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PLAZA DE LA OLIVENZA

TEMPORADA 2012

Mañana del domingo, 4 de marzo de 2012

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: Toros de Zalduendo (manejables y flojos, salvo el sexto, bueno).

Diestros:

Enrique Ponce. De tabaco y oro. Saludos y oreja.

Antonio Ferrera. De rosa y oro. Dos orejas y dos orejas.

Cayetano Rivera Ordóñez. De verde y oro. División de opiniones y oreja.

Entrada: casi lleno.

Crónicas de la prensa: El Mundo,


El Mundo

Por Zabala de la Serna. Zalduendo le brinda a Ferrera un triunfo de cuatro orejas

Al calor de la mañana acudió la gente con pereza y escalonada. Tres cuartos largos de entrada esponjados congregaron Ponce, Ferrera y Cayetano. Cuando salió el sol, apretaba de lo lindo. EP toreó a la altura del zalduendo, que era la media. El toro tenía vocación de mulo. Y el maestro se extendió en faena larga, principalmente en redondo, la mano del toro menos aburrida (de principio). Los dos pares de banderillas de Alejandro Escobar tuvieron vibración como nada luego.

“¡Mira como es!”, gritó Antonio Ferrera ante 'Galocho'. Ferrera quería decir como era el toreo y el personal lo que acabó viendo era como era el toro de Fernando Domecq por el pitón izquierdo, porque nada mas dar la voz el natural que surgió fue desmayado y largo como ninguno. La suavidad del toro y el ritmo de bravura matizada por la templanza de la embestida. El atlético torero extremeño antes y después toreó muy feo, forzado y pescuecero. Muy para la parroquia entre las rayas. Y para terminar volvió a decir “¡Mira como es!”. Ya lo habíamos visto. Le pegó un sopapo del que 'Galocho' rodó sin puntilla y sin orejas. Por la gracia de Dios.

Lo de Cayetano fue un mitin sin paliativos desde que se abrió de capa. El toro de Zalduendo, con su presencia y su expresión de cinqueño (siempre dentro de los cánones de Olivenza), y por su nervio encastadito, se impuso en todos y cada uno de los lances sin gobierno y enganchados de la lidia. Y acabó pareciendo incluso malo. No tragó el gentío. Aunque los partidarios terminaron por convertir los pitos en división de opiniones. Ayudó la estocada.

Después de Cayetano, el magisterio de Ponce se hacía inmenso, siendo de por sí importante en la actitud, la fibra y el pulso que mantuvo con el cuarto. Respondió el zalduendo con agradecimiento y carácter a los toques que taparon las cositas iniciales. Sobre el mando de la derecha, con fórmulas de tiempos para no entrar de lleno en la ligazón, que el toro de duración duró, sin perdón para la redundancia, habas contadas. Habas contadas en Ponce pueden ser también muchas. La oreja tras el hábil pinchazo hondo y el descabello fue de ley. Como el aviso, pan nuestro de cada día.

Ferrera volvió a hervir en banderillas en un exhibición de recortes y valor, saltos espectaculares y brincos, fiel a su carrera. El quinto traía la menor cara de los lidiados, muy parejos, terciados de buena lámina. Este penúltimo se rajó pronto en tablas. Allí el matador exprimió su infinita obediencia y le dio fiesta por todas partes. Otro gran espadazo le entregó otras dos orejas. Total, cuatro.

Cayetano salió a por la remontada de la imagen con el sexto de recogida cara pero con su volumen y un fondo sensacional. El quite de airosas tijerillas anunció a un torero consciente de que aquello había que arreglarlo de algún modo. Y se clavó de rodillas en la apertura de faena. Recuperada la verticalidad Cayetano se estiró en varias series que recordaron mas a sus comienzos, con varios cambios de mano de nota. Pero la ilusión duró hasta que el zalduendo bajó el ritmo y el torero tuvo que poner mas de su parte. Lo que es enganchar y tirar. De mitad en adelante cayó en picado el diapasón. Logro la estocada (caída) en la misma boca de riego para alzarse con un trofeo. Zalduendo lo puso a pedir de boca. Como a Ferrera, que se fue por la puerta grande a hombros de sus paisanos.

EFE

Ferrera sale a hombros en Olivenza en la corrida matutina

El torero extremeño Antonio Ferrera fue el triunfador de la tercera corrida, en horario matinal, con cuatro orejas y salida a hombros del coso oliventino, mientras que Enrique Ponce y Cayetano Rivera consigueron sendos apéndices.

Antonio Ferrera estuvo decidido desde el primer capotazo mostrando su deseo de agradar. Tras derribar el toro al caballo de picar, el torero extremeño arrancó el clamor del público en la suerte de banderillas. El toro sevino abajo, lo que no impidió que el diestro de Villafranco del Guadiana (Badajoz) lograra una faena que gustó y bien rematada con la espada.

Con el quinto de la tarde, berreón y áspero, Ferrera caldeó el ambiente con una larga cambiada manejando con soltura el capote, con arte las banderillas y con pinturería la franela, escuchando los aplausos más sonoros y prolongados de la jornada.

Ponce se enfrentó a un toro recortadito y aparentemente cómodo para el diestro, que lo toreó para engarzar una serie de derechazos templados y naturales limpios adobados con la nobleza del sosote animal. Cayetano apechó con un toro que ha metido los riñones en el caballo, donde se castigó con dureza, y llegando a la muleta echando la cara arriba. Logró una faena con sabor a torería hasta que el astado se paró, obligando a matarlo.

Toros en Olivenza: Temporada 2012.