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¡Esta es una revisión vieja del documento!


Las claves de Moncholi. Temporada 2022

Temporada 2022

Rafaelillo, firme ante la casta

04/06/22

Va terminando la feria de San Isidro y, como es habitual, se deja para el final la emoción del toro. Toro que salió de los de Adolfo Martín en una tarde que tuvo sus propias claves:

1) El toro tiene como principal característica la casta. La casta es inherente al toro. La casta no es otra cosa que la combatividad. En la vigésimo octava pudo verse esa señal propia en los de Adolfo Martín y en el sobrero de Garcigrande lidiados. Casta como referencia de emociones, de poderío, de pujanza.

2) La casta se hizo presente a lo largo de toda la lidia, pero especialmente en el tercio de varas. Todos empujaron en el caballo y pusieron en dificultades a los del castoreño, quienes sabían a lo que venían a Las Ventas y dieron cumplida respuesta en sus encuentros con el caballo.

3) Casta en bueno y en malo. En bueno como en el caso del primero, cuya humillada embestida, recorrido en busca de querer coger la muleta inteligentemente movida por Rafaelillo fue una fuente de combatividad. Y en malo como en el caso del cuarto que buscaba con genio, complicaciones y peligro manifiesto, supo resolver Rafael con destreza y excelente oficio. Por eso, la tarde fue de Rafaelillo, cuya oreja cortada y ovación saludad le deben hacer sentir el orgullo que solo los toreros pueden valorar.

4) El tercero llegó avisado a la muleta de Talavante. Probablemente la clave esté en la brega obligada tras los de recibo. El toro encastado se orienta con prontitud y pronto aprendió que detrás del engaño había algo o alguien que le estaba engañando. ¿Se equivocó Talavante? No, sencillamente quiso hacer lo que habitualmente se le hace al resto de los demás toros…

5) Por último, cuando el sexto se durmió en el caballo y encelado no había forma humana de sacarlo del peto, con el consiguiente desgaste para el toro, hicieron bien en colear. Bien el subalterno que lo intentó, aunque se rajó debido a la protesta injusta e ignorante de unos pocos, lo que propició la intervención de un monosabio que, coleando, consiguió sacar al toro de los vuelos del peto.

Tarde de casta, de emociones, de admiración y también de frustraciones. Había que estar muy firme ante los Adolfo y solo Rafaelillo con consiguió.

Don Felipe VI se ha hecho morantista

01/06/22

La Corrida de la Beneficencia contó con la presencia del Rey Felipe VI, quien a buen seguro se nos ha hecho morantista. Claves de una tarde en la que pudimos disfrutar, salvo con la espada, de lo mejor de Morante de la Puebla:

1) Asistió al festejo el Rey Felipe VI desde el Palco Real acompañado por la presidenta de la Comunidad de Madrid de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, Antonio Bañuelos. No se prodiga mucho el Jefe del Estado de España por las plazas de toros. Al menos no tanto como sí lo hacían su Padre y su Abuela. Se le echa de menos a Don Juan Carlos, quien un día me confesó que había sido su Madre la que le había hecho Aficionado. Sí, con mayúscula.

2) Don Felipe se habrá hecho morantista, casi seguro. Lo de Morante es como lo de Santo Tomás. Si no se ve, no se cree. Lo de Morante, lo de Curro o lo de Paula. En la Corrida de la Beneficencia fueron muchos los que empezaron a creer. Como alguno me toca de cerca, me alegro por ellos. Y ahora a sufrir y a esperar hasta el próximo avistamiento.

3) No fue lo único de la tarde. Julián López “El Juli” también estuvo a punto de cortar una oreja. No, ambos casos no son iguales, ni comparables, pero sí respetables. Morante pellizca con su torero el corazón. Julián te toca la cabeza, la inteligencia. Ambos se complementan y ambos son necesarios, por mucho que cada cual tenga preferencias de uno sobre otro.

4) La corrida de Alcurrucén respondió a su encaste Núñez. Sueltos de salida, incluso barbeando, cumplidores sin más en el caballo, se van calentando poco a poco hasta llegar encastados a la muleta. Casta justa las más de las veces, pero que permiten un concepto de toreo a un amplio abanico de toreros. A diferencia de los Escolar del día anterior, que muy pocos saben estar dignos con ellos. Por eso, no es justo medir a unos toreros igual que a otros, cuando lo que tienen delante es casta justita y casta a raudales. Como los de Don José Escolar.

5) Y por último, sin poner grandes peros a Ginés Marín, reflexiono sobre su aprovechamiento del sexto, un manso de libro con toda la bondad del mundo. Bien por dejarle ir a su aire, a su terreno de manso. Y algo decepcionado por no dejársela puesta en todo momento para que el toro no se le fuera de la muleta. Me acordé de Capea, Ruiz Miguel, José Tomás…

Aunque lo importante es que Don Felipe se ha hecho morantista. A lo mejor, hasta viene más a los toros. Como hacía, y ojalá vuelva a hacer, su Padre, Don Juan Carlos.


Todo el agradecimiento a los de luces y al ganadero

31/05/22

La vigésimo cuarta de San Isidro generó múltiples sensaciones en la cátedra del toreo. Claves de una tarde en la que no hubo ni un segundo para el aburrimiento:

1) Cuando sale el toro de verdad, pone a todos de acuerdo. Aficionados o no, todos estuvieron de acuerdo en que la presencia de los de José Escolar era lo suficientemente atractiva como para que los allí presentes valoraran la cría del toro de lidia como un ejercicio de sensibilidad, entrega y tradición.

2) A partir de ahí, la segunda consideración es que la presencia estuvo unida a la casta. Casta buena o mala. Casta en bravo o en barrabás, pero casta, a fin de cuentas. Que de todo hubo. La casta no es otra cosa que la combatividad. Combatividad inexplicable sobre todo en un rumiante que no precisa atacar para obtener su alimento. La casta no es otra cosa que el milagro de la selección natural y a su vez dirigida por el ser humano con el fin de fijar caracteres y personalidad. Algo de lo que pudo disfrutarse en cada uno de los seis ejemplares de Escolar que ayer salieron por chiqueros en la cátedra del toreo.

3) Gómez del Pilar también demostró estar poseído de la virtud de la casta, que en un humano se traduce en la capacidad para ambicionar, sobreponerse y vencer la adversidad. Y Gómez del Pilar lo evidenció en su ida a portagayola en el tercero que, felizmente concluyó en solo un susto. Y en repetir en el sexto que, por desgracia, concluyó con una cornada grave.

