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Toros en El Espinar

Temporada 2021

Domingo, 15 de agosto. Toros de José Vázquez, para Emilio de Justo, ovación y oreja, Javier Cortes, oreja y oreja, y Andrés Roca Rey, ovación y dos orejas.

Roca Rey y Javier Cortés cierran la feria por todo lo alto

Una vez más se abrió la puerta grande en El Espinar para rematar la feria por todo lo alto. Esta vez la atravesaron a hombros Roca Rey y Javier Cortés. El peruano no se quiso dejar ganar la pelea de un Cortés que vino a dejarlo todo en este ruedo. Y si Emilio de Justo no se coló en la foto, fue porque el escaso juego de su lote se lo impidió.

Montera en mano hicieron el paseíllo los tres toreros para cerrar una feria espinariega que resultó triunfal. Si bien, esta vez los toros no jugaron a favor de obra, tanto Emilio de Justo, como Javier Cortés y Emilio de Justo, habían decidido salir a triunfar sí o sí. No lo tuvieron fácil, pues, aunque la corrida tuvo buen aire, le faltó fondo, raza y motor para que la fijeza y la nobleza que tuvieron como virtud, lucieran de verdad. Y es que el desarrollo de la tarde fue un poco el resumen de lo que fueron los toros, de menos a más, gracias a los toreros.

El menos le tocó a Emilio de Justo. El extremeño se estrelló con la suelta mansedumbre del flojo primero y, aunque consiguió encelar al toro en las telas con unos delicados delantales, la sutileza de su toreo no terminó de solucionar la falta de fuerza del animal, por mucho que Emilio quiso ayudarle al toro en cada muletazo. Por eso en el cuarto cuidó desde el inicio cada detalle, cada cite, cada embroque y cada despedida. Abriendo los caminos sin obligar, dominando sin afligir.

Así se afianzó el de José Vázquez que, mediada la faena, agradeció el buen trato con unas pocas embestidas llenas de calidad, aunque carentes de chispa. Eso lo pondría el torero, que se arrimó con sinceridad. El espadazo que agarró al segundo intento es de aquellos que se tienen que poner en las escuelas taurinas una y otra vez. Oreja de ley.

Y el más le tocó a Roca Rey. Fue el sexto, el único toro de la corrida que se movió con transmisión y recorrido. No lo suficiente para que el peruano pudiera sacar su látigo de dominar fieras, pero sí para que mostrara que, en su poderío, también habita la medida, ya que Andrés entendió que, esta vez, la mano baja y la longitud de sus muletazos no podían ser ilimitadas. Lo cuidó, al tiempo que lo sometió en tandas cortas, ajustadas y templadas, para, al final, poder llevarlo tan largo como quiso desde el principio. Hubo tres naturales colosales y un pase de pecho de lentitud pasmosa. El espadazo, de lento efecto, permitió que sonara el aviso, pero no que cayeran las dos orejas con toda justicia. Ya se le habían escapado los trofeos del primero por la falta de raza del toro. Era tanta, que ni Roca Rey, poniendo la que le sobra, pudo balancear la ecuación.

Además, a medida que avanzaba la faena, el toro perdió fuelle. Por mucho que el peruano tirara de suavidad. Y, entre medias, Javier Cortés, que se encargó de sacar oro de un relavado. ¡Cómo toreó el madrileño! Está feliz y se le nota. Cierto es que su lote no fue malo, pero tampoco fueron toros de lío. Eran esos toros medios a los que había que ponerle mucho y Javier lo puso todo. El tercero, que nunca terminó de ir completamente metido en la muleta, se encontró con un torero de apuesta sincera, que se pasó los pitones por la barriga en cada muletazo y lo condujo con temple y mucha verdad. Con la izquierda hubo una serie final emocionante por el desmayo en el trazo y la poca tela que usó para vaciar la embestida del toro. Pero lo mejor vendría en el quinto, un toro que sacó su buen fondo gracias a la precisa lectura que Javier hizo de él. Las tijerillas con las que lo llevó al caballo aportaron variedad, tanto como las bernadinas de viaje cambiado con las que, en los medios, abrió la faena. A partir de entonces, el madrileño templó con sutileza las vivas arrancadas de toro, que pareció venirse arriba, nada más porque aún no le habían exigido. Eso llegaría en la tercera serie, cuando Javier dio el paso y, sin terminar de someter por bajo, impuso su autoridad con muchísimo temple. Una serie más, esta vez de rotundos naturales, terminó de doblegar al toro, que acusó el castigo. Entonces vino el mimo, un par de series de transición, derechazos sin atacar al toro, acompañando con gusto y empaque, para que recuperara la confianza y sacara todo su fondo como lo hizo al final, cuando ambos se encontraron en una tanta de naturales que fue un escándalo. Hubo tiempo para el susto. Javier estaba disfrutando su momento y decidió pegarle dos circulares invertidos de rodillas, metido entre los pitones. Si la espada hubiese caído en buen sitio habrían sido dos orejas indiscutibles, pero con una bastaba para irse a hombros y lanzar el guante a las figuras con una puerta grande que le tendría que valer para mucho más.

