toro.

8) La suerte suprema ha sido recibiendo, más largo de lo habitual, en consecuencia, con más exposición, más apuesta-, y le ha caído baja. Entiendo que el usía no le haya concedido la segunda oreja (por falta de toreo de capa y estocada defectuosa) pero, pese a ambos argumentos, el conjunto de la actuación merecía más que una oreja. Carencia que se ha solventado con las dos vueltas al ruedo.

9) La faena al cuarto tiene el mérito de poner la garra y el empuje que no tenía el toro, un Zalduendo mansito, manejable y que se quería ir. Ha matado de entera recibiendo, -esta vez en mejor sitio-, y ha cortado dos orejas. Entiendo que la segunda excesiva, otorgada por compensación a la negada en el primero. Disquisiciones al margen, Antonio Ferrera ha estado cumbre, con una madurez y un conocimiento que ha sido toda una lección de torería y tauromaquia.

10) El éxito de Ferrera no debe hacernos olvidar que Curro Díaz no ha tenido toros y que Luis David ha dado la cara en sus dos, destacando el gesto torero de concluir la faena meritoria al cuarto tras pasar por la enfermería con dos cornadas. Los toreros son distintos.

Este San Isidro está siendo un éxito. Podrá torcerse, -no soy adivino-, pero, sí sería injusto no reconocer que, en lo económico, y sobre todo en lo taurino, está siendo buena, como poco…

18ª de San Isidro: Méritos y deméritos de unos y otros

Madrid, 31/05/19

Sigue la fiesta. Sigue San Isidro. Y siguen las tardes con interés. Especialmente en la 18ª por los siguientes motivos:

1) La corrida de Alcurrucén se comportó como le corresponde a su origen Núñez: fríos de salida para irse calentando poco a poco.

2) No fue una corrida tan atractiva como en otras ocasiones, pero hubo toros con posibilidades de tocar pelo. No obstante, el próximo 7 de junio tendrá esta ganadería otra oportunidad en esta misma plaza.

3) El gusto con la capa y las ganas con la muleta fueron los aportes de David Mora en el primero, un toro que se vino abajo pronto, como la faena.

4) Hasta dos volteretas sufrió David Mora al practicar la suerte suprema en el primero. Su defecto no es otro que el de no vaciar la suerte. Las ganas le pueden.

5) Pese a cambiar los terrenos en varias ocasiones, Mora no pudo sacar más del deslucido cuarto. Sigo teniendo fe en el torero madrileño de La Remonta de Tetuán.

6) Volvía Paco Ureña a su plaza de Madrid. Aquí se exige cruzarse con el toro, -en ocasiones innecesariamente-, y Ureña supo hacerlo al natural en el segundo.

7) Las claves de la oreja cortada al quinto están en los méritos del torero murciano. Lo hizo todo, se inventó el toro. Le dio tiempo, -ese torear sin torear tan necesario con este tipo de toros tan justos de casta-. Se gustó en los naturales de frente y toreó muy despacio. ¿Aún parecen pocas claves, pocos méritos para una oreja?

8) La voluntad de Alvaro Lorenzo no fue suficiente para que remontara el vuelo su faena al tercero. Voluntad sin acoplarse son virtudes y defectos que no maridan bien.

9) Cuando un toro calamochea, embiste con la cara suelta y mantiene un comportamiento descompuesto, es difícil sacar nada. Lorenzo obtuvo dos tandas con la diestra. Demasiado.

10) La salida del sexto, abanto, puso en jaez que la presencia de hasta seis toreros no sirve para nada si no hay orden en la lidia. José Luis Lozano siempre lo dice: “Ahora se lidia peor que nunca”.

Por cierto, que antes el peón recibía al toro, lo paraba y lo dejaba en la jurisdicción del diestro, que iniciaba así la faena de capa con el toro puesto. Esa parte de la lidia también se ha perdido, lamentablemente.

Un adolfo de oreja, dos más para cortar y una robada por la autoridad

Madrid, 30/05/19

La decimo séptima de San Isidro ofreció el más que digno espectáculo de los toros de Adolfo Martín y de la terna que los lidió. Las claves del festejo fueron:

1) Decir Adolfo Martín es decir casta. Anunciarse con estos toros, de entrada, ya supone un mérito.

2) Mérito que en el caso de Manuel Escribano lo es por partida múltiple, ya que no es un acontecimiento único, sino habitual. Se le ve torear tantas tardes este tipo de corridas, que ya no se le da importancia. Error.

3) Que se apuntaran al sorteo de toros Román y Roca Rey es no solo un gesto. Es… de ¡toreros! Su decisión unida a la suerte del sorteo incrementa mi reconocimiento.

4) Cuando un torero, sea quien sea, se anuncia con una de estas corridas, servidor baja el listón de la exigencia e incrementa el de la admiración.

5) Manuel Escribano escuchó silencio respetuoso en el primero por haber pecado de largo en su faena. Un toro de oreja, si no hubiera sido soso y falto de transmisión.

6) Si no la cortó en el cuarto, que también la llevaba para cortar, fue por ir a menos tras el desmadre de quienes exigen cruzarse ante todo bicho viviente, sin más. A este paso se van a tener que cruzar incluso los monosabios, los areneros y los mulilleros. ¡Ah! Y los alguaciles también.

7) Se montó una pequeña tangana entre quienes pueblan los tendidos del 5 y del 6. Los del 5 echaban en cara a los del 6 sus broncas al torero de Gerena reclamándole que se cruzara. No hizo falta ni que se asomara la policía. En la final de la Liga de Campeones habrá miles de agentes y de personal de seguridad. No digo más.