4) Si debía o no haber ido Gómez del Pilar una vez a la puerta de chiqueros es algo que se puso en duda por algunos. Que lo hiciera también en el sexto ahondó aún más la duda. Gómez del Pilar hizo bien la primera vez y estaba obligado la segunda porque las circunstancias de cada uno son las que son. Y como él mismo manifestó, había que venir a morir, en expresión retórica, pero cierta, cuando se jugaba mucho más que el resultado de una tarde.

¿Que si fue inteligente? Fue humano, fue de torero, fue de quien ambiciona a ser más, a ser tenido en cuenta, a demostrar que está dispuesto a todo. Porque ahora todos hablan de él desde la admiración de quienes no son capaces de hacer lo que él hizo con la dignidad que solo pueden tener los toreros. Como en el caso de Angel Otero, cuando se arriesgó al poner el mejor par de banderillas de lo que llevamos de feria.

5) Por último, un breve análisis sobre la suerte de matar. La mano que mata es la izquierda, decía Rafael Ortega. Una mano que debe llenarse de babas según afirmaba el diestro gaditano. Y ayer Lamelas dejaba la mano a media altura, no la echaba abajo y el toro no descubría.

Pero, la de ayer no fue una tarde para echar en cara nada a ninguno de los de luces. A ninguno. Todos se la jugaron y ante esa tesitura, solo cabe el respeto y el agradecimiento de quienes ayer vivieron una corrida de toros. De toros-toros criados por todo un señor ganadero: José Escolar.

Los de Samuel Flores no aburrieron al aficionado

30/05/22

La corrida de Samuel Flores, -vigésimo tercera de San isidro-, pudo ser intrascendente para muchos. Difícil de ver, por la cantidad de matices, pero personalmente me entretuvo. Estas son las Claves que comparto con usted de un festejo que abría la semana torista:

1) Lo peor que le puede pasar a una corrida de toros es que sea predecible. Que ya sepas de antemano cuáles van a ser sus reacciones. Y peor aún, que sea descastada, que no transmita. Y aún peor, que no se mueva. Pero no, los de Samuel Flores y el sobrero de José Cruz, no fueron predecibles. Los más, fueron complicados y con peligro sordo. Los menos, manejables y con alguna posibilidad. Pero, los hubo que empujaron en el caballo y que salieron sueltos. Que pusieron en dificultades a los rehileteros para asomarse a esos balcones cornalones. Y cuyos juegos en la muleta nada tuvieron que ver entre sí. Por eso, me entretuvo.

2) Sus caras eran auténticas láminas de la Lidia. Sus hechuras no tanto. Algo dispareja, la corrida asustaba por delante y no fue exagerada por detrás. Que no fue la corrida ideal ya lo sé, pero harto de ver siempre más de lo mismo, la de Samuel fue distinta. Y esa fe la clave e que las casi dos horas y media se pasaran tan rápido.

3) Es el momento de exponer que otra de las claves de la tarde, y de este San isidro, fue la intervención del mayoral Florito. Su trabajo diario, sí diario, con los cabestros hace que luego tenga su recompensa cuando tienen que actuar en el ruedo. Ágil y sin aspavientos, obedientes unos, firme el otro, los manos cumplen su función con diligencia. Me gustaría poder contar algo más, pero el sigilo profesional me lo impide. Algo más en favor del mejor mayoral de plaza de lo que conozco de historia taurina.

4) Morenito de Aranda puede estar satisfecho de su paso por la feria. La firmeza y sutileza a la vez de los toques al tercero, sobrero de José Cruz, y el dejar a su aire al desclasado quinto, que repetía y transmitía por el peligro exigente que llevaba dentro, denotaron madurez y disposición. Muy puesta y sin forzar, una técnica nada fácil en un momento de tensión como el que, a buen seguro, debió tragar. De haber dejado la estocada al tercero en el quinto, probablemente se hubiera llevado una oreja.

5) Por último, creo que la clave de Fernando Robleño fue la de saber resolver frente aun lote complicado, imposible de lucir, con el que estuvo firme. Por todo lo cual, los de Samuel Flores sin gustarme, no me aburrieron.

Tanto monta, monta tanto a pie, como cabalgando

29/05/22

La vigésimo segunda de San Isidro nos aportó algunas claves que compartimos ya que, para servidor, tanto monta, monta tanto a pie, como cabalgando:

1) La segunda corrida de rejones de Las Ventas compitió con la tradicional corrida de Aranjuez. Aranjuez, con un cartel de postín (ni más ni menos que Morante, Talavante y Daniel Luque) llenó en tres cuartos, que para la bicentenaria plaza es una buena entrada. Por su parte, la plaza de Las Ventas tuvo un aforo casi completo (lleno aparente al menos) pese al derecho a devolver localidades por la obligada caída de cartel de Pablo Hermoso de Mendoza. Lo que demuestra que los rejones tienen su público, llenan y son atractivos.

2) La mala suerte del accidente de Pablo Hermoso de Mendoza a pocas horas del paseíllo, dejó un hueco para que la empresa hubiera subsanado su error de dejar a Diego Ventura, número uno del escalafón actual, fuera de los carteles de la presente isidrada. A Diego Ventura ni siquiera se le llamó y como testigo para la confirmación de Guillermo Hermoso de Mendoza se trajeron a Sergio Domínguez, cuya única intervención fue observar a distancia la liturgia con el toricantano. Por cierto, mal realizada por Lea Vicens.

3) Tras la administración del reglamento en la de rejones, queda demostrado que los sucesivos presidentes, o no se lo saben, o les importa un pimiento, o aplican distintas varas de medir. Habrá que pensar que, si hay árbitros para fútbol distintos de los de baloncesto o tenis, en los toros deberá haber presidentes para corridas de a pie y corridas de rejones, pues visto lo visto, los unos no saben aplicar el reglamento. Y mira que es fácil: tres farpas o pares de banderillas, clavar en lo alto y pasaportar arriba, de forma similar que a pie.

4) Las suertes a caballo son varias, destacando las batidas, similar al quiebro, pero en movimiento hacia el toro. Si las batidas son exageradas, como sucede con el quiebro, el toro se ve desplazado por su propia inercia y el embroque es despegado, a distancia. Así sucedió en la práctica totalidad de las suertes practicadas que merecieron orejas para el usía.

5) Por último, la intervención del auxiliador en rejones es necesaria, pero también deseable que sea discreta. Lo ideal es que sea el mismo jinete el que ponga en suerte al toro, como hizo Lea Vicens en el cuarto. Y lo no menos ideal es que desaparezca del ruedo en la suerte suprema, y no abusando de su presencia, como suele suceder cuando hay rejoneadores de origen portugués. Porque, tanto monta, monta tanto a pie, como cabalgando.


