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TOROS EN JEREZ

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Jueves 10 de mayo de 2012

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA DEL FESTEJO

Ganadería: Toros de Manolo González (una corrida bonita de presentación aunque ha tenido alguna desigualdad, y predominando el buen juego; con toros buenos como primero, segundo y quinto, uno basto sin clase que fue el cuarto y dos que vinieron a menos, sin fondo y poca raza, los del lote de Luque, si bien el tercero tuvo bondad. El quinto fue premiado con la vuelta al ruedo).

Diestros:

Francisco Rivera Ordóñez, de nazareno y oro: Oreja y palmas.

El Cid, de nazareno y oro: . Ovación y oreja.

Daniel Luque, de grana y oro: . Ovación en ambos.

Tiempo: Caluroso, con el levante molestando a los toreros.

Entrada: un cuarto de plaza.

Incidencias: Saludó Alcalareño tras banderillear al quinto, al que se le dio la vuelta al ruedo; de nombre “León”.

Crónicas de la prensa: Diario de Jerez, Viva Jerez, EFE, COPE, La Voz.

Diario de Jerez

Por Francisco Orgambides. Una oreja por coleta en tono menor para Paquirri y El Cid

Crisis en la taquilla y crisis en el ruedo, parece como si el levante también se llevara las ideas lidiadoras porque en una tarde gris como la de ayer la única eximente fue el viento, que molestó bastante.

Porque esta vez, cosa rara, quedó cerrada la puerta grande de la plaza de Jerez pero la culpa no fue de los toros, porque hubo toros propicios para el triunfo. Con una corrida, lo que se dice bonita en lenguaje taurino, con el peso para moverse y con las más propicias embestidas, se quedó casi sin lidiar porque los trofeos fueron de arte menor, dadivosos.

Crisis en la taquilla porque hubo poco público, parece mentira un jueves de feria de Jerez con esta entrada. La cosa está mal y el aficionado selecciona los carteles, salta a la vista y es la tónica que ha evidenciado Sevilla. Para colmo sopla el enemigo número uno de la fiesta en este rincón, el levante, un viento que ayer se llevó también las ideas de algunos porque hubo toros, otra vez en la jerga taurina, lo que se dice de lío.

El presidente Rafael Carrero sacó el pañuelo azul para el quinto de la suelta, decisión cuestionable, que se convirtió en una especie de reproche al Cid, que saldó esa faena con una oreja de las dos que se cortaron en toda la tarde, la otra fue para Rivera Ordóñez en su primero. Y fue ese primer trofeo por el mérito de la buena estocada.Paquirri anduvo afanoso pero sin terminar de acoplarse con un toro que nos dio la impresión de que ofreció muchas más posibilidades de las que Rivera Ordóñez convirtió en realidad.

El torero había pareado con acierto y lucimiento rematando muy bien el tercio con un par al violín, pero entre el aire y que la pelea fue en los adentros aquello no llegó a entusiasmar. El presidente atendió la clemente petición. Peor suerte tuvo Rivera con el segundo de su lote, el más feo del encierro que hizo honor a esa hechura. Complicado, sin entregarse y con la cara alta que no descolgaba ni ante el estoque. Ni rivera ni nadie, acabando el toro molesto y amagando con quitarse la muleta. Rivera lo mató con destreza.

El Cid tuvo un toro bueno para abrir su actuación, un animal burraco con el que no dio el torero la dimensión a la que nos tiene acostumbrados. Tiró el de Gerena de su mejor armamento, la zurda, pero con inseguridad ante un toro que se le venció alguna vez por el lado derecho, matiz que achacamos al viento. El toro fue aplaudido en el arrastre y El Cid también recibió una ovación del buen público del coso de la calle Circo.

Su segundo si tuvo un defecto fue que lanzaba sus miraditas al diestro, pero dio juego y tuvo esa transmisión que se echa de menos. El Cid puso a la plaza batir palmas con sus excelente verónicas de recibo pero la faena de muleta tuvo altibajos y eso que El Cid plantó cara sin dilaciones, con la zurda. En la condición de figura está ser muy exigente con uno mismo y El Cid es el primero en saber que en Jerez aquel toro se podía haber ido sin el rabo con una pelea más uniforme aunque no le faltó entrega al torero. Porque hubo pasajes de esa calidad que atesora el saltereño, que sí que encontraron el cálido eco del tendido.

