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13_marzo_17_valencia

Plaza de toros de Valencia

13 de Marzo de 2017

Novillada con picadores

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO


Ganadería: Novillos de El Parralejo. Bien presentados, destacaron 2º y 5º.

Diestros:

Leo Valadez: de azul pavo y oro. Ovación tras aviso y silencio

Diego Carretero: de grana y oro. Vuelta al ruedo con petición y oreja

Jorge Rico: de blanco y plata. Silencio tras dos avisos y silencio tras aviso

Tiempo: nublado, lluvioso.

Entrada: menos de un cuarto entrada.

Vídeo resumen: http://vdmedia_1.plus.es/topdigitalplus//20173/13/20170313205409_1489435380_video_2096.mp4

Crónicas de la prensa:

El Mundo

Por Vicente Zabala de la Serna. La aplomada y templada revelación de Diego Carretero

Como dice Paco Picó, en Valencia no sabe llover. Y llovió a cántaros desde ayer. A la hora de los toros cerró compuertas el cielo, se recompuso contrarreloj el embarrado ruedo y sonaron los clarines. Al cenagal difícilmente practicable se sumaba la dureza de un viento inclemente. Los novilleros decidieron parar y lidiar los utreros de El Parralejo en los terrenos más secos. A la desapacible climatología se incorporó un primer novillo que topaba, se paraba en mitad de las series y colaboraba al deslucimiento. Leo Valadez basó su faena en la más asequible mano derecha. Con disposición e inteligencia para darle sitio y que enganchase lo menos posible. Se puso gazapón el parralejo en la larga faena e incómodo en la suerte suprema (saludos).

Diego Carretero ya llamó la atención por su elegancia en una media verónica en el saludo. El escaso poder del novillo empañaba sólo en parte el desarrollo en plenitud de su buena condición. Carretero desplegó su concepto en su templada mano izquierda, siempre puesta la muleta, siempre por abajo, sutilmente manejada para torear con los vuelos. El broche del albaceteño también tuvo su aquél de torería. Pero la espada se hundió muy baja y la oreja presentida se quedó en una vuelta al ruedo.

Evidenció Jorge Rico su notable aire con el capote como en un quite anterior. El utrero de El Parralejo se movió con informalidad, un calamocheo incómodo y escasa fijeza. Rico consiguió la mejor serie en redondo cuando ató los viajes muy abajo; por la izquierda la embestida se descomponía como el vendaval. Con la espada anduvo precipitado y se sintió su corto bagaje. Tanto, que oyó dos avisos (silencio).

Traía el cuarto cuajo y remate de toro. Leo Valadez le interpretó un quite por zapopinas perfecto. El novillo de El Parralejo pesaba en la muleta y no sólo por romana: por el pitón derecho medía y se vencía por dentro con intención. Valadez se puso con la izquierda con solidez en faena de mérito pero sin eco en los vacíos tendidos. La espada hizo guardia y necesito del descabello (silencio).

De nuevo Diego Carretero dejó constancia de su aplomado toreo con un quinto novillo noble y tardo. En su cabeza habita el sentido cabal de la colocación. Y desde ese asentamiento de las zapatillas quiso hacer el toreo. Incluso un circular invertido desembocó en un monumental pase de pecho. La enorme proyección, el porte y la personalidad del novel torero de Hellín se materializaron en una oreja que sonó como un aldabonazo en el portón del futuro.

A última hora se juntó todo: la bondad de un sexto excesivamente castigado en el caballo y las verdes carencias de Jorge Rico. Otra vez su vertical, y todavía indefinida, idea del toreo se difuminó con los aceros (silencio).

La Razón

Por Patricia Navarro. Carretero, el trofeo y la verdad

No iba a ser la tarde fácil. Estaba escrito. El piso era un barrizal y el viento levantaba la muleta al mismo tiempo que el miedo. Echaron para adelante el festejo los tres novilleros como tres valientes (inconscientes para los que somos temerosos). Acudió poca gente, y mucha era para lo desapacible de la tarde. Complicadas fueron las arrancadas del primero y multiplicadas por la incertidumbre que despierta el viento. Plantó cara Valadez en una labor voluntariosa. Quitó por lopecinas al cuarto. Fue novillo serio por fuera y por dentro. Nada regaló. Y la labor de Valadez tuvo mucho peso. Le arrolló por el derecho desde que se quiso poner y le tocó las teclas por el zurdo, aguantando, marcando mucho los tiempos, despacio y suave hasta dejarle meter la cara al animal. Temple y seguridad y aplomo para volver a la diestra sin enmendarse. Mucha verdad en toda la faena. Sin alardes, aunque fuera una de esas faenas que pasan desapercibidas.