Quien da lo que tiene…

28/05/22

La vigésimo primera fue una tarde especial. Nunca se había faltado tanto el respeto a la plaza de Las Ventas, como en festejo de ayer. Aunque ya no se sabe, estas son las claves de una jornada vivida entre la indignación y la paciencia de los aficionados.

1) No, no se trata de que Madrid se tenga que convertir en Sevilla o en Pamplona. Sevilla tiene su silencio, Pamplona su bullanga y Madrid tiene su exigencia. El problema es cuando un individuo toca su diana floreada porque le sale de los pelendengues, justo cuando un torero, Román Collado “Román”, está en los medios dispuesto a brindar el toro a los tendidos.

2) Como tampoco se trata de imponer que la gente esté callada y no exprese libremente sus opiniones. Y añado, pero como siempre se ha hecho en los toros: aplaudiendo o pitando; ovacionando o abroncando… Definitivamente, los modos futboleros no encajan en los Toros. Y probablemente tampoco sea viceversa. La actitud de un grupo de seguidores del Atlético de Madrid, -por las banderas exhibidas-, club señero de Madrid donde los haya, rompió el respeto que se le debe al torero. En este caso, el respeto a Román mientras daba la vuelta al ruedo, con una cornada, que esos mismos, -el trompetero y los seguidores del Atleti-, ni se dieron cuenta.

3) Sigo pensando que la abundancia de cinqueños está siendo un problema para el buen desarrollo de esta feria de San Isidro 2022. Sin entrar en consideraciones dinerarias, el juego de un toro de cinco años y más, no es el mismo que el del cuatreño y unos meses. Creo que no hacen falta más explicaciones.

4) Una consideración sobre la actuación del picador Santiago Morales. Sencillamente, ¡chapeau! Que se te venga un toro, -el primero-, como un obús, que lo detengas, piques y midas, sin dejarte llevar por inimaginables recelos vengativos, es de considerar. Y se agradece.

5) Y, por último, que en ese mismo toro no hubiera nadie dispuesto a hacer el quite, el primero debiera haber sido el mismo Román, no solo porque fuera su toro, sino porque además era el director de lidia, y tengan que ser los monosabios los que coleen, se echen encima del toro para distraerlo y demás, fue una carencia que dice mucho de cómo se están perdiendo las formas. No digo más.


De ambición, colocación y respeto en el ruedo de Las Ventas

26/05/22

Se verificó la vigésima de San Isidro, que tuvo como resultado la Puerta Grande de Angel Téllez. Una jornada que tuvo sus propias claves:

1) Téllez sustituía a Emilio de Justo. Los nuevos están dando una lección a los veteranos que, salvo El Juli y Roca Rey entre otros, demuestran que el éxito de los toreros depende en gran medida de la ambición que se tenga por alcanzar la gloria.

2) El toro sigue siendo fundamental y en una feria en la que están saliendo del campo todos los cinqueños no lidiados con motivo de la pandemia, se está poniendo en evidencia que la edad está relacionada con el comportamiento. Evidentemente, lo principal es la casta, la combatividad que cada toro lleva dentro, pero este San Isidro de 2022 está dejando sobre el ruedo que la capacidad de embestir disminuye con los años y que la frase de “el toro de cinco y el torero de veinticinco” se corresponde con una época menos definida de casta buena, como la que se vive en la actualidad, en la que la voluntad de embestir se mezcla con la posibilidad física de hacerlo de los cinqueños.

3) En la vigésima se demostró también que la colocación en el ruedo es vital para el normal desarrollo de la lidia. Aunque, no solo. El error en los quites de peligro también está relacionado con la colocación. Los capotes por encima de la barrera en el tercero o la intervención de “Fini” en el cuarto desde el burladero del 10, porque sus compañeros no llegaron a tiempo para realizar el quite, dejaron claro que la colocación es necesaria para la seguridad de los actuantes.

4) Si de colocación se trata, Angel Téllez exhibió que es válido ponerse algo al hilo del pitón, que no siempre es necesario ni oportuno cruzarse. Por cierto, la misma colocación que el día anterior se afeaba a Roca Rey, quien demostró con los cambiados que su posición con respecto al toro no era cuestión de valor, sino de técnica.

5) Y por último, la salida por la Puerta Grande inspiró a un buen número de jóvenes a invadir el ruedo para sacar a hombros al amigo en unos casos, o al compañero en otros. Una imagen esperanzadora, sin duda. Pero, también provocó que algunos espectadores saltaran para hacerse autofotos, -llamadas “selfies”-, faltando el respeto al mismo ruedo que acogió a Angel Téllez, hacedor sacerdote de la liturgia de la tauromaquia. No consintamos que el ruedo se convierta en un salón de fotografía, en un plató de televisión.


En el toreo, dos y dos no siempre son cuatro

25/05/22

La decimo octava de San Isidro tuvo sus propias claves. Cada día de expectación supone un riesgo en un espectáculo en el que nada está previsto de antemano debido a que sus dos coprotagonistas, toror y toreros, ni son previsibles, ni pueden ponerse de acuerdo. Estas son las claves de un día en el que, una vez más, se puso el cartel de “No hay billetes”:

1) El toro es fundamental en la Fiesta. Los toros de Fuente Ymbro, mayores, muy mayores por cinqueños, y hermanos de la novillada de éxito de hace unos días, no dieron el juego esperado. Todo toro tiene su lidia, se dice, y al menos en eso no debió fallarse.

2) Las cuadrillas son fundamentales en el apoyo al jefe de cuadrillas. El cambio realizado por Roca Rey fue fundamental en la decimo octava para que la lidia fuera ordenada y se viviera con intensidad lo que sucedía en el ruedo. Antonio Chacón y Javier Ambel colaboraron, a las órdenes del matador, para que hubiera el orden necesario, se molestara lo menos posible a sus dos toros, se les enseñara a embestir, - en sentido metafórico y no tanto-, y llegaran a la muleta lo mejor posible.

3) Medir con distinta vara a los actuantes es razonable si se contextualizan sus circunstancias. No es lo mismo valorar la tarde de Diego Urdiales que la de Ginés Marín, reaparecido tras una grave cornada hace menos de quince días. Lo que no parece tan razonable es que, los dos mencionados no se les exigiera la colocación perfecta y sí se hiciera con Roca Rey.