8) Me recuerda un amigo en un tuit que Paquirri murió por una cornada similar a la de Escribano. El Dr. García Padrós estaba más cerca que Pozoblanco del hospital de Córdoba. Tiene razón.

9) El valenciano Román Collado “Román” se ganó la oreja del quinto por bajar la mano, someter y poder justo por el derecho, el pitón bueno. Por el izquierdo ya le avisó en los de recibo y en banderillas.

10) Nuevamente pancartas y gritos de “Fuera del palco”. El presidente Gonzalo de Villa no concede la oreja del sexto pedida mayoritariamente a Roca Rey ¿para subsanar el regalo de la segunda concedida a Perera? Si fuera así sería un doble error.

Con este tipo de corridas servidor baja el listón y eleva su reconocimiento a quienes se ponen delante. A Roca Rey le trae sin cuidado una oreja más o menos. A mí, porque era de justicia, no.

La casta y la transmisión, secretos de la casa

Madrid, 28/05/19

Cuando uno va al cine a ver una película de terror, espera que el guion satisfaga su demanda. Y si lo que busca es una trama de suspense, no admitirá saber el final a los pocos minutos de iniciada la película. Algo así pasó con los victorino en la 16ª de San Isidro, cuyas claves fueron:

1) La corrida de Victorino tuvo la mala suerte de ser programada al día siguiente de los Escolar, cuya casta dominó la escena y cuya réplica en forma de valor por parte de los de luces satisfizo al personal.

2) Los Victorino lucieron hechuras suficientes. Acepto que alguno por debajo del mínimo exigible. Pero, si con esas hechuras se hubieran movido y hubiesen transmitido, nadie habría reprobado el trapío.

3) En el tercio de varas hubo de todo. Los de Galapagar, -mera figura literaria-, los hubo que empujaron con fijeza en el caballo y los que solo cumplieron.

4) Como hubo también de todo entre los del castoreño. Quienes cumplieron y quienes señalaron bajo y trasero, quienes midieron y quienes pegaron en exceso. No lució la tarde en semejante tercio.

5) Uno y uno se llevó Octavio Chacón. Imposible el primero y con posibilidades el cuarto, con el que no se acopló. Noble, reponía, buscaba, humillaba el toro y le faltaba esa transmisión necesaria en Las Ventas para que el público vibre de verdad. Ni el Victorino venció, ni Chacón convenció.

6) Una ovación obligó a saludar a Daniel Luque en el segundo, motivada por cómo aguantó el de Gerena, se la jugó y lo intentó. El quinto fue otro toro soso y sin transmisión.

7) Emilio de Justo estuvo voluntarioso con el complicado tercero y aprovechó las bondades del sexto. Tras la tarde de los Victorino y las Juan Pedro, habrá que empezar a decir “no hay sexto malo”.

8) El tercio de banderillas del último del festejo tuvo tres nombres: Angel Gomez por la buena brega realizada y Morenito de Arles y Manuel Pérez Valarce por la interpretación con los palos.

9) Director, -el último de los Victorino-, tuvo un torero con suerte, sí, pero también con cabeza, capacidad y disposición para hacer faena al noble, que repetía despacio y transmitía. Claves para que De Justo pusiera el gusto, la composición y el valor suficientes, sin importarle el viento, y ganara con notable mérito la oreja cortada al sexto.

10) Lo decíamos ayer, -está mal repetirlo-, pero Victorino está echando un producto más pensando en el toreo que en el riesgo que provoca la casta. Un equilibrio complejo que no debe descuidar, pues a fin de cuentas ese y no otro fue siempre el secreto de la casa.

15ª de San Isidro: Son únicos, son distintos, ¡son toreros!

Madrid, 28/05/19

Aquello parecía una corrida de comienzos de siglo. Del siglo pasado, se entiende. De toros que emocionaban por su comportamiento primitivo. Y a partir de ahí, otras más fueron las claves de la 15ª de San isidro:

1) El ganadero José Escolar sabe que lo suyo es lo que más mantiene la casta primigenia. Y para competir, nada como presentarse con lo original.

2) Los de Escolar no entienden de toreo moderno. Van a lo que se mueve, con mayor o menor nobleza, pero a por ello, dispuestos a vender cara su vida, pero a ganar.

3) Los tercios de vara fueron un espectáculo y la gente apostaba, -“éste va a ser” o “seguro que éste derriba”-, porque la emoción no está solo en ver ir al caballo, sino en hacerlo con pujanza.

4) Hacer hilo es síntoma de codicia, de “querer luchar hasta la muerte”, como así definía el abuelo Juan Pedro Domecq lo que es la bravura. Y los escolares hacían hilo poniendo en un brete a los banderilleros.

5) Excelentes tercios de banderillas de la mano de Iván García, -ya se ha hecho un excelente torero de plata-, y de Fernando Sánchez, -tengo ganas de pillarle en un renuncio con las banderillas, o con el capote, o con la puntilla, pero ¡no hay manera! -.

6) El ya veterano Fernando Robleño, - “San Fernando de Henares” , como gusta que le diga-, probó, intentó y macheteó al imposible primero, que no pasaba, medía, se colaba y tenía peligro. Bien por abreviar tras intentarlo.

7) Por contra, con el menos complicado cuarto (insisto, menos complicado) se mantuvo firme, aceptó el reto, se vació en el esfuerzo y consiguió tandas con la diestra, -las que se pueden conseguir con este tipo de toro-, que convencieron a los tendidos. Su secreto: un valor a prueba de escolares, victorinos, adolfos, saltillos… y lo que le echen. Dio una vuelta al ruedo, sin oreja, sencillamente porque no se pidió con pañuelos, sino a gritos. Y así no se piden. Así no se conceden,

8) Gómez del Pilar sabía que se la tenía que jugar. Las dos veces fue a portagayola. Con los dos toros tuvo valor. Con los dos se mostró firme. Con los dos tuvo mérito. Con los dos… y ¡contra el aire! Con esos arrestos se ha ganado estar en las duras y disfrutar de las mieles.