No fue tanto lo que vimos como lo que intuimos en la faena de Diego Carretero al segundo. Repitió el novillo, desigual de ritmo pero con nobleza y calidad. No fue faena rotunda, más bien momentos, búsquedas y un buen concepto de toreo al natural, por donde encontró el novillero los pasajes más relevantes. Lástima de esa espada, que se quedó por los bajos, y deslució la faena que tuvo mérito como punto de partida. Buen son desarrolló el quinto Parralejo por el izquierdo, aunque muy parado el animal. Aplomo el toreo de Carretero. Muy asentado, con buenos naturales, buscando el toreo cruzado al pitón contrario, con las zapatillas clavadas en la inestable arena y como soporte de todo su argumento la verdad.

Voluntad puso Jorge Rico con el tercero, desigual y punto brutote. La lucha era contra el toro y las inclemencias. Y se notaba. De vez en cuando logró todo y cuajar alguna tanda de mano baja. Era reto difícil; la tarea ardua. Intermitente fue la faena que hizo frente al sexto que mostró nobleza por ambos pitones.

ABC

Por Andrés Amorós. Feria de Fallas: el temple clásico de Diego Carretero

Después de algunas dudas, se celebra la primera novillada picada de Fallas. Con tiempo borrascoso, viento racheado de Levante, frío intenso, ruedo enfangado, pobre entrada y nobles reses, Diego Carretero causa notable impresión: corta una oreja, que pudieron ser dos. Con este laconismo castrense podría resumir el festejo Federico Trillo.

En el primero del Parralejo, distraído, el mexicano Leo Valadez se muestra fácil, con recursos, y certero, con los aceros. Se luce con zapopinas y naturales en el serio y exigente cuarto pero la espada hace guardia. Se le ve firme, con oficio.

Diego Carretero hace honor a su torero apellido y a la escuela de Albacete (Dámaso González, por ejemplo). Ya lo había mostrado al ganar los trofeos de Algemesí y Calasparra, la pasada temporada. Esta tarde, luce temple y clasicismo, con excelentes naturales, en el segundo, noble, pero la espada cae baja y pierde la oreja. En el quinto, vuelve a mostrar buenas maneras, corriendo la mano en reposados muletazos. Mata con decisión: oreja. Si lo hubiera hecho bien en el primero, habría salido en hombros.

En su segunda novillada picada, el alicantino Jorge Rico muestra las lógicas carencias. Se esfuerza por dominar al tercero, rebrincado: sufre desarmes y mata mal. En el sexto, muy castigado, sólo logra algunos muletazos relajados y vuelve a usar mal los aceros.

En el estilo shakespiriano –que tanto agrada también a Trillo– y en el bíblico, diríamos que «el ruido y la furia» lo ha puesto el viento huracanado; en el futuro, es posible que «el poder y la gloria» lo alcance Diego Carretero, este nuevo novillero de Albacete.


Oreja para Diego Carretero que destaca al natural

TorosValencia

Tarde encapotada y con lluvia intermitente en la novillada de El Parralejo. El festejo comenzó con unos minutos de demora por los trabajos de mejora en el ruedo tras las intensas lluvias caídas en Valencia en las últimas horas. Diego Carretero dio una vuelta al ruedo en su primero y oreja en el segundo. Leo Valadez saludó ovación de su primero y su lote no le permitió más. Jorge Rico fue silenciado en ambos.

Abrió Leo Valadez con inicios por bajo. Peleando con las rachas de viento consiguió sacar naturales alargados y derechazos destacables. Dejó actitud y mató de entera y descabello saludando ovación. En el cuarto de la tarde dejó un vistoso quite por “lopecinas”. No le sobraban las fuerzas al novillo y tuvo que sacárselos uno por uno por ambos pitones. Mató de entera y un descabello.

Sorprendió para bien el toreo de Diego Carretero en su debut en Valencia. Toreo estético y con mucha suavidad. Carretero animó los fríos ánimos del tendido a base de naturales profundos. La estocada baja que fue fulminante le privó de una oreja que le pidieron. Le costó entrar en la muleta al quinto. Acortó distancias y consiguió con mucha firmeza y decisión sacarle varios derechazos destacables. Mató de entera correctamente y premio para el conjunto de la tarde.

Jorge Rico no acabó de acoplarse a la embestida del tercero de la tarde y tampoco estuvo acertado con los aceros llegando a escuchar los dos avisos. Con el sexto dejó detalles sueltos y un par de tandas buenas por el derecho pero no fue a más y de nuevo erró con los aceros.

13_marzo_17_valencia.txt · Última modificación: 2020/03/26 12:08 (editor externo)