Daniel Luque se presentaba en esta plaza pero la verdad es que encontró el peor lote. Su primero vino muy a menos, blando y con poca raza, se fue apagando, eso sí tuvo una embestida suavona, noble, que Luque pensó en aprovechar tirando bonitas pinceladas sobre ambos pitones rematando con torería, pero tuvo el handicap del viento, que además de moverle las telas le hizo tantear terrenos moviéndose por la plaza desde las tablas del sol hasta los medios de sombra. Fue una faena de versos sueltos con el torero muy comprometido en componer la figura. El sexto fue el garbanzo negro del encierro y Luque no tuvo apenas opciones.

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COPE

Por Manuel Sotelino. Paquirri y El Cid, oreja por coleta en un interesante encierro de Manolo González

Llegó el segundo día de toros en Jerez y con él también apareció el viento. Viento de levante que destapa a los toreros, viento de rachas que hacen que sobrevuelen los capotes, se desarmen las muletas y se desnuden los terrores. Tardes de viento que cualquier aficionado recuerda en los archivos de su memoria. Y es que la memoria del aficionado, la retina, aguanta para un buen libro. Cualquier aficionado que se precie podría escribir su libro de recuerdos. Pero sólo unos cuantos son los elegidos. Por eso, el cronista, ahora que se acalla la plaza tras el festejo celebrado, se acuerda de Pepe Castaño Rubiales. Pepe es el peluquero que tuvo el privilegio de ofrecer una rueda de prensa el día que se jubilaba, y mire usted por donde, el salón del Hotel Jerez se llenó de periodistas para dar la noticia. Pepe Castaño es así. Todo lo que escribe es también noticia y el pasado miércoles presentaba su libro de vivencias taurinas. Esa retina que todos tenemos pero que sólo unos cuantos escriben. Bien por ti, Pepe. Y ahora a vender muchos libros porque la causa lo merece. Serán destinados los beneficios a la Asociación Obispo Rafael Bellido Caro. Castaño debe de ir pensando en sus memorias. Cuántas cosas de Jerez nos podría decir…

En la plaza de toros, ayer, abría cartel Rivera Ordóñez Paquirri. Tres dinastías concentradas en un torero. Sin embargo, Paquirri no está para ofrecer muchos recuerdos. Lidió a un primer toro noble y repetidor, al que le hizo faena pegado al tercio y colocando siempre la muleta retrasada y oblicua. Un buen toro quizá desperdiciado. Un toro de Manolo González que debió tener mejor suerte. Con la izquierda se ayudó siempre del estoque simulado, tampoco el viento daba muchas posibilidades, y el torero andaba descubierto. Mató de una buena estocada y esto le sirvió para cortar una oreja. Banderilleó a sus dos toros con entrega, aunque con el segundo de su lote, un toro muy basto, colocó palitroques a cabeza pasada. La intención es lo que cuenta.

El Cid lo intentó, pero no acaba de romper a lo que ha sido este gran torero de Salteras en otras épocas. Sus recuerdos nos llevan a tardes de gloria en Madrid, en Sevilla o en Bilbao, pero El Cid parece un guerrero cansado. Y cuando un torero no está en racha, todo se dificulta, nada sale a derechas. Su segundo toro, de gran nobleza y repetidor, lo toreó por ambos pitones, con algunos muletazos largos y de gran mérito. Antes lo toreó a la verónica con sabor y empaque, abrochando la serie con una media abelmontada que hizo crujir a la plaza. El final de la faena se desarrolló con circulares e invertidos que llegaron al tendido. Quizá fue el, momento para el recuerdo de los que estaban en la plaza. A pesar de pincharlo, cortó una oreja. Destacar que Alcalareño colocó dos pares buenos y que salió al tercio a saludar. El presidente, Rafael Carrero, sacó el pañuelo azul por su cuenta, y al toro se le dio la vuelta al ruedo.

Daniel Luque tuvo delante un primer toro muy blando al que muleteó a media altura. El de Gerena supo tapar las carencias de falta de fuerzas del burel. En su segunda actuación tampoco llegó a romper. No dejó de ser un muleteo soso y sin llegar a calar en los tendidos. Así que pasó por Jerez en blanco. Ningún recuerdo que contar, ni tan siquiera para una segunda parte que Pepe Castaño podría escribir si se lo propusiera.