9) El más nuevo también dio la cara. Angel Sánchez aguantó las coladas del tercero y también contra viento, las del sexto. El madrileño conoce de ganaderías duras. Estar tan firme y dispuesto solo es de tíos, muy toreros.

10) Por todo lo antedicho, uno se descubre, en primer lugar, ante el ganadero, por mantener la línea recta de la casta. La que da emoción, la que te hace admirar a los de luces. Y en segundo lugar, a los toreros, -a los de oro por supuesto, pero también a los de plata-, que en tardes como las de hoy más que nunca pueden sentir el orgullo de ser toreros.

Hoy bajo el listón de la exigencia y me quito el sombrero, me pongo de pie y despido como mejor puedo a los héroes que hacen de su profesión y de su riesgo el valor que les distingue como distintos, como únicos, como toreros.

Mucho arroz para tan poco pollo

Madrid, 27/05/19

La segunda novillada del ciclo venteño nos trajo una novillada de La Quinta con orejas para cortar. ¿Qué sucedió para que no se cortara ningún trofeo?

1) Decir La Quinta es decir seriedad, exigencia y reconocimiento. Incluso en novillos. Ergo el listón de la exigencia debe estar acorde a sus dificultades.

2) Los utreros de Martínez Conradi embestían al caballo con la cara alta, pero empujaban. Se querían quitar el palo y cabeceaban, pero hacían pelea en varas, -como el primero, que acabo derribando- lo que engañó un poco al personal.

3) Por diversos motivos no destacó ningún varilarguero, que tuvieron eso sí, la deferencia de en general administrar bien los tercios y dosificar el “castigo”.

4) Destacan en banderillas Iván García, -quien resalta también en la brega del sexto-, y Fernando Sánchez de la cuadrilla de Francisco de Manuel.

5) Se producen providenciales quites de peligro, como el administrado por Angel Jiménez a “Lipi” y más tarde de Víctor Pérez a cuerpo descubierto al mismo “Lipi”.

6) Y es que segundo y quinto hacían hilo, seguían a los rehileteros hasta la barrera, que a falta de quites se vieron obligados a tomar en varios casos.

7) Protagonizó el tercio del banderillas del citado quinto “El Galo”. Es novillero y aún está a tiempo de tomar decisiones más acordes con sus habilidades. Las ganas no siempre son suficientes para emprender una profesión como la de torero. Se le fueron dos novillos de oreja.

8) Angel Jiménez no tuvo lote para el lucimiento. Soso el primero y queriéndose ir el cuarto, nada que hacer.

9) La tarde tuvo un nombre: Francisco de Manuel. El hispano-venezolano es un torero que ya ha dejado buen recuerdo en esta plaza. De casta le viene al galgo por ser hijo de quien es.

10) Torea bien de capa, tiene valor y aguanta las coladas sin inmutarse del tercero, que es ovacionado en el arrastre pese a ir a menos y a peor. El aguante y la entera recetada a la segunda son las claves de que saludara una ovación. Reconocimiento que también tuvo en el sexto, mentirosillo que embestía descompuesto, -con la cara suelta, se dice ahora-, por dejar buena entera y destacar en los pases de pecho.

Las novilladas ofrecen un gran entretenimiento. Permiten ver y valorar a los toreros del futuro. Pero para eso, hay que saber elegir bien cómo se componen las ternas. Esta vez Plaza 1 no acertó. Como diría mi querido Víctor, los de La Quinta fueron “mucho arroz para tan poco pollo”

En tarde de toros y toreros para analizar,¡chapeau Juan Leal!

Madrid, 25/05/19

Hay festejos en los que unos piensan así y otro asá. Tardes en las que no se sabe el porqué, pero nadie se ha aburrido, aunque no pasara nada. En la duodécima de San Isidro pasó mucho más de lo que se vivió en los tendidos.

1) La corrida de Pedraza respondió a su tipo morfológico. Grandullones, algo acucharados, generalmente colorados y de buen juego en varas y luego lo que sea, será.

2) Y lo que fuera, fue. Empujaron en el caballo. No se vieron buenas suertes de vara. A destacar las de Juan Francisco Peña y Santiago Pérez.

3) La presencia del aire (viento) resultó molesta para los de luces. Y la de mosquitos, - “serios y encastados” al decir de Fermín Vázquez-, en los tendidos.

4) Se repitió el “Fuera del palco” dedicado al presidente Gonzalo de Villa, quien mantuvo en el ruedo con buen criterio tanto al primero, como al segundo, y concedió correctamente la oreja del tercero a Juan Leal.

5) Los de Pedraza engañaban en la muleta. Venidos arriba en las primeras embestidas, luego se diluían y claudicaban, se quedaban cortos y dejaban entrever una aparente nobleza.

6) Con un comportamiento en general a menos, salían distraídos, las más de las veces con la cara alta y queriéndose ir. El más descarado en este sentido fue el segundo.

7) Juan Leal dio la cara desde los inicios y sobre todo en la muleta. El francés empezó de rodillas en los medios, aguantó una colada, sufrió una voltereta que tuvo como resultado una cornada grave. Se mantuvo en el ruedo con 25 cm. de “metralla” en el cuerpo, -entrada por zona perianal y salida por delante-, y robó varios redondos invertidos. ¡Chapeau, Monsieur Leal!

