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Toros en Pamplona

Viernes, 13 de julio de 2012

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: Toros de Juan Pedro Domecq, sosos y descastados salvo segundo y algo el tercero.

Diestros:

El Fandi: silencio en su lote.

Miguel Ángel Perera: palmas pierde las orejas con la espada en gran faena y silencio.

Alejandro Talavante: oreja y silencio.

Entrada: Lleno

Crónicas de la prensa:

El Mundo

Por Vicente Zabala de la Serna. Talavante corta la única oreja

Novena de San Fermín. Como una sinfonía. De contrabajos o bajonazos las muertes. Talavante mató por los blandos a un juampedro simple, paliabierto y escurrido. Y lo toreó por abajo y ligado por ambas manos. Si Alejandro se pusiera más derechito en el embroque…. En el último tramo del muletazo gana. Las manoletinas de despedida, un tanto a la remanguillé. La petición y la oreja, frutos de la efectividad de la espada. Aquí el que pinche un toro acabará siendo un capullo con la permisividad del bajonazo contumaz.

De los tres primeros toros de Juan Pedro, 'Bejarano' destacó por su son, su ritmo y su nobleza. Bajo como un zapato sus antenas cumplían y tapaban lo demás. Y lo demás por momentos daba igual por esa manera de embestir. Perera es un extraordinario y poderoso muletero capaz de ligar nada menos que ocho naturales en una misma serie. Y otros seis luego. Y en redondo, por delante de la zurda y por detrás de ella, tambien abundó, aunque la embestida era más discontinua. Gran toro ido. A Perera se le fue la mano a los sótanos tras pinchar.

El Fandi estuvo explosivo con las banderillas en el primer toro, cinqueño como todos menos el tercero, Flojito de carácter y hechuras altonas este juampedro de regreso a Pamplona. Fandila se empleó con el castaño cuarto más cuajado. Se empleó con cuatro pares, el último al violín. Fácil el toro y fácil el torero prolijo.

El melocotón quinto de bellas hechuras y cortas manos cayó en las de Perera, quien rompió faena con tres pases cambiados por la espalda. Tres clavados. De ahí en adelante la faena con el toro a menos fue una dormidera. De nuevo con la espada, mal. Pobre reivindicación para tanto ruido mediático.

Yo tengo la teoría de que el toro de Juan Pedro aun con todos sus requisitos es una toro simple, sin expresión, sin cuajo aunque lo cuajes. Plano de encefalograma y carácter. Verbigracia, el sexto. Talavante estuvo por allí. Y acabó con otro bajonazo.

El País

Por Antonio Lorca. Toros de la señorita Pepis

¡Qué chasco! Le llaman la feria del toro y van y te echan seis juguetes de la señorita Pepis. Así comienza el declive y ya se sabe cómo puede acabar San Fermín pasado un tiempo. La gente que hoy abarrota los tendidos acude para ver el toro, su trapío y su pujanza. Canta, bebe, baila y jalea, le importa poco la pureza y la exigencia, es más festiva que aficionada, pero compra la entrada porque le divierte el toro.

Pero aparecen las figuras e imponen el novillote moderno, el que carece de estampa, de fortaleza, de casta y de bravura, y el festejo se precipita por el barranco de la sosería y el aburrimiento. Que se cuide la Casa de Misericordia porque, de seguir por este camino, el día menos pensado las peñas cambian de opinión y montan el botellón fuera de la plaza. Que no olvide que al cliente hay que cuidarlo; sobre todo, a este tan fiel y generoso.

Si esta es la feria del toro, ¿qué pintan en Pamplona los toros de Juan Pedro Domecq? Sería bueno que alguien explicara semejante misterio. Para empezar, los tres primeros no eran más novillos de plaza de segunda; mejor presentación lucían los demás, pero los seis carecieron de una cualidad fundamental: la fuerza. No se picó ninguno, y los señores del castoreño limitaron su función a simular la suerte, y todos, con la excepción del segundo, llegaron al tercio final casi sin vida, agotados, sosos, dormidos y encogidos. Y ese no es el toro, sino un noble sucedáneo que no emociona, aburre y tensiona.