4) Un ejemplo de lo anterior, fue la exigencia de cruzarse al peruano, quien en dos ocasiones dio pases cambiados para dejar claro que ya más no se podía cruzar, mientras que se aceptaba a Urdiales y a Marín que se colocaran al hilo de sus toros. Y no porque no estuviera mal lo de estos últimos, sino porque el toro del peruano, -el quinto-, tampoco era para cruzarse. Cuando lo hizo, el toro se rajó, se acobardó y se fue a tablas.

5) Por último, el mérito de Roca Rey en el quinto estuvo en primero desengañar al toro, templando con un leve incremento de la distancia para que sus tornillazos no encontraran tela. De haber enganchado, el defecto de pegar tornillazos hubiera ido in crescendo. Una vez desengañado, acompasar la muleta a menor distancia y así llevar más toreado al fuenteymbro. El temple no siempre es torear despacio y con la muleta a la mínima distancia. En el toreo dos y dos no siempre son cuatro.


Tarde entretenida, de viento y toros mansos

24/05/22

La decimoséptima se verificó bajo una circunstancia inapelable y con elementos cuasi imposibles. Claves de una tarde que no obstante fue entretenida:

1) El viento es el gran enemigo de los toreros. Cierto que José Tomás, cuando estaba en activo, demostró que con viento es posible triunfar en esta misma plaza de Las Ventas. Pero, el viento es el gran enemigo, pues impide manejar los engaños con la soltura, destreza y precisión mínimos exigibles a los lidiadores.

2) Aunque en menor sentido, el comportamiento del toro fue también un factor fundamental. Su mansedumbre, su juego deslucido, supone que el lucimiento fuera de difícil digestión, especialmente para el gran público que, por falta de cultura y conocimiento no puede disfrutar de matices, buenas acciones y detalles que se vivieron en el ruedo.

3) Si es bien conocida la frase de que “todo toro tiene su lidia”, lo de Daniel Luque fue de libro. El de Gerena estuvo pendiente toda la tarde de que se mantuviera el orden. Todo un gesto cuando Juanito, con dificultades para pasaportar al sexto, se vio acompañado por Luque hasta que pudo descabellarlo.

4) Es la empresa la que debe analizar las posibilidades reales de que el festejo llegue a buen puerto. La elección de los toros, -todos con el guarismo 7 nacidos en 2016 y que en seis meses hubieran cumplido el tope de edad-, debe ser valorado como una de las claves de lo ocurrido. Como es también su responsabilidad saber elegir a los diestros. Y no, Juanito no estaba para confirmar su alternativa en la primera plaza del mundo, en la primera feria del mundo.

5) Por último, si el festejo fue entretenido es porque los mansos presentaron dificultades que en general supieron resolver Luque y Garrido, quienes no pudieron lucir más de lo que lo hicieron, pero a los que no se les puede negar su predisposición para que la tarde, pese al viento y el deslucido juego de los toros, fuera entretenida para el buen aficionado.


Novillos y novilleros, clave de una tarde destacada

23/05/22

La segunda novillada del ciclo vino a confirmar que cuando hay novillos encastados y novilleros dispuestos, la tarde puede resultar tan atractiva o más que las corridas de toros. Claves de un festejo en el que el público respetó y disfrutó:

1) Manuel Diosleguarde está sobrado para tomar la alternativa. Su capacidad técnica se puso de manifiesto en el primero, especialmente en los toques, oportunos y medidos, para alargar el recorrido del abreplaza y asegurarse largos pases de pecho.

2) Jorge Martínez se midió con un segundo encastado, que no tenía ni un pelo de tonto. En varias ocasiones se le coló y le perdonó la vida. El motivo no era otro que el de poner la muleta excesivamente en ángulo, dejar hueco y permitir que el novillo se le colara.

3) La oreja del quinto no se le concedió a Jorge Martínez, no porque no fuera excelente la estocada, algo que en esta plaza hubo un tiempo en que se consideraba mérito suficiente para llevarse un trofeo. El apéndice no fue concedido porque la faena fue irregular. Entre enganchones y falta de acople durante la primera parte y mejor, más centrado en la segunda, lo que a juicio del palco desmereció en conjunto la concesión del trofeo.

4) Otra tarde más, fue de los picadores, peones de brega y banderilleros. A destacar entre los primeros a Alvaro Marrón, Manuel José Bernal y Antonio Muñoz. Y entre los segundos, a pie, a Andrés Revuelta y Rafael Moya. Su buen hacer a caballo fue fundamental para ahormar a los novillos. Y su buen hacer con el capote y los rehiletes, para el desarrollo de la lidia y la belleza del espectáculo.

5) Por último, si una parte importante en el resultado final fue la capacidad de entenderse de los novilleros, especialmente de Alvaro Alarcón, no menos importante fue el buen juego dado por los novillos de Fuente Ymbro, cuya presentación y comportamiento impecables hicieron que la segunda novillada del ciclo haya destacado entre lo mejor de lo que llevamos de feria de San Isidro. Y aún quedan dos semanas más.


Lo que va entre la encerrona de Joselito y la de Ureña

22/05/22

Inmediatamente después de la encerrona de Paco Ureña con seis toros en la Plaza de Las Ventas, uno analiza lo que ha supuesto la décimo cuarta de San Isidro y llega a las siguientes conclusiones:

1) Medirse con seis toros de distintas ganaderías es un gesto digno de reconocimiento, sobre todo si se dan las circunstancias para que existan motivos suficientes de admiración y agradecimiento.

2) La elección de las ganaderías fue una de las claves del festejo. La procedencia preponderante no fue otra que la de Juan Pedro, por cualquiera de sus vías (La Ventana del Puerto, Domingo Hernández, José Vázquez, Juan Pedro Domecq, Victoriano del Río y Conde de Mayalde como sobrero) y la sola excepción de un toro de procedencia Albaserrada (Adolfo Martín) Eso, unido a la falta de casta en general, propició la monotonía y el aburrimiento. De la diferencia de procedencia en este tipo de eventos, se espera que aparezca la variedad de juego que dé aliciente al festejo.

3) Aún recuerdo las palabras de José Miguel Arroyo Joselito en su encerrona del 2 de mayo de 1996: “Lo que busco es la variedad”. Y José se prodigó en quites, e inició todas las faenas de manera distinta (por bajo, por alto, ayudados, dando distancia, etc.) Nada más que añadir.

4) Otra de las virtudes de aquella tarde gloriosa nunca superada por cuantos diestros han intentado la gesta, fue el buen uso de la espada. Seis toros, seis estoconazos. Incluido al marrajo sexto de Cortijoliva. Nada más que añadir.