8) No lució tanto por sus faenas, cuanto por el conjunto de la tarde Octavio Chacón. Presto a hacer quites de peligro, colocar al toro en varas, sujetar al toro de la cogida, intentarlo en los tres… Chacón realizó la faena del sexto con la montera calada en señal de desagrado con el toro.

9) No tuvo lote, ni su tarde Javier Cortés. Quienes estuvieron no le vieron. El torero de Getafe es mucho más. Afectado por un problema familiar, no fue el Javier Cortés de otras tardes.

10) Qué bien está haciendo el cambio generacional mi querido Máximo García Padrós a su hijo Máximo García Leirado, quien viene firmando como cirujano los partes de atención en la enfermería y mucho más.

La sabiduría radica en ocasiones en saber dar paso y conocimiento a las nuevas generaciones, e ir retirándose poco a poco. ¡Chapeau, don Máximo!

De los toros buenos, líbreme Dios, que de los malos, me libro yo

Madrid, 24/05/19

La undécima de San isidro nos trajo otra Puerta Grande. ¿Justa, excesiva, comparable a la de Perera, o a la de Roca Rey? Veamos:

1) La undécima fue un tarde de viento. Lo que en el argot taurino se dice “aire”, es decir lo que toda la vida se ha dicho viento, que no es otra cosa que “el aire en movimiento” (anotación para alumnos de la LOGSE)

2) La corrida de Juan Pedro adoleció de virtudes en los cinco primeros y tuvo muchas en el sexto. Justo, el de más peso. Así que, taurinos dejen de hablar sobre los kilos. Y justo, el de más casta. Así que, taurinos dejen de reclamar borregones.

3) Hacía su primer paseíllo de la isidrada El Juli, quien tuvo en su día la sensatez de aceptar la sustitución de las dos tardes de Enrique Ponce. ¿Cuánto le habrá costado esto al fondo que sustenta Plaza 1?

4) Julián López se midió contra el viento, contra un parado segundo y contra el inválido cuarto y el no menos inválido cuarto bis, sobrero de Algarra. Poco que objetar a sendas faenas y mucho que recriminar sobre el infame bajonazo al sobrero. No es solo cuestión de saltito, es el borrón de la huida, yéndose de la cara y dejar tras dos pinchazos semejante bajonazo.

5) La vuelta al ruedo de Paco Ureña es el premio justo de recibir vítores para quien estuvo bien, con un toro complicado, basado en la emoción a costa de su esfuerzo. De cruzarse, de componer, de arriesgar y de dejar una entera tras un ¡pinchazo… en lo alto!

6) la oreja conseguida en el cuarto, pese a la entera baja, porque fue pedida por la mayoría del público, que tenía ganas de dársela, por aguantar las medias embestidas, cortas más bien, al frenarse Milagro y tengo la sensación que por el conjunto de su actuación toda la tarde.

7) Clave en la actuación de David de Miranda es la actitud mostrada en el primero, un toro con bondad, pero que acabó parándose. Me dicen los veterinarios que no le vieron nada anormal en el análisis que les hacen a los toros en la misma plaza.

8) Las ganas del onubense ya quedaron patentes en el primero. Ganas de hambre y sed de triunfo. Bienvenida esa actitud, con el solo consejo de evitar los trallazos, y así, las caídas a los toros.

9) Actitud y ganas, que se repitieron en el sexto, un toro de dos orejas. “De los toros buenos, líbreme Dios, que de los toros malos me libro yo”. Un buen toro que hubiera podido destrozar al toricantano. Ligero, atropellado por momentos, -como al intentar la lasernina-, es cierto, pero que demostró valor, entrega y una gran disposición.

10) Que la segunda oreja, si la comparo con las dos cortadas por Roca Rey, se me hacen excesivas, no lo voy a negar. Que, si valoro que era su confirmación, la presencia del viento, la tensión, lo poco toreado, etc. tampoco lo voy a despreciar. Eso sí, así no se puede matar, sin marcar los tiempos (mezcla de El Juli, por el salto, y de Romero, por la huida) no por cuestión de ortodoxia, -que también-, sino sobre todo por cuestión de estética.

Se pidió con fuerza el segundo trofeo y es el Presidente el que debe valorar la concesión. No cuestiono que fuera merecida, pero sí que no se cumplió el artículo 82.2

10ª de San Isidro: Toros vacíos. Toreros dispuestos

Madrid, 23/05/19

La décima de San Isidro se podría resolver con un simple: decepcionante. Pero, sin dejar de ser cierto, tuvo más para analizar.

1) La divisa de los Jandilla lucen el color negro, -como ya lo hicieran los Parladé-, en recuerdo del ganadero Fernando Domecq Solís, criador que lo fuera con este hierro y más tarde con el de Zalduendo.

2) Los de Jandilla evidenciaron síntomas de mansedumbre con cierto peligro sordo, aquel que no siempre llega al tendido.

3) El remendón de Vegahermosa que hizo quinto no fue mejor, más bien, resultó ser el más basto, el más bronco de la tarde.

4) La confirmación de Angel Téllez no pudo ser brillante. Parado su primer toro, -tal vez como consecuencia del exceso de castigo en varas-, no le permitió al toledano lucir como hubiera sido su deseo.

5) Su otro toro, el sexto, se frenaba, se quedaba corto, no tenía clase. Voluntad en tarde de oportunidad que no le ha valido al toricantano.

6) El padrino de la ceremonia, Sebastián Castella tuvo en el segundo un toro exigente, tardo y con tendencia a salir suelto. El francés tiró de oficio, clave por la cual, al ir haciendo poco a poco al toro en los primeros compases, pareció mejor de lo que realmente fue.