EFE

Paquirri y El Cid, una oreja por coleta en Jerez

Paquirri lidió a un primer toro noble y repetidor, al que le hizo faena pegado al tercio y colocando la muleta retrasada y oblicua. Con la izquierda se ayudó siempre del estoque simulado. Mató de una buena estocada y esto le sirvió para cortar una oreja. Banderilleó a sus dos toros con entrega.

El Cid intentó, pero no acaba de romper a lo que ha sido este gran torero de Salteras en otras épocas. Su segundo toro, de gran nobleza y repetidor, lo toreó por ambos pitones, con algunos muletazos largos. Final de la faena con circulares e invertidos que llegaron al tendido. A pesar de pincharlo, cortó una oreja.

Daniel Luque tuvo delante un primer toro muy blando al que muleteó a media altura. En su segunda actuación tampoco llegó a romper y pasó por Jerez en blanco.

Viva Jerez

Por Luis Rivas. El triunfo, para los toros de González

La corrida de ayer tuvo como protagonista al toro, como debe ser. Una corrida que sorprendió por su nobleza, bravura y fijeza. Los toros de Manolo González, de encaste Núñez, merecen volver a Jerez en próximas ediciones de la Feria del Caballo. Fue un encierro de excelente presentación y de muy buen juego, al que se pudo cortar más trofeos y no sólo un par de orejitas.

Rivera Ordóñez cortó una oreja a su primero, que fue un toro noble al que toreó con variado repertorio con el capote. Tras un puyazo, Paquirri tomó las banderillas, al igual que haría con el cuarto. Correcto en la ejecución, sobresaliendo los pares al violín. Molestó el viento, pero el toro, que había metido la cabeza en el capote, volvió a repetir en la muleta. El torero se dio cuenta de lo que tenía por delante y realizó una faena de su corte, sobresaliendo tandas en redondo y series sobre las dos manos a un animal que seguía la muleta como un cordero. No fue una faena para lanzar cohetes, pero estaba en las manos de Paquirri.

Su segundo oponente fue un toro un poco molesto, que terminaba en la muleta con la cara en las nubes. Rivera inició su faena de hinojos y en las tablas y hubo momentos en que se puso los pitones en la pechera. Se vio voluntarioso al torero, aunque realmente el animal miraba más a los vencejos que a esa hora revoloteaban por la plaza que a su muleta. Con habilidad, dejó una estocada.

El Cid tuvo ante sí a dos toros muy importantes. El primero se fue con las orejas puestas y con aplausos en su arrastre postrero. En el otro, el de Salteras le cortó la oreja y al toro le premiaron con la vuelta al ruedo. En su primero, no pasó de voluntarioso con el capote. El Boni se lució en banderillas y El Cid lo sacó a los medios. El toro obedecía al toque con transmisión. Hubo muletazos de buen trazo y en uno de ellos, el torero perdió el engaño. Se esforzó con la izquierda sin terminar de calentar al público. Todavía no se cansaba de envestir el animal, que iba de largo, a pesar de tratarse de una faena de largo metraje.

Con el quinto apretó más el acelerador, luciéndose con el capote a la verónica clásica. Empujó el toro en varas y descabalgó al piquero, librándose de una cornada. Luque, atento al quite, se llevó al animal con el capote. Alcalareño fue obligado a saludar tras dos pares de banderillas. El Cid tomó de largo al toro, aprovechándolo por el pitón derecho en series de buen trazo.

Eficiente por el otro lado, El Cid sólo aprovechó una tanda para volver al otro pitón ya en el tramo final, en tandas en redondo seguidas de repertorio floreado. Había estado bien, pero el animal tardó en morir -tras un pinchazo- y, aunque hubo palmas por bulerías, el sevillano sólo pudo pasear una oreja.

Luque, en su presentación en Jerez, fue un visto y no visto. Jaime Padilla se lució en banderillas en el tercero de la tarde, tras torear bien Luque con el capote. El aire le molestó en varios momentos de la lidia, pero no fue óbice para que pudiera trenzar algunos pases en una faena discontinua. El toro tenía poca fuerza. Luque dibujó algunos pases, pero ahí acabó todo.