5) La lidia de aquella tarde del 2 de mayo de 1996 rayó en la perfección. Todos, picadores, peones de brega, banderilleros, -el par de José Antonio Carretero fue antológico-, todos, cumplieron su función como mandan los cánones. Porque otra de las claves de la décimo cuarta de San Isidro, con Ureña en solitario, es que no pasará a la historia por la falta de orden y de autoridad de quien los mandaba. Aquel dos de mayo de 1996 se cortaron seis orejas. Nada más que añadir.

Claves de una Puerta Grande discutible y discutida

21/05/22

La décimo tercera de San Isidro nos trajo la Puerta Grande de Tomás Rufo. Una salida discutible y discutida que tuvo sus claves para la reflexión.

1) La Puerta Grande está reservada a reconocer a los más grandes. Rufo, tras su Puerta del Príncipe de Sevilla es un firme candidato para ocupar un lugar junto a los dioses. Pero, la salida a hombros no es suficiente aval. Obsérvese que digo junto, no entre los dioses. Para así hacerlo los méritos deben ser mayores.

2) Para salir por la Puerta Grande deben sumarse dos orejas. Dos en un toro, o una a cada uno de los toros lidiados. Así es la costumbre en la Plaza de Las Ventas. Y tres en Sevilla. Las orejas las concede el usía en atención a la petición expresada por el respetable, pero no menos aplicando un criterio mínimo exigible a juicio del presidente. Hubo pañuelos y el presidente consideró que debía concederse un trofeo en el primer toro. Nada que objetar.

3) La cuestión es si debe abrirse la Puerta Grande al sumar otro trofeo, sin más, en el segundo de los toros lidiados. Ahí, servidor considera que al ser recibo que permite la salida a hombros, la concesión de la segunda oreja debe invitar a la reflexión de quien ostente la titularidad del palco presidencial. Poco dice el reglamento sobre el corte de un apéndice, la mayoría-, y sí regula con más detenimiento el corte de la segunda. Es decir, deja al buen criterio del presidente el concepto “mayoría” por el “método tradicional”. Nada de gritos, sino la tradicional exhibición de los pañuelos.

4) El criterio más extendido es el de protagonizar una faena completa, ante un toro encastado, con orden en la lidia y petición mayoritaria, Es decir, de cada dos espectadores, al menos uno de ellos debe solicitar el trofeo. La pregunta es ¿Había suficientes pañuelos? ¿Los toros eran, ambos dos, encastados? ¿Hubo regularidad en sendas faenas? ¿Fue redonda, de más a más, al realizada al sexto?

5) Y una reflexión más. ¿Por qué los toros de Garcigrande tuvieron el defecto de salir sueltos de chiqueros? ¿Exceso de moverlos en el campo para evitar las caídas? La décimo tercera de San Isidro nos trajo la primera Puerta Grande de un San Isidro, en el que se está dando también un hecho destacable: la gente tiene ganas de pasarlo bien y disfrutar de la Fiesta después de dos años de escasez derivada de la pandemia. Y esta es otra clave de lo ocurrido ayer en la Plaza de Las Ventas. Al menos, en el modesto criterio de un servidor.


No siempre hay que cruzarse, señores

20/05/22

Día de clavel, de “No hay billetes” y expectación por las nubes. Cartel de relumbrón en el que no se obtuvo ni una oreja. ¿Qué pasó en la duodécima de San Isidro? Este es, el análisis, las claves, de lo sucedido.

1) Ni por presencia, -muy justos de hechuras-, ni mucho menos por el comportamiento, los toros de Victoriano del Río estuvieron a la altura de uno de los festejos más atractivos de la feria. Y mire usted que hay varios en este sentido.

2) Nada hay peor para la Fiesta que el toro que “no molesta”. Si no molesta es que es descastado. Y aunque se mueva, la falta de transmisión es clave para que exista el atractivo de valorar al torero. No molestó el primero y lo realizado por Fernando Adrián, en el toro de su confirmación, pasó sin pena, ni mucho menos gloria.

3) La lidia, es decir el orden bajo el que se desarrolla el juego con el toro, -tauromaquia-, es imprescindible en el devenir de cada faena. Mal, muy mal se lidió al tercero. Roca Rey debe poner orden e impedir que el toro se pique donde no debe picarse, entre otros motivos, porque el subalterno de la segunda suerte ni esté colocado, ni se atreva a realizar el quite al caballo reserva.

4) Un torero es figura no solo porque sea atractivo para las masas. Un torero es figura porque hace de cada tarde la más importante de su vida. Un torero es figura cuando sale en cada festejo a darlo todo, a intentarlo de principio a fin.

Roca Rey estuvo sin más en el tercero, cuyas condiciones no ayudaron. Pero, en figura salió a darlo todo en el sexto, un toro de no mejor condición que el resto de sus hermanos. Y en figura no reparó en recibir a la verónica; hacer un amago de quite que quedó en nada al ver que con su interpretación el toro podía venirse aún más, a menos. En figura realizó una faena corajuda, cuya concepción fue la última clave de la tarde.

5) Y es que, sabedor de lo justo de casta que era el toro, se ponía al hilo, con el fin de no molestar, lo que le permitió ir obteniendo series más o menos afortunadas. Se le exigió que se cruzara. Lo hizo. Y el toro, ahogado, se vino abajo, modificando el recorrido razonable del principio por un irse parando poco a poco. Claves de una tarde de expectación, convertida en decepción por el mal juego de los toros. Aunque, no solo.


Toros para el aburrimiento

18/05/22

Cuando no hay toro que dé emoción, por mucho que los de luces lo intenten, si falta la referencia principal, es casi imposible que la Fiesta sea atractiva. Claves de una tarde en la que faltó la esencia de la Fiesta, el toro:

1) Larguiruchos, como sus primos hermanos salmantinos de raza morucha, altos y desgarbados, por mucho que en Francia se lleven todos los premios, los de Pedraza de Yeltes fueron toros que no llenaron la escena con su presencia. Si la morfología no acompaña, la transmisión es menor.

2) Y si la genética tampoco ayuda, mal espectáculo puede dar una corrida para que comunique al tendido. Mansotes, deslucidos, sin un ápice de fiereza la falta de casta fue el común denominador de unos toros de los que se esperaba más, mucho más.

3) López Chaves es un buen lidiador, de los pocos que quedan hoy en día. El de Salamanca luce cuando pone toda su capacidad e inteligencia al servicio de cuanto acontece en el ruedo. Lamentablemente, en la undécima de San Isidro no pudo lucir por la falta de casta de su lote. La voluntad que puso no fue suficiente.