7) A Castella no se le perdona una. Se le reprocha que se coloque al hilo, cosa que se le consiente a Emilio de Justo, que goza del favor del tendido. Por mucho que se divulgue que no siempre hay que cruzarse y que hacerlo es en el fondo una ventaja, -pues con el muletazo se escupe al toro hacia fuera-, da lo mismo, y se seguirá exigiendo cruzarse con todo tipo de toros a unos cuantos, y se le disculpará a otros pocos consentidos. Es lo que tiene aquello de “más vale caer en gracia, que ser gracioso”.

8) No menos complicado fue el cuarto por pegajoso, bronco y reservón. Los cambiados de inicio en los medios, de largo, dando distancia, no le valieron a Castella para nada, y menos aún después del desarme. Su toreo en redondo con la izquierda tampoco.

9) Por contra, Emilio de Justo cae bien y aunque no se cruce no pasa nada. Su voluntad de agradar fue suficiente en el tercero. Su deseo de convencer en el quinto. -el peor del festejo-, le ayudó a taparse y pasar mejor el quinario de una tarde sin toros para el lucimiento.

10) Como decepcionante se podría calificar la corrida. Decepcionante por los toros de Jandilla, pero no por los toreros, que pusieron voluntad y ganas de agradar. Otro cuestión fueron los piqueros y sus compañeros de plata, que dejaron bastante que desear.

La cuestión es que a Castella y a De Justo no haber puntuado en Las Ventas no les supone ningún problema. A Téllez sí, porque irse de vacío no le va a facilitar la posibilidad de nuevos contratos. Y no los tiene hechos, me temo.

Entresijos y secretos de la Puerta Grande de Roca Rey

Madrid, 22/05/19

La pasión es consustancial a la Fiesta de los Toros. Cada cual cree tener razón. Hasta el punto de que un catedrático admitirá en lo suyo la posibilidad de equivocación, pero en cuanto a su saber de toros, no admitirá discusión alguna. Esa es la clave. Y estas las de la 9ª de San Isidro.

1) La variedad en la presentación y juego de los toros de Parladé, que lucieron divisa negra como respeto a Fernando Domecq, ganadero de Zalduendo, recientemente fallecido.

2) Manuel Jesús Cid, “El Cid” se despedía de Las Ventas. La que siempre fue su plaza le recibió con una cariñosa ovación. Adiós, ¡torero! Hasta siempre, ¡amigo!

3) El Rey Emérito Don Juan Carlos asiste un día más a Las Ventas. Lo hace desde la meseta de toriles. La razón es bien sencilla, resulta más accesible para él que ir a una barrera. Podría ocupar el Palco Real, pero quiere asistir como un aficionado más.

4) El torero de Barajas, Alberto López Simón corta una oreja al segundo, un buen toro, con bondad. Trofeo pedido por mayoría que es la que manda en los toros.

5) Es la primera tarde de Roca Rey, quien ha llegado a la plaza tarde por su culpa. Por su culpa, porque el tráfico en los alrededores de la plaza estaba colapsado. Y todo porque había lleno hasta la bandera para ver al peruano.

6) La voltereta que sufre Roca Rey del tercero, sobrero del Conde de Mayalde, le provoca una cornada de 6 cm. El peruano ni se mira, aguanta las coladas y tornillazos. Hasta matar de bajonazo no pasa a la enfermería, donde es operado con anestesia local, tras confirmar que quiere salir a lidiar al sexto.

7) En el cuarto, El Cid destaca por su buena administración de los tiempos que permiten reponerse al de Parladé. Manuel Jesús se despide dignamente de su plaza de Las Ventas.

8) Todo toro tiene su lidia. Los mansos también. Alberto López Simón lo intenta con el manso quinto en terrenos menos propicios y finalmente acepta el reto de medirse al hilo de las tablas. Buena lidia, el toro allí traga sobre todo hacia los adentros. Hay quien no se entera y le pita. “Hay gente pa tó”

9) Detalle de Roca Rey de esperar en la puerta de la enfermería a que termine López Simón su faena. Alberto se pone muy de largo para la suerte suprema. Se encuentra a gusto así, pero no le ayuda a estoquear. Debería pensárselo.

10) Sale Roca Rey para lidiar el sexto. No puede torear de capa. Le protesta el Parladé que sale suelto. Lo ve claro, se va a los medios, dos cambiados entre ¡uys! Largos pases de pecho, cuya clave está en los toques, imperceptibles para el común de los mortales. Se hace con el toro por los dos pitones. Se gusta. Convence al público. Deja una entera. Se le pide una, ¡dos orejas! Nadie discute al palco. Todos, grandes y perqueños-, se quedan para presenciar la Puerta Grande.

Se va El Cid, parte de una generación que está dando paso a otra, con Roca Rey como referente. En barrera está Enrique Ponce. ¿Qué habrá pasado por su cabeza?

Firmeza y cornada de Gonzalo Caballero, que da la cara junto a Del Álamo, con mérito

Madrid, 21/05/19

Tarde de matices y contrastes la que hizo octava de San Isidro, cuyas claves por orden cronológico las encontramos en:

1) Preside Don Gonzalo de Villa. Aparecen tres pancartas en el tendido siete con la leyenda “Fuera del palco”. La acción forma parte de una campaña que incluye la recogida de firmas solicitando la dimisión del presidente.

2) Al terminar el paseíllo policías uniformados se hacen presentes en el Tendido siete con la intención de retirar las pancartas que ya habían sido guardadas. Los fuegos no se apagan con gasolina.

3) La corrida de El Pilar sale muy bien presentada, encastada, manejable, pero no tonta. Muy exigente, el más complicado y con peligro resulta ser el quinto.