Así se cerró una feria con mucho contenido en El Espinar, la feria del regreso de las figuras y de las oportunidades (aprovechadas) de los que piden paso.

Domingo 15 de agosto. Plaza de toros de El Espinar (Segovia). Más de media entrada dentro de las restricciones de aforo. Tarde calurosa. 6 toros de José Vázquez, de correcta presencia y poca raza en general. Los mejores fueron el sexto, con transmisión y codicia, y el quinto, noble y con entrega. Emilio de Justo (negro y oro): Silencio y oreja. Javier Cortés (obispo y oro): Oreja y oreja. Roca Rey (azul marino y oro): Ovación y dos orejas tras aviso. Juan José Domínguez y Paco Gómez fueron ovacionados tras banderillear al 3º.


Triple puerta grande en El Espinar

La foto de El Juli, José María Manzanares y Román a hombros de los aficionados de El Espinar es el resumen perfecto de una tarde de triunfo total, en la que los toreros se repartieron hasta diez orejas de una buena corrida de Hnos. García Jiménez, con un quinto, “Derribado”, nº 1, de vuelta al ruedo.

Hace muchos años que las figuras no pisaban el ruedo espinariego y su regreso ha sido a lo grande. No hay plaza pequeña para los que mandan en esto. Lo demostró El Juli con un primero toro que fue todo clase. Soberbio fue el inicio por bajo, mientras el buen García Jiménez se deslizó con calidad excelsa. La misión del madrileño era administrar tanta bondad, lucirla sin afligir al toro para que durara. Y en eso, El Juli también es maestro. Sin forzar nunca al animal, fue dibujando cada muletazo con aterciopelada suavidad, hasta arrancar unos naturales que fueron casi circulares. Sólo el pinchazo redujo el premio. El cuarto fue otra cosa y, además, le faltó empuje. Pero las figuras lo son por algo y El Juli terminó metiendo al toro el canasto con una facilidad pasmosa. Lo empapó de muleta hasta doblegar su voluntad y llevarlos por donde su muleta le ordenó. Tuvo tiempo, incluso, para desmayar el brazo y dibujar muletazos de una delicadeza que, al principio, era impensable. El espadazo certificó el regreso triunfal a esta plaza tras 19 años de ausencia.

Pero si El Juli golpeó con fuerza, Manzanares no lo hizo menos. Basto fue el segundo y la codicia jugó a su favor, pues le empujó a embestir con transmisión, pero fue la autoridad de Manzanares la que, con el temple como arma, le sujetó la cara al suelo para evitar el derrote. Una serie de derechazos ardió como el sol canicular, por el ritmo y la fuerza que desprendió cada envite. Y la nobleza del quinto permitió al alicantino relajar el trazo y torear con mucha suavidad, jugando con los vuelos, pues lo que le faltó al toro en poder, le sobró en dulzura. Se gustó al natural, por donde firmó una serie colosal. ¿Y las estocadas? Pues las de Manzanares, marca de la casa: en la suerte de recibir y hasta la empuñadura al primer intento. Incontestable. Por cierto, al bueno de “Derribado” se le premió con la vuelta al ruedo.

Y con ese panorama se encontró Román: dos figuras en plenitud y él mordiéndose las ganas de salir a arrollar para demostrar que su evolución va por muy buen camino, pues demostró la entrega de siempre, pero con un plus de calidad y asiento que va otorgando la experiencia. Sembrado estuvo el valenciano toda la tarde.