4) Javier Cortés realizó lo mejor de la tarde. Uno de sus grandes méritos es la colocación. Cortés tiene una capacidad innata para saber estar y colocarse delante de la cara del toro. Abre el compás, -¡qué buen libro el de Felipe Garrigues!-, gira sobre su eje, la pierna de salida, y ya está colocado para el siguiente. Así y otra vez. Parece como que no le costara ligar. Esa es una de las claves de su buen toreo.

5) Colombo es todo ganas. Sabe que está en el límite y sale a darlo todo. Lo que no quiere decir que sea bueno todo lo que hace. Con las banderillas estuvo irregular, tanto en la ejecución como en la reunión. Y con la muleta, con un lote desigual, a cual con menos facilidades, no fue fácil poder lucir. Tarde pues, en la que los toros de Pedraza de Yeltes fueron la verdadera clave para el aburrimiento y la desolación.


Adame y Téllez, en clave de quites y pique torero

17/05/22

La décima de San Isidro tuvo una visión desde distintos ángulos y tendidos. Detalles de un festejo que resultó entretenido, al menos para algunos, y cuyas claves para este analista fueron las siguientes:

1) Los toros lucían la divisa negra siguiendo la tradición, como homenaje y en recuerdo de su ganadero Francisco Javier Arauz de Robles, fallecido el pasado mes de febrero.

2) Como primero del festejo salieron dos sobreros, bis y tris, del hierro de Chamaco, ambos nacidos en septiembre de 2016, luego cinqueños, camino de los seis años, edad límite para ser lidiados. ¿Oportunidad a precio de ganga?

3) A Joselito Adame, a quien se le niega por costumbre el pan y la sal por algunos aficionados y espectadores de la Plaza de Las Ventas, no se le valoró el gesto de mantenerse en el ruedo tras verse arrollado en el primer muletazo que abría la faena del cuarto. Pese a sentirse lesionado y ser atendido más tarde en la enfermería de la plaza de una posible contusión cérvico-dorsal, que tuvo que ser posteriormente valorada radiológicamente, no se le valoró el esfuerzo realizado.

4) El diestro Pepe Moral tuvo dificultades para descabellar al segundo del festejo. El motivo no fue otro que el hecho de que el toro estaba “tapado”, es decir no descubría, debido a que se mantenía con la cara alta, sin humillar, lo que dificultaba acceder con el verduguillo al punto que exige esta suerte límite. Esta conformidad por parte del toro, unido a que Moral tampoco supo afrontar el ángulo de colocación del descabello, le obligaron a dar varios golpes hasta que consiguió pasaportar al de Arauz de Robles.

5) Angel Téllez tuvo dos toros para tocar pelo. En el primero, el fallo con la espada se lo impidió. Y en el sexto, el primer pinchazo hizo que bajara el nivel de la faena. Peso a ello, los detalles de toreo de capa y muleta le permitieron dejar buen sabor y ganas de volverlo a ver. Como detalle, la réplica que le dio por verónicas en el tercero a Joselito Adame, que realizó un quite por gaoneras, poniendo en evidencia las ganas de ambos.


La justeza de fuerzas no marida con Madrid

16/05/22

La segunda novillada del ciclo trajo a los del Conde de Mayalde, cuyo juego tuvo mucho que ver con el resultado final de lo sucedido en la novena de la feria de San Isidro y cuyas claves de lo sucedido en el ruedo venteño, a juicio de este analista, son las siguientes:

1) La falta de fuerzas, por mucha calidad, noble y repetidora embestida que se tenga, provoca la falta de transmisión. Y la falta de transmisión no marida bien con la exigencia de la afición venteña.

2) Cuando el palco considera que la calidad de un toro o un novillo está por encima de la justeza de fuerzas, le está haciendo un flaco favor al diestro o novillero que debe medirse también con el aficionado. Mantener en el ruedo por su dulzura y calidad una res, podrá permitir un toreo más templado, pero si no hay casta, si no hay comunicación entre el ruedo y el tendido de nada sirve todo el esfuerzo que se realice. Como así pasó con el segundo de la tarde y la disposición del mexicano Isaac Fonseca.

3) Madrid es exigente especialmente con toros y toreros. Pero, también condescendiente con los novilleros que empiezan, a los que eso sí, no perdona la falta de actitud, de ganas, exigible en todo aquel que empieza y se presenta en la primera plaza del mundo, la Plaza de Las ventas.

4) Por sus ganas, su disposición, variedad y hambre de triunfo, se valoró positivamente la tarde de Isaac Fonseca. Su secreto no fue otro que el de querer hacerlo todo y hacerlo bien. Su intervención en quites, orden en la lidia, -el mejicano supo elegir una gran cuadrilla entre los mejores del momento-, valor y variedad que se vieron compensados con el respeto dispensado al diestro de Morelia.

5) En el caso de Alvaro Burdiel, se le aceptó “pulpo como animal de compañía” por lo exhibido en el tercero, especialmente por la voltereta sufrida y en el sexto por sus detalles de torería, pero al sevillano le faltó algo más de garra, exigible a aquellos novilleros cuyas carencias son perdonables, pero no la ambición de ser torero.


Ginés Marín, lección de torería

15/05/22

Hubo toros de El Parralejo en la octava de San Isidro. Toros con orejas, que en dos se cortaron. Pero, la tarde encierra algunas claves que aporto como análisis de lo sucedido en Las Ventas.

1) Hubo toros de la ganadería anunciada, de cuyos seis, cinco fueron arrastrados. Toros cuya presencia resultó ser una escalera, no solo por los kilos que no es lo más importante (entre 505 y 580 kg), sino por las hechuras. Algunos terciados, sin rematar o con la cara impropia del trapío de una plaza como la de Las Ventas, de primera categoría y especial, por ser referencia en todo el mundo.

2) Sobre su comportamiento, me remito a la completísima crónica de Alberto Bautista. Si bien lo esperado es la bravura, la mansedumbre es algo consustancial a la raza de lidia. Lo que ya no es admisible es la falta de casta, generalmente por degeneración en la selección, como consecuencia de buscar un toro que “no moleste”. Y descastados, haber, los hubo. Descastados que no transmitían y no lucían en las manos de un Curro Díaz, cuya ovación con saludos debió ser una oreja. ¿Qué por qué no se cortó? Sencillamente porque faltó continuidad, vuelo, ritmo. Esencial todo ello para transmitir al tendido.

3) Ginés Marín firmó lo realizado en el tercero, manso, con la cara suelta, sin clase. Pese a esto, Ginés dejó sobre el ruedo lo que es torería. Torería por intentarlo, por recibir una grave cornada y mantenerse en el ruedo hasta concluir la faena y pasar a la enfermería por su propio pie, sin zarandajas. Clave de un torero que dio la cara ante un manso, sorprendentemente aplaudido camino de las tablas.