4) A Juan del Álamo se le ve atacado. Cargado de responsabilidad se muestra ligero. Sufre una voltereta en el primero, no se arredra y sigue en el ruedo. Pocos saben que sufre una lesión de isquiotibiales en muslo izquierdo.

5) José Garrido no pasa de vulgar. Puede ser que esté afectado por el reciente accidente de su amigo y mentor Antonio Ferrera. No lo ve. No se acopla.

6) Por el contrario, Gonzalo Caballero sale a por todas. Es consciente de su responsabilidad. En 2018 se reivindicó en la entrega de premios y presentación de los carteles de San Isidro. Han vuelto a funcionar los wasap reales para que esté anunciado en San Isidro, sin bombo de por medio. Tiene que justificar lo hecho y lo pedido.

7) El de Torrejón da la cara en el tercero. Torea como sabe. Despacio, vertical. Firme. Con Ganas. Deja los mejores muletazos de la tarde, de manos bajas. Se ve sorprendido al venírsele el toro encima. Sufre cornada seca de 25 cm. que produce destrozos y diseca nervio ciático. El Dr. García Padrós me cuenta que ha tenido suerte, dentro de lo grave. ¡Suerte, torero!

8) Tiene mérito Juan del Álamo que, recordemos, está toreando con una lesión. Se queda algo corto el cuarto. El salmantino es consciente de lo que se juega. Está más inspirado.

9) Piensa José Garrido que se le puede ir la tarde. Destaca en banderillas Antonio Chacón. Se anima el ambiente. Garrido aguanta al más complicado del encierro que rebaña, busca y tiene peligro. Esperaba más del extremeño. Tengo paciencia. Le sigo esperando.

10) Vuelve a dar la cara el lesionado Del Álamo, que se resiente al forzar la pierna. Se gusta por el derecho. Se descompone por el izquierdo y baja el tono de la faena. En el esportón se lleva la Vuelta al ruedo en el primero. La oreja hubiera sido excesiva.

¿Será que el Palco ha aprendido la lección? Cuál, ¿la de pirómano o la de bombero? Espero que la segunda.

7ª de San Isidro: La dificultad de valorar novilleros

Madrid, 20/05/19

Créanme si confieso que lo más difícil para este analista es valorar novilleros. Esto es así por:

1) Se encuentran en periodo de aprendizaje, consolidación y madurez. Lo que fue válido para ayer, ya no es válido para hoy y mucho menos para mañana.

2) El comportamiento del novillo difiere del de el toro. La supuesta mayor movilidad suele ser más incierta.

3) Los novilleros de ahora nada tienen que ver con los de hace 20 ó 30 años. Han mejorado la técnica. Tienen una mayor capacidad de análisis. Su entrenamiento es mucho más completo. Lo que han ganado por un lado, lo han perdido por otro. Les falta frescura, naturalidad, transmisión…

4) En cierta ocasión me dijo el maestro Paco Camino que los novilleros de ahora aprenden antes a evitar la cornada que a torear al novillo. No le falta razón a tenor de lo visto en Las Ventas.

5) Tuvo un inicio de capa, muy en novillero, Rafael González con el primero, al que recibió a portagayola seguida, ya en otro terreno, de gaoneras. Muy en novillero porque transmitió una actitud de ganas y disposición que apenas fue valorada.

6) El inicio de muleta por alto, ganando terreno y las tandas con la diestra, no fueron jaleadas por un público frío que vio como normal el esfuerzo. No es solo el pinchazo el que dejó todo en Ovación con Saludos. Es la frialdad con la que se valora actualmente al novillero. También por la falta de garra con la que se deja ver el torero. Lo hace tan fácil, que no transmite. Y eso, siendo una virtud, resulta ser un defecto.

7) Con otra disposición aparente, Rafael González aborda al cuarto que, con menos transmisión, encuentra en la actitud de González otro calor en la plaza. Y sobre todo por el espadazo. Curiosamente, a un novillo con menos opciones, la garra y el acierto con el acero le supone una Oreja.

8) Más difícil lo tiene Marcos. Uno por su altura, -probablemente esté en torno a 1,85 cm.-, lo que hará que luzca más con el toro. Y dos, porque es tan técnico que le cuesta transmitir. No torea mal, pero tiene la obligación de estar mejor. Si le pone más transmisión, seguro que lo consigue.

9) En el caso de Fernando Plaza compone bien. Y tiene ganas. La sosería del tercer novillo del Conde de Mayalde, le exige poner más aún. La faena al sexto va de más a menos, tiene dos partes. La primera más alegre. La segunda más encimista y perfilero. Plaza tiene una gran capacidad técnica, -baja la mano, templa, se gusta y torea despacio-, pero necesita un novillo con más transmisión. El arte, sin emoción, no transmite.

10) Es el problema de los actuales novilleros. Adquieren rápido el conocimiento de la técnica, pero adolecen de sentido del espectáculo. Torear no es solo hacerlo bien, -que en general lo hicieron los tres, cada uno en su estilo-, sino transmitir sensaciones, emociones que lleguen y calen en el tendido.

Por eso, solo se cortó una oreja de las tres o cuatro que dieron opciones los novillos que se fueron al desolladero.

Confirmado, “habemus nuevo Papa del toreo”

Madrid, 18/05/19

Si la cosa no se tuerce, “habemus Papa”. Sevilla bendice y Madrid confirma. Me refiero obviamente a Pablo Aguado, cuyas claves del éxito han sido varias, sin olvidar las de sus compañeros:

1) El sevillano está tocado de la varia mágica. Tiene un sentido del temple que solo se tiene cuando se nace con ello.

2) Su toreo es despacito que, como dice la canción (“despacito, despacito, que es mucho más difícil, pero mucho más bonito”) es muy difícil de conseguir.

