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REAL MAESTRANZA DE SEVILLA

Tarde del domingo, 17 de mayo de 2009

Corrida de novillos

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: Novillos de Herederos de Salvador Guardiola (de diferente presentación, con juego pero con complicaciones; el 1º fue devuelto a corrales por cojera; 1-bis, del Conde de la Maza, con raza y transmisión).

Diestros:

Javier Velázquez: Estocada baja y caída, aviso, 4 descabellos (silencio); dos pinchazos, media estocada (silencio); dos pinchazos, media estocada (silencio); dos pinchazos, estocada (silencio).

Miguel Giménez. Resultó cogido en su primero.

Juan Carlos Cabello. Pinchazo que escupe, media estocada (silencio); estocada tendida, aviso (ovación).

Saludaron: José M. Montoliú y Sergio Sánchez, de la cuadrilla de Miguel Giménez, en el 2º; José Otero y Antonio García, de la cuadrilla de Javier Velázquez, en el 4º; y Daniel Duarte, de la cuadrilla de Juan Carlos Caballo, en el 6º.

Incidencias: Miguel Giménez resultó cogido en su primero al iniciar la faena de muleta. “Fue atendido en la enfermería de “herida inciso contusa en cara posterior tercio superior de muslo derecho, con una trayectoria hacia abajo de 25 centímetros de longitud que rompe la aponeurosis del biceps femoral y desgarrando algunas de sus fibras, intenta salir por la piel del tercio inferior. Pronóstico menos grave”. Juan Carlos Cabello resultó cogido en el 5º y tras su lidia y muerte fue atendico en la enfermería: “herida inciso-contusa por asta de toro en cara posterior de tercio inferior de muslo izquierdo que diseca fibras de la inserción del biceps femoral con una trayectoria hacia arriba de 15 centímetrosy otra hacia fuera de 10 centímetros, con orificio de salida al final de esta trayectoria. Pronóstico menos grave”.

Presidente: Anabel Moreno.

Tiempo: Soleado.

Entrada: Media plaza.

Crónicas de la prensa: ABC, Diario de Sevilla.

©Miguel Giménez/Juan Carlos Cabello/Real Maestranza.


Puerta de Arrastre

Por Santiago Sánchez Traver

Novillada seria, difícil, de peligro cierto. Para colmo, devolvieron uno de Guardiola -no sé por qué, supongo que para que durara las casi tres horas, como siempre- y salió uno del Conde, aparentemente soso pero con peligro sordo. La cosa empezó con tres novilleros, siguió con un mano a mano, y acabó con uno solo -el más inexperto- que tuvo que matar cuatro. Y el chaval de La Algaba se lo jugaba todo a una carta, que no le salió. Para Javier Velázquez era su primera gran oportunidad, después de jugársela por el valle del Terror. Ahora tendrá que esperar otra o volverse a su oficio. Pudo hacer algo más y matarlos mejor. El valenciano Miguel Giménez ni siquiera pudo ponerle la muleta. La cogida fue fea y pudo ser peor si hace carne contra las tablas. El malagueño Cabello también acabó en la enfermería, puso ganas y hasta podía haber triunfado. Fue tarde de derribos espectaculares y banderilleros. Se desmonteraron Otero, Tirado, Duarte… Y Montoliú, que puso dos pares como lo hacía su padre, saliendo andando con elegancia como él, a unos metros de donde murió. Su montera buscó el cielo de Sevilla en el merecido saludo.


Lo mejor, lo peor

Por Carlos Javier Trejo.

Con la novillada de hoy hemos presenciado la dureza de esta profesión que dicen que es la más bonita del mundo. Miguel Giménez quedó inédito tras ser cogido en los primeros compases de la faena al 2º de la tarde. Juan Carlos Cabello realizó lo más destacable de la tarde, jugó bien los brazos a la verónica en el 5º y dejó algunos muletazos buenos en su faena de muleta, sobretodo por el pitón izquierdo. Antes había estado muy firme y valiente con el 1º que mató. Se vieron buenos pares de banderillas en esta tarde: Montoiú, Otero, García y Duarte despertaron algunas palmas que agradecimos en la tediosa tarde.

Javier Velázquez se había curtido en el Valle del Terror pero sólo sumaba cuatro paseíllos en la pasada temporada. Tan poco bagaje hizo que le quedar grande la responsabilidad de estoquear cuatro novillos con tales circunstancias. Con el sobrero del Conde de la Maza no acabó de acoplarse. Se mostró voluntarioso toda la tarde. La espada fue su cruz. Pero lo peor de la tarde fueron los novillos de Guardiola, sosos, parados y descastados que dieron nulas opciones de lucimiento a los novilleros.


ABC

Por Lorena Muñoz. Giménez y Cabello, heridos en una eterna y complicada novillada

Más que una crónica del festejo habría que hacer un parte de guerra. La tarde fue accidentada con dos cornadas, aunque por fortuna fueron de pronóstico menos grave, y nuevamente se alargó en exceso con más de dos horas y media de metraje. El encierro de Guardiola resultó complicado para la terna de novilleros, dos de ellos debutantes, que poco pudieron lucirse. El que nada pudo hacer fue Miguel Giménez que se llevó una cornada en el primero de su lote cuando iba a comenzar la faena por estatuarios. Inédito por completo ya que sólo pudimos verle un ajustado quite por chicuelinas al sobrero del Conde de la Maza que abrió plaza.