4) Cortó una oreja Alvaro Lorenzo. Se pidió. Nada que objetar. Pero, las orejas no deben ser tan baratas en Madrid como consecuencia de un criterio presidencial que lo mismo se la niega a Daniel Luque, que las concede con el toro ya camino del desolladero. Llevaba oreja el quinto que desarmó a Alvaro en su cite en los medios. ¿Por qué no intentarlo de nuevo? Se le echó en cara que no se cruzara, que no ligara, que le faltara ganarle la acción al toro echando un paso adelante. Clave todo ello de que la oreja concedida, no tuviera la contundencia necesaria.

5) La otra oreja se la llevó Curro Díaz. Oreja al gusto que atesora el de Linares, sin duda. Pero, con ese toro, del lote de Ginés Marín, pudo y debió estar mejor. ¿Qué falló? La continuidad. Al gusto, composición y despaciosidad ni un pero. A la construcción de una faena con altibajos a un toro feo, con entregada embestida, la exigencia de algo más.

Por todo lo cual, la clave de la tarde la protagonizó Ginés, quien salió por la puerta de la enfermería con el orgullo de haber ofrecido una lección de torería.

Tarde sin toros, pero sí con detalles para el recuerdo

12/05/22

En la quinta de San Isidro se puso de manifiesto, una vez más, que ésta es la fiesta de los Toros, cuyos dos protagonistas, toro y torero, son esenciales. De ahí que las claves del festejo de ayer estuvieran en dos de los dos:

1) La presencia, el resultado final del conjunto de características y matices en la construcción física de un toro, es esencial. Su ligazón con la plaza da como resultado el trapío. Los toros de El Torero tuvieron presencia, mostraban trapío. Vocablo cuya definición está bien condicionada a la categoría y gusto definidos de una plaza. Pero, no solo, pues el trapío exige también la particularidad de que dé miedo.

2) Los de El Torero de la quinta de San Isidro daban miedo, tenían trapío, de salida. Luego, se iban diluyendo cual azucarillos en un vaso de agua. Engañabobos, diría servidor en el caballo. Los hubo que metían los riñones, pero embestían al piquero con la cara alta y salían distraídos. Comportamiento que es clave para definir la bravura en el equino.

3) Daniel Luque no tuvo toros, pero dejó muestras de su buen concepto. Técnicamente, pudimos ver cómo salía de la cara de su primero: muleta en la diestra, tanda ligada en la medida que le repetía el toro y salida de la cara con un paso hacia delante para salvar la cornada. Un prodigio de técnica aprendida a base de repetir y repetir de salón y con el carretón. Trapío sí el del tercero, pero con un comportamiento molesto. Con la cara suelta, que recuerda la de los muñecos esos con figura de perrito que se colocaban hace años en la parte posterior de los coches. Cara suelta que define la falta de nobleza y de fijeza, que preocupa a quien se pone delante al no saber cuál puede ser su reacción. Si a ello le añadimos su proceder gazapón, ese pasito, seguido de otro y de otro, que no deja colocar al diestro, ni poner la muleta, ni tirar de él para poder mandar. Así fue el primero del lote de Gonzalo Caballero, que dejó la impronta de su buen hacer por disposición y firmeza. 4) Un Gonzalo Caballero que ante semejante elemento no tenía más posibilidad que la de atacar, meterse en la jurisdicción del toro y apretar. Por eso, y porque Caballero no dio un paso atrás, realizando sendas faenas de ataque, como ya queda dicho, y con mucha disposición, se puede concluir que su paso por Las Ventas fue muy serio y de digno reconocimiento.

5) Pero la tarde no solo ofreció una decepción por los toros, y por ende el respeto por los diestros que lo intentaron, cada cual según las pocas posibilidades, nulas más bien, que dieron los de El Torero, cuyo quinto, el único que parecía que metía bien la cara, -abajo-, por su justeza de fuerzas se hizo merecedor de que Florito se lo llevara al mueco del adiós.

Pero no, la tarde también nos dejó la buena brega y los pares de Raúl Ruiz, -el Rolls Royce del toreo-, las entradas con los palitroques de Fernando Sánchez y José Chacón o las de El Algabeño. Recuerdos, en forma de claves de una tarde que no pasará a la historia, pero sí para el recuerdo, al menos de servidor.


El Juli, lección de gran maestro

11/05/22

En la cuarta de San Isidro, Julián López “El Juli” marcó la diferencia. No una diferencia con respecto a Morante, de quien ya se sabe que cuando tiene toro se convierte en un genio y cuando no lo ve claro, mejor dejarlo. Detalles y claves de una tarde en la que Julián, el sabio de Velilla, a punto estuvo de salir por la Puerta Grande.

1) Julián ha madurado. No, no es que no lo estuviera antes de la pandemia. Julián ha dado un gran cambio en su concepto, en su composición, en su forma de estar y de ver el toro, de empeñarse en todo, con tal de triunfar. Su enfado consigo mismo, su cara de rabia al no pasaportar, fue todo un poema de gran figura del toreo que mantiene intacta su hambre de superación.

2) El nuevo Juli ya no se arquea tanto, ya no manda en la embestida componiendo su cuerpo en forma de alcayata. El nuevo Julián se muestra más en la vertical, obtiene el recorrido alargando el engaño con el brazo, que separa más del cuerpo y le permite llevar al toro unos cuantos centímetros más allá.

3) A Julián le sigue funcionando la cabeza como un reloj suizo. Con la perfección que da el poso adquirido con el paso del tiempo. Y no es que no le funcionara antes, sino que ahora ha desarrollado, gracias al oficio adquirido estos dos años, una mayor técnica, no exenta de saber estar. Lo de Sevilla en esta pasada feria de abril no ha sido el sueño de una noche de primavera, sino el resultado de un cúmulo de madurez, experiencia, reflexión y buen saber.

4) El madrileño ya no pega el feo saltito del canguro quedaba para enterrar el estoque. Su fallo a espadas le privó la Puerta Grande, que el público deseaba que la abriera al unísono. Estaba entregado, estaba con él y se vino abajo cuando pinchó. Y si bien es cierto que Julián pinchó dos veces y perdió la Puerta de los triunfos, habría que hacer dos reflexiones al respecto. Una ya queda dicha, interpreta mejor la suerte. Y dos, en esta ocasión, una clave para valorarle mejor: las dos veces pinchó en lo alto.