En el último volvió a lucirse con el capote, algo que hace muy bien; y en un quite rematado con media cordobesa. El toro, que se había ido al piquero como un cohete, tomó una vara, pero la faena no tomó vuelo. Entre algunos muletazos y cierta desgana del toro, Luque se enfadó un poco más al final y ahí surgieron algunos aplausos. ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera hecho antes? Sólo quedaron algunos trazos estéticos, pero poco más. Ayer hubo toros, pero no terminaron de romper algunos toreros.

La Voz

Por JOsé Reyes. Casta y nobleza de tres toros

Tarde de palmeras despeinadas y de inquieta agitación de banderas. Tarde canicular y ventosa que pareció desplazar a muchos aficionados a lejanas latitudes, debido al mucho cemento que se observó en los tendidos. Incómodo meteoro el viento, que soplaba con fuerza en el desabrigo de los medios y obligaba a los espadas a plantear los trasteos en los terrenos de dentro, donde los toros aprietan a favor de querencia.

Mediante verónicas y delantales recibió Rivera Ordóñez al ejemplar que abría plaza. Toro al que, en honor al pseudónimo paterno con el que ahora se anuncia, banderilleó con pulcritud pero sin apreturas en dos pares al cuarteo y un tercero al violín. Suerte que repetiría con el cuarto, para agrado y regocijo del respetable. Frente al primero, de embestida repetidora y noble, Rivera elaboró un trasteo basado en toreo en redondo, en el que primó la cantidad sobre la calidad de los muletazos. Labor aseada pero carente de ceñimiento que dejó cierta sensación de frialdad en el ambiente.

Ante su segundo oponente, un bello ejemplar de capa sarda, inició el trasteo de hinojos, pero ya en actitud erguida, le fue imposible hilvanar faena por la aspereza y escasa acometida que presentó el animal.

Saltó al ruedo en segundo lugar un toro burraco que, como dicta la tradición de su encaste Núñez, salió reiteradamente suelto de los capotes. Hasta que El Cid lo sujetó con el poderío de sus verónicas de manos bajas. El de González llegó al último tercio con una acometida vibrante, pronta y encelada, que el de Salteras aprovechó para encadenar tandas ligadas de derechazos, que poseyeron cierto empaque y brillantez. Goteó el lucimiento en aislados episodios de toreo al natural, pero pronto volvería a la mano diestra para rematar su labor.

Meció la verónica con verdadero garbo y aroma al recibir al quinto de la tarde, un bravo colorado que derribó al varilarguero tras arrancarse de largo y que imprimió sensación de importancia y verosimilitud a cuanto aconteció en su lidia. Toro exigente con el que Manuel Jesús tardó en encontrar el acoplamiento, que llegó, por momentos, cuando manejaba la franela con la diestra. Dilatada faena, en la que exprimió hasta la última acometida del encastado animal. Adornos y circulares precedieron a un pinchazo y una estocada atravesada con la que despachó a un ejemplar franco, noble y encastado. Merecedor, sin duda, de la póstuma vuelta al ruedo con la que fue premiado.

Muy pocas fuerzas presentó el bonito colorado que hizo tercero, con el que Daniel Luque fraguó una labor con el engaño a media altura para favorecer la tracción del animal. Naturales sueltos con cierto atisbo de cadencia y trincherillas con sabor constituyeron los únicos pasajes reseñables de una actuación anodina. Destacó el sevillano en un ajustado quite por verónicas al sexto, burel que había recibido una vara en todo lo alto tras arrancarse de lejos con el emotivo ímpetu de la raza. Pañosa en mano, Luque verificó series por ambos pitones en las que el toro, cada vez más renuente en su embestida, restaba progresivamente interés a su labor. Insistió con denuedo el torero en busca de un lucimiento que su oponente le negaba con un comportamiento cada vez más mortecino.

Imágenes: 1. Pase de pecho de El Cid durante su actuación en Jerez. | EFE 2. Autor, Salvador Garrido | Viva Jerez


Jerez Temporada 2012.

jerez_100512.txt · Última modificación: 2020/03/26 12:18 (editor externo)