Éste fue un ejemplar manejable pero soso con el que Javier Velázquez no se acopló. El algabeño tuvo que lidiar cuatro novillos en su presentación en la Maestranza, una papeleta importante si se tiene en cuenta que cuatro fueron los paseíllos que hizo la pasada temporada. Fue silenciado en los cuatro astados que lidió con los que se mostró voluntarioso pero sin llegar a ligar ninguna faena. El ensabanao que hizo último no le dio opciones aunque debe mejorar mucho con el manejo de la espada.

La cornada de Giménez hizo que se corriera turno pero no en los novillos por lo que Juan Carlos Cabello lidió el que le correspondía al valenciano. Este astado acabó cogiéndolo al final de una faena que resultó demasiado larga aunque de gran disposición. El tercero fue un astado noble pero flojo con el que el malagueño destacó a la verónica.


Diario de Sevilla

Por Luis Nieto. Bellos apuntes de Cabello en un deslucido y accidentado festejo

Casi tres horas duró el espectáculo novilleril de ayer y apenas quedaron en la retina algunos apuntes de Juan Carlos Cabello, en lo que fue a la postre un deslucido festejo, con el contratiempo de dos percances, una cornada sufrida por el valenciano Miguel Giménez, por lo que prácticamente quedó inédito, y otra al citado Cabello en el sexto.

Saltó Tontillo y, no sé si por aquello del nombre, a la primera que cojeó hubo protestas y lo devolvieron. En su lugar, Puritito, un ejemplar de Conde de la Maza, un llavero, sin cuajo y con buenas intenciones, que perdió las manos antes del tercio de varas, en el que cumplió. Novillo encastado, que metía bien la cara por el pitón derecho y que se resistió a morir, en el mismo platillo. El algabeño Javier Velázquez desperdició una gran oportunidad. En conjunto, pecó de frialdad y le faltó fibra para conquistar al público. Ante el sobrero de Conde de la Maza perdió una buena oportunidad para el éxito. En algunos momentos le faltó cruzarse y en otros su toreo fue desceñido. El caso es que no emocionó al público. El único eco en su faena llegó cuando bajó la mano y el animal persiguió la franela con celo. Pero ya era tarde y no hubo más tandas en este tono. Para colmo, mató de chalequera y precisó de cuatro descabellos. El novillo fue ovacionado en el arrastre, entre tanto la labor del novillero fue silenciada y recibió dos avisos.

Miguel Giménez sufrió una cornada en el muslo derecho en el primer muletazo. El novillero, que se había marcado con el capote un ceñido quite por chicuelinas, desplegó la muleta para un estatuario y el segundo novillo, con trapío, que había derribado en varas, lo prendió por debajo de la rodilla derecha. Momentos de angustia cuando, bajo el estribo, el novillo lanzó varios tornillazos como si su cabeza fuera una ametralladora. Las asistencias lo llevaron a la enfermería y despachó al astado Velázquez, que no llegó a confiarse con el tardo y parado animal. En este ejemplar, José María Montoliú dedicó a su padre, Manolo Montoliú, al que un toro le mató en la Maestranza el 1 de mayo del 92, un buen tercio de banderillas, que fue muy ovacionado por el público.

Por la cogida de Miguel Giménez, Javier Velázquez tuvo que matar al cuarto, un novillo noble y aplomado. Comenzó bien en una serie con la diestra. Pero su labor se evaporó no caló en los tendidos. Con el ensabanado sexto, aplomado, el torero sevillano tampoco vio la luz cuando la noche envolvía ya la Maestranza.

Juan Carlos Cabello demostró que tiene buenas maneras y oficio. Hubo destellos brillantes toreando al natural y en los cierres de las series, con adornos muy plásticos, como crujientes trincherillas. El diestro malagueño jugó su primera baza con el tercero en una faena bastante encimista -quizás le pudieron las ganas-, en la que ahogó por momentos al novillo en las escasa embestidas buenas que tuvo por el pitón derecho. Por el izquierdo, por el que se quedaba corto el astado, no hubo nada interesante. Curiosamente, las ovaciones más fuertes se sucedieron en dos circulares invertidos.

Con el quinto, un astado que le faltó acometividad por el pitón derecho y se quedaba muy corto por el izquierdo, Juan Carlos Cabello se mostró muy animoso. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas junto a tablas. Con la izquierda logró una serie de bellos y templados naturales. Con la derecha se justificó. En novillero, con ganas, agotó al máximo sus posibilidades y ya, fuera de faena y de tiempo, en una capeína, se echó encima al novillo, que le hirió en el muslo izquierdo. Menos mal que, cuando yacía en la arena, el animal no volvió a intentar cogerle. Se levantó y, tras un epílogo torero, mató de estocada. Escuchó un aviso. Y recibió una fuerte y más que merecida ovación, antes de pasar por el taller de reparaciones, en el que ayer se tuvieron que emplear a fondo el doctor Ramón Vila y su equipo, en lo que fue en su conjunto un deslucido, larguísimo y accidentado festejo.

Sevilla Temporada 2009

sevilla_170509.txt · Última modificación: 2020/03/26 12:12 (editor externo)