3) Su capacidad está en la cabeza que tiene, en el valor y en la yema de sus dedos.

4) La cabeza le mantiene en la cara del toro, con la colocación justa, que le hace estar siempre en el sitio. Algo que tampoco es fácil. Pensar en la cara es harto difícil y Pablo Aguado lo consigue sin quererlo.

5) El valor lo demuestra, no solo porque toree despacio, -algo que valoran especialmente los profesionales del toreo afirmando que “cuanto más tiempo en la cara pasándotelo cerca, más valor se tiene”-, sino también porque tras el susto y la voltereta sufridas en el tercero, ni se ha mirado, más bien al contrario, se ha venido arriba y ha seguido.

6) Este torero torea con las yemas, maneja los engaños con una pureza, una verdad, una sintonía y un tacto que hace sentir con delicadeza el toreo. Sus toques son sutiles, apenas perceptibles, cadenciosos, certeros.

7) Su defecto, su debilidad se encuentra en la suerte suprema. No se coloca en la línea, sino hilo, lo que le hace salirse de la suerte propiciando la estocada atravesada. Es algo que debe mejorar o de lo contrario será un buen torero, pero no buen matador de toros.

8) por lo demás, Ginés Marín tiró la moneda y le salió cara. Quienes solo fueron a ver a Pablo se encontraron también con Ginés, cuyo pundonor y capacidad se ha puesto de manifiesto en el primero. Una de las claves ha sido la emoción que ha transmitido aguantando coladas y mandando, alargando la embestida con muleta y con voz. El uso de la voz ha sido clave en el éxito.

9) Siempre dije que Luis David iba a ser mejor que Joselito, Son distintos, pero el mediano de los hermanos tiene más raza y capacidad para el triunfo. No ha perdonado en quites (tres de cuatro, por al toro cuarto le ha perdonado en favor de su compañero) Tiene defectos, -como el de no ganar la acción en el segundo quedándose fuera de cacho-, pero es un torero para confiar en él, para tener paciencia y,

10) De nuevo los subalternos de a pie han brillado por momentos. Es el caso de Miguel Martín y especialmente de Iván García en el sexto.

Lo dicho, Sevilla bendijo al torero y Madrid lo ha confirmado, La reventa se pondrá por las nubes el día de la Prensa el 16 de junio.

Tarde entretenida por variada, con orejas perdidas y falta de ritmo

Madrid, 17/05/19

Estuvo entretenida la cuarta de San Isidro, cuyas claves pudieron ser éstas:

1) El debut de José Miguel Arroyo “Joselito” como ganadero en la feria de San Isidro no estuvo a la altura de los que se esperaba. Bien presentada, no brillaron en conjunto por la casta.

2) Dos de los toros titulares fueron devueltos por inválidos. Nada que objetar. El quinto se dañó al hincar los pitones en la arena. Mucho que lamentar.

3) El mejicano Joselito Adame no se encuentra a gusto en Las Ventas. Considerado figura en su país natal no encuentra en Madrid el calor del que disfruta en México. Debería pensar y analizar el porqué.

4) El porqué en la tarde de ayer puede encontrarse en el viento que tuvo que sufrir en el primero y el deslucido juego de su oponente. Deslucido por distraído, frenarse y no tener clase.

5) Y el porqué de sí mismo, puede encontrarlo en el cuarto porque a pesar de las ganas demostradas ante un toro protestón y que embestía con la cara suelta, le faltó quitarse esa cierta melancolía que le envuelve y le aflige en la cara del toro. Quitarse los miedos escénicos.

6) Román es todo lo contrario. El valenciano desprende alegría que comunica y contagia. Con un sobrero descompuesto, pero con transmisión, derrochó ganas y tuvo mérito por intentarlo pese al viento presente.

7) El valenciano Román se encontró con el de Torrealta en la suerte suprema y sacrificó recibiendo, más bien al encuentro. La estocada entera, caída y delantera le impidió cortar la oreja solicitada. Bien el presidente Rafael Ruiz de Medina por aguantar la presión.

8) Si nada pudo hacer Álvaro Lorenzo con el sobrero de Montealto que hizo segundo bis, con el sexto titular supo ver claramente que el pitón bueno era el derecho.

9) Por el contrario, su defecto, fue intentar tras el cambio de mano, el toreo al natural. Por el izquierdo bajó el ritmo de faena las dos veces. En la segunda el toro se rompió. Pese a subir el nivel con las bernadinas el pinchazo le hizo perder una posible oreja. Debe analizar los altibajos de ritmo.

10) La tarde estuvo entretenida, entre otros motivos, por el acierto de los subalternos. Destacó Fernando Sánchez que con las banderillas va a mejor. Ya no es aquel Robocop de los comienzos. Ahora recuerda cada vez más al mejor Montoliu.

Tarde entretenida, pese al flojo juego de los de Joselito y lo desapacible de la tarde. Eso sí, algo falla cuando una corrida de toros dura tres horas…

Sin casta no hay emoción. Y sin emoción hay tedio

Madrid, 16/05/19

Incluso tardes tediosas como la tercera de San Isidro tienen sus claves:

1) La corrida de Valdefresno tuvo fachada, presentación, pero no casta. La casta, -es decir, la combatividad-, estuvo ausente en el comportamiento de los atanasio.

2) La fiesta de los Toros requiere de un atractivo que puede llegar al tendido en forma de emoción o de arte.

3) Cuando ambas circunstancias se hacen presentes el público se ve envuelto por la fascinación. La emoción puede hacerse presente sin el arte. Pero, el arte necesita de la emoción para seducir al respetable.