Tanto con el aquerenciado primero, que se coló por ambos pitones hasta que encontró su sitio, cerca de las rayas de picar, para convertirse en remiso. Pero ahí estuvo Román, cambiando el viaje de las saltilleras del quite y dando el paso adelante cuando el toro lo daba atrás, sin aspavientos, maduro, sensato, valiente y poderoso. Cada muletazo fue un parto y Román alumbró varios buenos de verdad. La oreja fue de las que pesan. Pero no le valía para salir a hombros con las figuras. Por eso, ante la falta de fuerza del sexto, sorprendió la serenidad que emanó, más allá de un inicio de rodillas explosivo, no tanto por la exposición, como por el temple y lo despacio que toreó. Después supo cuidar al toro para que se afianzara, al mismo tiempo que toreaba con un aplomo y un gusto que antes no se le cantaba. Las estrechas bernadinas del cierre y el espadazo hasta las cintas certificaron un triunfo rotundo. El de todos.

FICHA: Viernes 13 de junio. Plaza de toros de El Espinar (Segovia).

Más de media entrada dentro de las restricciones de aforo. Tarde de mucho calor. Seis Toros de Hermanos García Jiménez, dispares en su correcta presencia, pero de gran juego en términos generales. Destacó la clase excelsa del primero y la dulce nobleza del quinto, “Derribado”, nº 1, premiado con la vuelta al ruedo. El Juli (nazareno y oro): Oreja y dos orejas. José María Manzanares (azul marino y oro): Dos orejas y dos orejas.Román (marfil y plata): Oreja y dos orejas. Los tres toreros salieron a hombros

Temporada 2020

Sábado 8 de agosto. Toros de Zalduendo (terciados, de poca presencia, mansos y deslucidos de principio a fin; noble el primero, manso y rajado el segundo, de más a menos el tercero, desrazado el cuarto, de escasa fuerza el quinto y rajado el sexto), para Paco Ureña, de grana y oro, (ovación con saludos, oreja y ovación con saludos tras aviso), y para Toñete, de frambuesa y oro, (palmas, palmas tras aviso y silencio tras aviso), mano a mano. Lleno en noche veraniega y de agradable temperatura. Al finalizar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la pandemia del Covid 19, y posteriormente sonaron los acordes del himno nacional. Antes del comienzo del festejo, se leyó un comunicado por parte de los profesionales taurinos que portaban una pancarta en el que se podía leer: “Los toreros somos cultura, no a la discriminación”. El festejo se celebró cumpliendo las medidas sanitarias exigidas por la autoridad competente, manteniendo la distancia de seguridad de 1,5 metros. Actuó como sobresaliente, Enrique Martínez “Chapurra”. Enrique Ponce fue baja tras resentirse de la cogida sufrida en el Puerto de Santa María (Cádiz). Parte médico de “Azuquita”: “Contusión con hematoma en cara interna del tercio superior del muslo izquierdo. No continúa la lidia. Fdo. Dr. D. Ángel Blanco Bravo”. Parte médico de Enrique Ponce: “Esguince postraumático de muñeca. Tendinopatía postraumática de los tendones extensores de la mano. Fdo. Dr. D. Víctor Villar-Aragón”.

Crónica del festejo: La fe incontenida de Ureña en otra Zalduendada delirante. Por Alberto Bautista. Una emoción contenida se desató cuando los relojes marcaban las ocho y media de la tarde y hacían su aparición en el ruedo del municipio segoviano del Espinar, Paco Ureña y Toñete; el minuto de silencio por las víctimas de la pandemia, y el himno de España hizo el resto. La respuesta del público se notó en la taquilla con un lleno aparente bajo rigurosas medidas de seguridad. Al reclamo del convaleciente Enrique Ponce se avecinó la expectación del momento. Medios gráficos del papel couché, periodistas de programas del corazón. Todos se quedaron a la espera del diestro de Chiva, que pasado el mediodía anunciaba un esguince en la muñeca como excusa para borrarse del mapa en esta temporada tan excepcional y atípica. El parte médico anunció las heridas guerras tras la cogida del jueves en El Puerto de Santa María, aunque no fue creíble que el parte fuese firmado en Úbeda (Jaén), cuando la empresa informó que el valenciano se encontraba junto a su cuadrilla en El Espinar. Ver para creer. Una serpiente de comentarios en las redes sociales se vertieron sobre una supuesta problemática con el empresario Rafael Ayuso a cuenta de los honorarios pactados, hicieron el resto… aunque sin confirmación oficial por parte de la empresa.

