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“Cúchares, el torero que dio nombre a su arte”

El Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla acogió el 10 de mayo de 2023 la presentación del libro “Cúchares, el torero que dio nombre a su arte”, de Santiago Sánchez Traver, director de Portal Taurino.

Posteriormente, el día 25, la obra se presentaba en la Sala Antonio Bienvenida de la madrileña plaza de Las Ventas. Un brillante acto moderado por Alberto Bautista que contó con la intervención de su autor y de Miguel Ángel Moncholi, Domingo de la Cámara y José María Sotomayor.

Esta obra, cuya edición cuenta con la colaboración de la Fundación Caja Rural del Sur, y está prologada por el presidente de dicha entidad y ganadero José Luis García-Palacios, es la primera biografía del diestro de San Bernardo, torero que revolucionó la tauromaquia a mediados del siglo XIX, imponiendo un nuevo modelo de corrida en el último tercio, a fin de entretener a los públicos antes de la suerte final, según sus propias palabras. Es, por ello, que desde entonces se nombra a la tauromaquia como “el arte de Cúchares”.

El libro, un volumen de casi 500 páginas, recoge toda la trayectoria taurina y personal del torero, figura indiscutible durante tres décadas, sus temporadas en Madrid, Sevilla y otras plazas, sus desplazamientos, anécdotas y el relato de su muerte en La Habana, así como los recuerdos que de él quedan. Finalizando con una completa cronología taurina de todos los festejos en que intervino, año por año, en su carrera.

Esta biografía del diestro Francisco Arjona Herrera “Curro Cúchares” se edita con motivo de la celebración con toda solemnidad del Bicentenario del nacimiento del maestro, que tuvo lugar en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en junio de 2018, al constantarse por los organizadores de Portal Taurino que no existía un tratado biográfico de un torero tan importante para la historia y el desarrollo de la tauromaquia, hasta el punto que esta misma llega a denominarse, desde tiempos inmemoriales “el arte de Cúchares”. La obra viene a cubrir ese vacío y estudia con detalle tanto su carrera como el entorno del toreo en todo el siglo XIX.

Sinopsis

“Cúchares, el toreo que dio nombre a su arte” es la primera biografía completa del torero nacido en 1818 en Madrid, donde toreaba su padre el banderillero “Costuras”, aunque criado como toda su familia en el barrio sevillano de San Bernardo, origen de toda su familia paterna y materna. Murió en La Habana a los 50 años, adonde fue a torear y no llegó a hacerlo al enfermar de vómito negro. Allí fue enterrado y diecisiete años después sus restos volvieron a Sevilla y reposan a los pies del Cristo de la Salud, de cuya cofradía fue hermano mayor.

Torero descendiente por parte materna de la más amplia saga taurina del siglo XVIII los Rodríguez, pues de ellos salen, entre otros, toreros tan importantes como su tío abuelo Costillares y su tío Francisco Herrera Rodríguez “Curro Guillén”, hermano de su madre. En el libro se aclara esta relación, que muchos autores confunden, haciendo a la madre de Cúchares sobrina y no hermana de Curro Guillén.

Fue Francisco Arjona Herrera figura fundamental de la tauromaquia durante 35 años del siglo XIX, mandando en el toreo especialmente después de la temprana muerte de Paquiro y El Chiclanero, pues se quedó solo en la cúspide del toreo, hasta que llegáron, ya en los sesenta, los de la siguiente generación que lideraron Lagartijo y Frascuelo, una vez retirado su propio yerno Antonio Sánchez “El Tato”.

Y lo que hace fundamental el toreo de Cúchares es que es el primero que empieza a torear en redondo, montando la muleta sobre la espada, pues hasta entonces los diestros salían directamente a matar con la espada en la derecha, y él decide que hay que salir a divertir y entretener al público antes del momento supremo, lo que no fue bien entendido al principio. Es por ello, sin que se conozca el autor del hecho, que a final del XIX empieza a denominarse la tauromaquia como el “arte de Cúchares”.

En el libro se hace un recorrido completo por su trayectoria taurina, descubriendo, a través de la investigación hemerográfica directa, la mayoría de sus intervenciones en las distintas plazas de España, Portugal y Francia, en especial las temporadas completas en la plaza de la Corte madrileña y sus festejos en el coso de la Maestranza sevillana. Así como la gran cantidad de plazas que inauguró pues en estos años se construyeron las primeras plazas de obra importantes en España.