5) ¿Qué fue de faena de oreja? Hasta ese momento sí. Porque el sabio de Velilla, hizo al toro. Y si al buen segundo lo inició de muleta alargando el muletazo, a media altura para no molestar, al complicado y exigente quinto lo domeñó firme, aguantó coladas y aviesas intenciones y al fin, lo metió en la muleta.

La cuarta de San Isidro tuvo un torero, Julián López El Juli, que cortó una oreja a ley, que marró con la espada una faena de Puerta Grande, pero sobre todo, que dio una lección de gran maestro, imposible de olvidar.


La importancia de la firmeza, antesala de la actitud

10/05/22

Como en las sevillanas, hay una primera, una segunda y una tercera. Estas fueron las claves de una tercera en la que el toro se convirtió en la respuesta de algunas incógnitas:

1) El toro de El Pilar, que hizo primero, sacó casta en forma de bravura. Javier Cortés no se quedó atrás y tiró de firmeza. Ante la casta, firmeza. Firmeza premiada con una oreja a ley. De las de verdad, que puso a la gran mayoría de acuerdo.

2) Francisco José Espada dejo clara su firmeza ante el complicado, por descompuesto, tercero. No se vino abajo el torero de Fuenlabrada y por su decidida actitud, su firme actitud, saludó una ovación.

3) Por contra, un desdibujado Tomás Campo, carente de firmeza, no estuvo a la altura del segundo, un toro que exigió una mejor actitud.

4) Si “Bastadero” fue claro en su bravura, en su exigencia y entrega, no debe confundirse movilidad con entrega. La movilidad es una virtud imprescindible para la emoción. La entrega es condición sine qua non para poder transmitir esa emoción. La de El Pilar fue una buena corrida, con matices si se quiere, cuya movilidad estuvo por encima de la entrega.

5) Y última. Cuando hay toro, sólo la disposición, basada en el valor sereno del diestro, hace posible que la Fiesta tome vuelo, que los tendidos se acaben entregando y que la bravura se convierta en el gran espectáculo del mundo. Porque sólo la firmeza ante la bravura puede acabar convirtiéndose en la antesala de la transmisión… por la vía de la actitud.


Cuando la suerte no siempre te acompaña

9/05/22

La segunda de San Isidro puso de manifiesto en los Toros que la frase “Suerte para todos”, es más que una expresión. Suerte hubo, pero no para todos, ni bien repartida, porque,

1) De los seis novillos de Los Maños, hubo al menos cinco con opciones para tocar pelo. En este sentido los tres espadas tuvieron suerte en el sorteo. Pero la suerte está para quien la busca. Para quien la aprovecha. Para quien pone todo su empeño en conseguirla. Y a los novilleros les faltó algo más que ganas.

2) El toreo es un cúmulo de virtudes, de normas, de reglas que conforman la tauromaquia. No se trata solo de parar, templar, mandar, cargar y ligar. Sino de todo eso, y además transmitir. Los novillos transmitieron, los novilleros no. Y esa es otra de las claves por las que no se cortaron orejas.

3) Salvemos de la quema al mexicano Arturo Gilio, y no por la cornada, por la que obtuvo el respeto del respetable, -a fin de cuentas, la cornada es un lamentable accidente en el ruedo-, sino por su actitud. Las ganas en un novillero son fundamentales. De la falta de aptitud se tiene disculpa, lógico en quien está empezando. La carencia de actitud invita a la reflexión.

4) Los tres adolecieron, salvo Gilio en el quinto, de la actitud necesaria que lleva a la transmisión. Su toreo, pulcro, técnico, cuasi inmaculado, resulta mecánico. Cuando se está delante de novillos que embisten con la cara humillada, de forma noble, el recorrido largo y la trayectoria limpia, solo cabe esperar que el novillero ponga el resto. Clave para que cuanto acontece en el ruedo transmita y cale en el tendido.

5) Suerte que no estuvo para el ganadero y sus “maños”. La familia Marcuello lo dio todo en el campo. La consecuencia fue una novillada entipada, bien presentada, con trapío, las carnes justas para una gran plaza como la de Las Ventas. Y un comportamiento encastado, repetidor, entregado. La suerte fue para los novilleros, -salvo por el percance sufrido por el mexicano-, que tuvieron novillos para triunfar. Suerte que no tuvo el ganadero. La suerte, no siempre te acompaña.


Montalvos con orejas, según y cómo

8/05/22

Nueva isidrada y nuevo reto de compartir con ustedes en PortalTaurino.com las claves del festejo, tarea que asumo con brevedad y a continuación:

1) El toro lleva dentro, lo que hereda morfológica y biológicamente de sus progenitores. Y es el torero el que debe obtener el máximo rendimiento de sus virtudes y defectos. De los seis de Montalvo, en la primera de San Isidro, no todos llevaban orejas, aunque, según y cómo.

2) Las orejas que llevaban el primero y el segundo, quedaban postergadas por su justeza de fuerzas. Las labores de enfermero no gustan a la afición venteña. Pero, llevar, las llevaban por su noble embestida. Nobleza que cuando no transmite, no vale en Madrid.

3) El primero, cuya labor en la muleta se inició por bajo, se dejó en las primeras embestidas, lo poco que hubiera podido desarrollar. El segundo, ayudado por López Simón, llevado a media altura por el de Barajas, no decía nada luego de haber perdido las manos y el precedente cabreante de anterior.

4) Daniel Luque le enseñó a embestir al cuarto. Esa fue la clave de una faena de oreja. El de Gerena aguantó los gañafones de inicio, tuvo paciencia y por su firmeza pudo y debió, a tenor de los pañuelos exhibidos, llevarse un trofeo. Ni las orejas se piden a gritos, sino por el método tradicional, ni los trofeos se conceden sin valorar las circunstancias de cada cual. Daniel Luque viene de salir por la Puerta del Príncipe de Sevilla. Y…? Si este va a ser el listón para todos, de acuerdo. Si no, no.

5) El tercero fue de cara o cruz. Alvaro Lorenzo no lo entendió así. Pero, sí entendió, si supo ver los cambios de comportamiento del sexto. Ora midiendo, ora engañando. Que no quiso entregarse en el caballo. Como tampoco en banderillas, haciéndole pasar un calvario a Curro Javier. Curro Javier que bregó sensacional al tercero. Tanto como Andrés Revuelta al sexto. Tiró la moneda Lorenzo en el sexto, desconfió, sufrió una voltereta, se vino arriba, se la jugó y aprovechó lo que el Montalvo llevaba dentro.

Claves de una tarde con muchos matices, cambios en los comportamientos de los toros y de un Palco que no vio claro la concesión de un trofeo a quien hizo méritos para recibirla. Si va a ser el mismo listón para todos, bienvenido sea.

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