Ayuso tiró de corazón con el regreso de los toros a El Espinar. Un esfuerzo dentro de una atípica temporada. Las medidas de seguridad fueron evidentes. El improvisado mano a mano, no tuvo mucho sentido máxime cuando a Javier Cortés que había visto como el Alcalde de Miraflores de la Sierra le suspendía su encerrona a menos de 24 horas de su celebración, debió ser de la partida y no lo fue. Ureña y Toñete, frente a frente. Un torero consagrado frente a otro sin condiciones. Les separan dos mundos abismales. La Zalduenda hizo el resto. Una vez más… y es que la vacada extremeña echó otra corrida indigna de pitones sospechosos, y animales moribundos, deslucidos y acabados. La antítesis de lo que debe ser un espectáculo. La tauromaquia elevada a su mínima expresión. Un insulto a la fiesta, mas bien…

Los animales fueron saliendo de chiqueros sin mas fe que vérselas con Paco Ureña, que trenzaba su primer paseíllo tras el confinamiento. El murciano paseó una oreja del tercero, un toro que fue de más a menos donde surgieron altas cotas en una tanda sobre la mano izquierda. Los aceros le privaron de tocar pelo. En banderillas fue volteado el subalterno Azuquita a la salida de un par. Saludó una ovación frente al último de su lote, otro toro desrazado y de poco fuelle. El fallo con los aceros le dejó sin un más que presumible trofeo. La fe inquebrantable del murciano frente una Zalduendada acabada.

El mano a mano tuvo a Toñete de convidado de piedra. El madrileño es de esa groupe de toreros acabados antes de empezar. Sin alma, corazón ni vida. Un auténtico pega pases, con muchos de sus compañeros viendo el festejo por televisión. A su favor, diremos que enfrente tuvo a tres toros que aparte de ser indignos de presentación, no tuvieron alma ni para desplazarse. Una moruchada. No quiso darse coba con ninguno de los tres. Recibió palmas con el manso y rajado primero, que se acunó en tablas al principio de faena. Con el cuarto que brindó a Ureña se impuso en la corta distancia, pero el fallo con los aceros le dejó sin premio. El sexto Zalduendo cerró pronto la persiana y desistió del envite en un compendio demencial y retrasmitido por Castilla-La Mancha Media. Insufrible.

Temporada 2015

15 de agosto: Antonio San Román Joselito Adame silencio / 2 orejas, Víctor Barrio oreja / 2 orejas y Martín Escudero ovación / 2 orejas.

Temporada 2014

Domingo, 14 de septiembre: Ganadería de Alicia Chico, Sergio Vegas silencio / silencio, Iván Magro silencio / 2 orejas y Curro Bedoya silencio / 2 orejas.

Temporada 2013

Domingo, 8 de septiembre: Novillada concurso, con novillos de Carmen Segovia, La Cardenilla, José Cruz, Fernando Guzmán, Alejandro García y Pérez Villena. Los novilleros Chocolate, Francisco José Espada y Daniel Crespo

Sábado, 17 de agosto: Novillada flamenca, con el cantaor vallisoletano Rafael Escudero. Antonio Lomelín, novillero mexicano de dinastía, Posada de Maravillas y Daniel Crespo con novillos de José Cruz.

Temporada 2012

Domingo, 9 de septiembre: Mixta sin picadores. Manuel Moreno y Horacio Casas y Luis Francisco, Jaime Rodríguez, Adrián Henche y Santiago Mejías reses de Jiménez Saenz de Miera.

Viernes, 14 de septiembre: Mario Alcalde (silencio/oreja), Brandon Campos (slencio y silencio) y Sebastián Ritter (silencio y silencio; recibió un puntazo). Novillos de Hermanos González.


Otras temporadas.

el_espinar.txt · Última modificación: 2021/08/16 13:23 por paco