Finalmente se hace un estudio crítico de su forma de torear y su aportación a la tauromaquia posterior en opinión de diversos autores tanto del siglo XIX como del siglo XX. Y se cierra con un recorrido por los recuerdos que quedan del maestro, callejeros, fotografías -los primeros retratos que se hacen en España-, textos críticos de su época y posteriores, relevantes grabados y otras memorias.

En el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se dio cita un numeroso grupo de toreros para arropar la publicación de la primera biografía de la historia sobre el sevillano que dio su nombre al arte del toreo. Junto al autor y director de PortalTaurino, Santiago Sánchez Traver, el fiscal de la Real Maestranza y anfitrión, Marcelo Maestre León, y José Luis García-Palacios, prologuista de la obra y presidente de la fundación que patrocina su edición.


Por Álvaro Rodríguez del Moral. El Correo de Andalucía. Sánchez Traver recupera la memoria de Cúchares

“El torero que dio nombre a su arte”, es el subtítulo de esta biografía imprescindible, puesta negro sobre blanco por el periodista Santiago Sánchez Traver en un extenso, intenso y ambicioso trabajo de investigación que ha visto la luz gracias al patrocinio –y la vocación desenfadadamente taurina- de la Fundación Caja Rural del Sur. El libro responde a un reto personal del propio autor, promotor al frente de Portal Taurino del acto conmemorativo del segundo centenario del nacimiento del propio Cúchares, celebrado en junio de 2018 en el mismo Salón de los Carteles que ha servido para presentar esta valiosa publicación el pasado miércoles. Entonces, advirtió el autor, se constató el inmenso vacío que rodeaba una figura tan crucial. Ahora ha quedado resuelto…

Cinco años después y con una pandemia en medio, Sánchez Traver volvió al mismo escenario para presentar su nuevo libro, la primera biografía completa de un torero de nacimiento madrileño –siempre se le consideró sevillano- que acabaría prestando su propio apodo para dar nombre al arte de torear: el arte de Cúchares. El autor estuvo acompañado de Marcelo Maestre, fiscal de la corporación maestrante que presidió el acto; y de José Luis García-Palacios, presidente de la Fundación Caja Rural del Sur.

Pero el acto tomó definitivo carácter gracias a la presencia de un buen número de toreros sevillanos: comenzando por Rafael Astola, José Antonio Campuzano, Fernando Cepeda –su mujer es descendiente directa de una hermana del propio Cúchares- y El Cid y siguiendo por diestros más jóvenes como Paco Lama de Góngora, Alfonso Cadaval, Calerito o José Ruiz Muñoz además de numerosos representantes del mundillo taurino y social de la ciudad.

Francisco Arjona, o Curro Cúchares, es un torero fundamental en el enmarañado árbol genealógico de las gentes de coleta del barrio de San Bernardo. Emparentado con apellidos fundamentales de la arqueología del propio oficio, acabaría siendo uno de los alumnos más destacados de aquella efímera Real Escuela de Tauromaquia instituida en el propio matadero de la Puerta de la Carne en el reinado de Fernando VII. Sánchez Traver, en una interesante alocución, destacó esos hilos genealógicos, fundamentales para fijar la vocación taurina del torero decimonónico. “Por la parte materna desciende de la saga taurina de los Rodríguez, con toreros tan importantes como su tío abuelo Costillares y su tío Curro Guillén, hermano de su madre”, apuntó el autor subrayando que fue “figura fundamental de la tauromaquia durante 35 años del siglo XIX, mandando en el toreo después de la temprana muerte de Paquiro y El Chiclanero”.

El biógrafo, que reivindicó la importancia y la vigencia del mítico diestro en la época que le tocó vivir, sus aportaciones técnicas y su preponderancia en las plazas de Madrid y Sevilla, también se detuvo en las circunstancias de su muerte, acaecida en La Habana cuando, en plena decadencia y con cierta precariedad económica, aceptó un contrato para torear en la isla. No llegó ni a vestirse de luces, la enfermedad del vómito negro –la fiebre amarilla- se lo llevó al otro mundo pero sus restos tardaron casi dos décadas en volver a Sevilla. Está enterrado en la parroquia de San Bernardo, a los pies del actual crucificado de la Salud de cuya cofradía -a la que rescató de una absoluta postración y devolvió a la nómina de la Semana Santa- llegó a ser hermano mayor.

cuchares_el_torero_que_dio_nombre_a_su_arte.txt · Última modificación: 2023/05/26 09:13 por Editor