4) El viento ayudó a que hubiera emoción en la tercera de San Isidro. El riesgo se mascó en los tendidos por cuanto David Galván, Juan Ortega y Joaquín Galdós asumieron el peligro.

5) los toros de Valdefreso, cuarto, quinto y sexto, ni siquiera transmitieron la emoción del peligro, por lo que el riesgo asumido por la terna no caló en los asistentes.

6) Las ganas de David Galván en el cuarto llegaron a provocar pitos. ¡Inconcebible!

7) La falta de casta de toda la corrida, sobre todo del quinto convirtió en tediosa la tarde. Solo una sugerencia al diestro sevillano Juan Ortega: para matar hay que vaciar…

8) El peruano Joaquín Galdós lo intentó con el tercero, -el de mayor transmisión del encierro-, y con el complicado sexto, que se defendía… por su falta de casta.

9) El banderillero Angel Gómez Escorial sabe bien, -o al menos debe saber-, que los palos deben salir de abajo a arriba. Llevar “el par hecho”, con las banderillas ya arriba, no es de buen banderillero y,

10) El año que viene ¿habrá que aguantar otra corrida descastada y mansa de Valdefresno? Me temo que sí. Nunca se sabe. Por no saber, ni se sabe lo que cuestan, ni el motivo de volver.

Palco benévolo. Oreja excesiva. Puerta grande devaluada

Madrid, 15/05/19

La segunda de San Isidro tuvo argumentos, cuyas claves fueron:

1) El presidente Gonzalo de Villa ya cuenta con antecedentes de benevolencia. Es el mismo que concedió un rabo a Diego Ventura por una buena faena, pero nunca de rabo.

2) La faena de Miguel Angel Perera fue buena a un buen toro de Fuente Ymbro, que poseía un excelente pitón derecho. El mejor toro del encierro, que sí fue aprovechado.

3) El diestro Miguel Ángel Perera realizó, -ya queda dicho-, una buena faena, pero no de dos orejas, por defectuosa, y en consecuencia incompleta-, en la ejecución de la suerte suprema.

4) Las virtudes innegables fueron: dar distancia, torear a favor del toro, administrar con maestría los toques y tener paciencia, mucha paciencia, con el que humillaba tanto, que podía perder las manos, -como así sucedió un par de veces-, y desgraciar así la labor del torero de la Puebla del Prior.

5) El premio justo hubiera sido el de un trofeo. El segundo no, por: señalar caída y trasera la estocada, ser desarmado el diestro, -casi tirando la muleta a la cara de la res-, y practicar la suerte al estilo juliano, -inventada por El Juli, consistente en dar un saltito de rana, que afea y da ventaja al matador-.

6) La excelente brega de Curro Javier y de Javier Ambel. Lo van a tener difícil los jurados si ambos dos, -y otros cuantos que aún faltan-, mantienen el nivel en el manejo del capote, colocación, torear sin torear y precisión demostrada en la segunda de San Isidro, en la que se abrió la puerta grande por una buena faena, de defectuosa estocada.

7) Los tercios de vara de trámite administrados, que nos invitan a recordar la ejecución de Peña del día anterior.

8) La actuación decepcionante de Finito de Córdoba tras un inicio de temporada esperanzador.

9) La tarde vacía de Diego Urdiales, sin toros, ni transmisión, que no dijeron nada en su favor y,

10) La falta de equidad de algunos aficionados que echaron en cara, -y con razón-, la falta de colocación, -al hilo-, y de toreo, -con el pico-, de Finito de Córdoba, y consintieron por contra sin afear el toreo perfilero y no menos despegado de Diego Urdiales.

Claves de una tarde en la que se abrió la puerta grande, devaluada por la concesión de una segunda oreja excesiva, y mal administrada por un palco benévolo y transgresor.


Si no tienes ambición, otros te echarán del escalafón

Madrid, 14/05/19

Para ser torero hay que tener ambición. No es lo que le habrán dicho a la terna sus cuadrillas en el coche camino del hotel, pero a los tres les faltó ambición. La falta de ambición como primera de las claves de que los toros hayan sido ovacionados en el arrastre, camino del desolladero… con las orejas puestas.

Se les fueron tres toros. A saber, segundo, tercero y cuarto. No me corresponde contar en crónica lo sucedido, sino a mi querido compañero (de nuevo) Alberto Bautista. Pero, sí las claves de un festejo en el que los de la Quinta tuvieron presencia, salvo el primero, por terciado y el sexto, por pasado de romana. Clave, la de su buen comportamiento en el caballo, cuyos picas les arrearon en exceso, mucho y encima mal. De la quema se salvó Juan Francisco Peña, que protagonizó un excelente encuentro al quinto. Señalado arriba, la puya por delante, el jaco recogido en la mano, tomado en el sitio. Y todo ello de largo, muy de largo.

Luego, Fogoso no repetiría en el caballo. Ovacionado también en el arrastre, tampoco se le hizo bien la suerte. Un poco más a la izquierda de la Puerta de Madrid, con el toro embebido, llamado, jaleado, acortando la distancia, moviendo vara y animando con el vaivén, tal vez, hubiera sido distinto.

Y clave también la de ver como bueno en la muleta un toro este quinto, que se acabó pronto. Tuvo tres tandas de buen son, pero acabó con la cara suelta, molesto. Fue mentirosillo. Claves de una tarde, la primera de la isidrada, que fue interesante, tuvo emoción… y no supo aprovecharse. Para ser torero hay que tener más ambición, señores Pinar, Cortés y monsieur Dufau, porque si no, otros te echarán del escalafón.

las_claves_de_moncholi.txt · Última modificación: 2019/10/07 10:43 por paco

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