En esta plaza, sin embargo, cuentan con el antídoto de la comida, las canciones y el griterío, pero cualquier día caen en la cuenta de que los están engañando y se puede ver un número. El que avisa no es traidor…

Con tales elementos, es fácil colegir que el festejo fue un pestiño; solo el derroche de facultades de El Fandi en el tercio de banderillas en su primero consiguió que las peñas abandonaran sus habituales quehaceres para prestarle atención. Por cierto, ni ese ni el toro cuarto colocó un par que mereciera la pena, entendiéndose por tal cuadrar en la cara del toro y asomarse al balcón. El Fandi prefiere asomarse al lomo. Este asunto importa aquí poco, pero quede constancia del detalle. Hubo otro momento interesante, y fue cuando Miguel Ángel Perera tomó la muleta con la zurda en el segundo de la tarde, el único que sacó algo de casta, y trazó una tanda de naturales largos, emotivos y hermosos, con el toro imantado en el engaño. Fue el momento estrella de una labor acelerada de un torero seguro y asentado en la arena. Finalmente, se dedicó a dar circulares insulsos, se le fue el estoque a los bajos y se esfumó el triunfo que tenía ganado. Quiso levantar el ambiente en el quinto, pero era un muerto en vida.

Dicho queda el mejor vértice de El Fandi. Su primero llegó hundido a la muleta, y el cuarto no podía con su sosería. Y tampoco acompañó la suerte a Talavante. Superficial se mostró con el tullido tercero, y se desesperó ante el dormido que hizo el último. ¡Qué chasco con la feria del toro…!

La Razón

Por Patricia Navarro. Sobredosis musical y un trofeo

A Perera se le fue el premio con las espada. Se voló. Evaporó. Acero maldito. Y Talavante lo agarró por los pelos en la primera entrada, en dos tiempos y caidilla. Pero fue suficiente para llevarse un trofeo. El primero y único de la tarde y eso que habían salido ya dos toros de Juan Pedro Domecq con motor, repetidores, con sus complicaciones y su importancia. La tanda más maciza de naturales la firmó Miguel Ángel Perera con el segundo. “Bejarano” nos puso el corazón a mil cuando arrasó al banderillero Juan Sierra, el capotillo de San Fermín sigue a pleno rendimiento. La boyantía del toro fue clara, evidente, largo recorrido y transmisión. Punteaba el engaño y ahí residió el mérito de Perera para templarse, acomodarse a la velocidad del toro, al amago de enganchón. Un par de tandas, sobre todo una, no pudo ser más maciza. Una escultura rotunda. Se amontonó después, y llevó la faena por el camino de ligar muletazos en el sitio, poderoso. Fin. Espada destemplada. Fría. Helada.

Alejandro Talavante se llevó otro Juan Pedro con opciones “Demagogo” de nombre. Tuvo el toro alegría en el viaje, se desplazó mucho pero soltaba un punto la cara. Talavante no se lo pensó. Estatuarios de prólogo y toreo zurdo, bonito, desigual en ocasiones. Repetía el toro por la derecha, codicioso, punto picante y Talavante se la dejó puesta. Sin respiro ligó Talavante; respondió el Juan Pedro. Dos tiempos en la estocada para llegar al premio.

El descastado sexto no le permitió cerrar el círculo. Ni la espada. De mal en peor fueron los aceros. Pinchazos y abajo tónica de la tarde.

El único lucimiento que pudo alcanzar Perera con el quinto fue en tres pases cambiados por la espalda. Consecutivos y en el mismo centro del redondel. Después al toro le faltó fondo. No al torero, que tragó en las cercanías intentando que el animal fuera una cuarta más. Se atascó con la espada también.

El primer toro de El Fandi llegó exhausto a la muleta. Las carreras de banderillas le habían dejado K.O. Ahí quedó el lucimiento del granadino ante la falta de casta. El cuarto tuvo temple, bajo de motor y tardo, pero la tomaba bien. El Fandi gustó con los palos y ni se inmutó el público en la faena de muleta. Así estaban las cosas en una tarde en el top de ruidosa. Espeso ambiente. Y música, mucha música, ruido, las peñas empleándose a fondo. Se nota que se acerca el final.

ABC

<img src="http://www.portaltaurino.net/archivos/18961328200600.png"/>Por Andrés Amorós. ¿Una feria del toro sin toro?

1. En el segundo cartel de figuras, fiasco total de los toros de Juan Pedro Domecq: muy pobres de presentación, casta y fuerzas.

2. El Fandi luce sus facultades con los palos y en un quite a un banderillero.

3. Miguel Ángel Perera hace una faena sólida al segundo, el único que da algo de juego, pero pincha.

4. Alejandro Talavante se muestra fácil con el tercero: aunque mata mal, le dan una sorprendente oreja.

5. Toros que «se dejan», espectáculo «light». Igual que tantos sucedáneos actuales. Una tarde lamentable: una corrida de toros sin toros. Algo impropio de la que se llama «Feria del Toro». Así nos va. ¿Reflexionarán alguna vez los profesionales?…


Pamplona Temporada 2012

pamplona_130712.txt · Última modificación: 2012/09/13 11:47 por paco

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