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Toros en Filipinas

Fundamentalmente, en la capital Manila se dieron toros durante varios siglos hasta el fin de la posesión española del archipiélago. El 8 de diciembre de 1619 en Manila se celebra un festejo taurino para celebrar la fiesta de la Purísima Concepción. El 4 de febrero de 1630 para honrar la memoria de los mártires del Japón se celebra una corrida de toros en Manila. En Manila se celebra un festejo taurino el 12 de diciembre de 1708, por un motivo real, el nacimiento del príncipe Fernando José. Celipe de Benamejí, y Relojerito, de Soria, son dos de los toreros más destacados que torearon en aquel país antes del siglo XIX.

No es sino hasta la segunda mitad del S.XIX cuando el archipiélago comienza a contar con espacios fijos para la celebración de espectáculos taurinos. Así, la capital, Manila, construye su primer coso, la plaza de Arroceros, tras la victoria de Joló, que trajo consigo militares aficionados a la tauromaquia con interés en revitalizar el espectáculo. El proyecto fue impulado por el cabo Quesada, futuro regidor en Manila, y ocupó lo que posteriormente se iba a conertir en el segundo Jardín Botánico de la capital filipina. Este coso duró muy poco y en la década de los ochenta se constuyó la plaza de Paco, un barrio de la ciudad en donde actualmente se ubica el Instituto Cervantes. Aquí hubo espactáculos hasta finales de siglo y su éxito hizo que se expandiera la afición y que se construyeras plazas en otros lugares del archipiélago, como Batangas, inaugurada en 1884 y en la que llegó a torear el periodista Wenceslao Emilio Retana y Gamboa. También hubo toros en Iloilo, donde se liadiaron reses de Urquijo el 7 de octubre de 1891.

El periodista e historiador Retana y Gamboa se encargó de preparar para el Conde de las Navas, bibliotecario mayor de S. M., un informe sobre la fiesta de los toros en Filipinas, que puede consultarse íntegramente AQUÍ.

Los últimos festejos taurinos celebrados en Manila fueron siete, entre diciembre de 1953 y enero de 1954, de carácter benéfico y para lo que se levantó una,plaza de toros frente al Senado, en la plaza Sunken Gardens (“en el mismo lugar donde se verificaron las corridas en el siglo XIX). El coso contaba con 16.000 localidades, que se ocuparon cada tarde. Allí se acartelaron, en inglés, forçados portugueses, el rejoneador portugués José Rosa Rodríguez, el matador español Manuel Navarro, cuatro banderilleros y estuvieron asentes los del castoreño. En julio de 1956 se celebró otra corrida para celebrar el décimo aniversario de la independencia. Y en 1957 se celebrarón otros festejos con toros muertos a estoque en los que actuaron el mexicano José Luis Vázquez, la torera norteamerioca Bette Ford y el portugués Dos Santos.

toros_en_filipinas.txt · Última modificación: 2020/03/26 12:23 (editor externo)